Planes en familia

¿A qué edad pueden aprender a jugar a los bolos?

Es una actividad lúdica de precisión que gusta a pequeños y mayores, pero a menudo nos preguntamos los adultos cuándo podemos llevarles por primera vez a probar.

Jugar a los bolos es uno de esos pasatiempos para toda la familia que siempre triunfa. Gusta por igual a pequeños y mayores, de manera que es una especie de comodín del que podemos hacer uso en cualquier tarde, haga bueno o malo, porque al ser indoor el tiempo no es un factor que afecte. 

Hay papás y mamás que se preguntan cuándo pueden llevar a sus hijos e hijas a probar por primera vez esta actividad, pero lo cierto es que no hay una edad como tal para iniciarse en el juego. Es verdad que hasta las bolas más pequeñas pesan lo suyo para niños y niñas pequeños, además de que son de un tamaño considerable, lo cual complica que un peque las manejen con soltura. Pero, en general, no hay una norma en las boleras que indique una edad mínima para jugar.

Se suele establecer los cinco años como la edad mínima recomendada, pero no es más que un dato de referencia para los padres y madres, que pueden cumplir o no. A esta edad, solicitando que les pongan los carriles laterales cuando sea su turno en la partida, los niños y niñas son capaces de jugar de forma autónoma. Cogen la bola como se debe hacer, con los tres dedos, y tienen fuerza y coordinación para soltarla.

Pero, dicho esto, en las boleras hace tiempo que tienen una especie de rampa móvil que parece un pequeño tobogán de esos que se compran para los jardines y patios de chalets, que sirve para colocar la bola en lo alto y dejarla caer. Son ligeros y fáciles de mover, por lo que se ponen y se quitan cuando sea el turno de los peques, que pueden hacer uso de ellos para jugar y ser uno más en la partida familiar. Estos artilugios permiten que puedan iniciarse en los bolos, con ayuda, eso sí, niños y niñas desde los tres años aproximadamente.

Alternativas

En las boleras también suele haber una o dos pistas de minibolos, una disciplina en la que la bola que se lanza es muchísimo más pequeña y además de deja caer por un especie de raíl que dirige la bola hacia su destino: los bolos. 

Esta es una opción intermedia entre los juegos de bolos caseros y el bowling como tal, en bolera y pista de dimensiones habituales, con la pelota grande, para que los peques de la casa se inicien en esta divertida actividad.

Además, siempre podéis tener un pequeño juego de bolos de juguete en casa desde que son pequeños. Les suele gustar mucho, especialmente desde que son autónomos al desplazarse. Y lo que pocas personas saben es que se trata de un juego que les ayuda a mejorar aspectos como la psicomotricidad, el sentido del equilibrio o la puntería.

En todo caso, es fundamental que los niños y niñas que jueguen a los bolos lo hagan bajo la supervisión de un adulto, especialmente si es la actividad clásica, donde las bolas son grandes y pesadas —de dos kilos suelen ser las más ligeras, para que te hagas una idea– para su fuerza y edad. 

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Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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