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Castillos hinchables para niños: qué deben tener en cuenta los padres

Los niños adoran los castillos hinchables, son muy divertidos. Pero también entrañan algunos peligros. Mira en lo que te debes fijar para asegurarte de su seguridad.

En algunos parques, en ferias, en celebraciones privadas… Los castillos hinchables para niños se instalan en muchos sitios. Y como podemos imaginar, se convierten en imanes para los ojos de los más pequeños. Aunque son una atracción de gran diversión para los niños no debemos olvidar que deben cumplir con algunas normas de seguridad para evitar accidentes indeseados. Fíjate en algunos puntos para asegurarte de que son seguros.

Los castillos hinchables son para muchos niños la atracción por excelencia y si bien pueden ser muy divertidos, también pueden ser muy peligrosos.

Hay muchos riesgos en ellos, como las lesiones por caídas (tanto dentro del castillo como fuera), los choques entre niños, las quemaduras por el material del castillo, los hematomas o incluso que el castillo salga despedido por fuertes vientos y porque no esté anclado como debería.

No obstante, si los procedimientos son adecuados y se cumplen las normas de seguridad no tendría por qué ocurrir nada malo. Eso sí, ¿cómo podemos asegurarnos de que se cumplen las reglas? Veamos algunos puntos importantes en los que fijarse.

¿En qué fijarse para saber si un castillo hinchable es seguro?

niño
Fuente: iStock

Aunque hay algunos aspectos que no podemos averiguar, según la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) hay algunos puntos que debemos tener en cuenta:

  • El anclaje. Es fundamental que los castillos estén bien anclados, y si no es posible utilizar anclajes se deben usar sacos de arena.
  • La espuma o colchonetas en las entradas. Parece una tontería, pero en la entrada al castillo debería haber una rampa que cubriese toda la anchura de la misma. Debajo de ella debería haber alguna colchoneta o espuma que sirva para amortiguar las posibles caídas. Por supuesto no debería haber en esa zona ningún obstáculo próximo como bancos, árboles, bordillos…
  • El hinchado debe ser uniforme y firme. Debe estar hinchada completamente y de manera correcta, sobre todo en los accesos de entrada y salida.
  • El hinchador tenga espacio libre. El hinchador debe mantenerse apartado y con el espacio suficiente (por lo menos 1 metro a su alrededor) y con el tubo extendido.
  • El espacio de alrededor de la atracción. Lo más recomendable es que haya por lo menos 2 metros, y en el caso de las entradas abiertas de unos 3 metros y medio.
  • La vigilancia. No solo es necesaria la vigilancia de los padres mientras dura la atracción, sino también de por lo menos dos personas que supervisen el estado del castillo en todo momento.
  • El viento. Son castillos hinchables, lo que quiere decir que pesan poco y que corren el riesgo de caída si el viento es muy intenso. Es importante observar la intensidad del viento en el momento de que los peques se vayan a subir.
  • Las edades de los niños. Algo en lo que conviene fijarse es en las edades de los niños que están subidos en la atracción. Lo ideal sería que hubiera turnos por edades.
  • El cumplimiento de la normativa. En el castillo debería aparecer una placa que reflejara que efectivamente se está cumpliendo con las normas. Normalmente informan de la potencia de hinchador, del año de fabricación, el nombre y dirección de la empresa responsable y el número de usuario máximo que pueden subir en la atracción.
  • La instalación eléctrica que no esté accesible al público.  Todo lo que sean elementos eléctricos deben permanecer alejados de las zonas donde pueda concentrarse mucha gente.

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