Clásicos

La fábula de la liebre y la tortuga: ¿qué enseñanza aporta a los niños?

Hay historias literarias clásicas que envejecen muy bien, y esta es una de ellas porque son muchos los aprendizajes que deja su moraleja a los más pequeños, que además se sienten atraídos por el desarrollo de la fábula en sí misma.

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Existen cuentos contemporáneos maravillosos que recomendamos a menudo para trabajar distintos aspectos con los más pequeños, pero es justo acordarse también de algunos títulos clásicos que han envejecido muy bien, como es el caso de fábulas como La liebre y la tortuga

Atribuida originalmente a Esopo, fabulista de la Antigua Grecia, ha sido versionada por grandes plumas a lo largo de la historia, y hace casi 90 años, en 1934, Disney terminó de popularizarla al convertirla en un corto de animación que ganó el Oscar dicho año. Esa producción audiovisual que apenas dura algo más de ocho minutos, sigue siendo tan divertida y genial como entonces, y es ideal para que los peques se familiaricen con una historia que es aconsejable contarles algún día antes de dormir también.

Lo es por muchos motivos, ya que no solo deja una aportación su moraleja, sino que son muchas las lecturas que se pueden hacer de esta historia en la que una liebre vanidosa infravalora a una tortuga, su rival en una carrera, hasta tal punto que pierde la competición. De entrada, que nunca se debe subestimar al rival cuando toque competir contra alguien, y que el respeto mutuo es fundamental en el ámbito deportivo. Pero el mensaje que deja esta fábula va mucho más allá de la competición.

Sobre todo la tortuga, personaje que encarna la constancia, la perseverancia, el esfuerzo máximo, el afán de superación, las ganas de ser la mejor versión de uno mismo, más allá del resultado final de lo que se intente. Ella demuestra que el camino para conseguir las cosas importa, y aunque en su caso consigue su objetivo, si se pelee como lo hace ella y el resultado no es el esperado, uno debe irse con la cabeza alta por cómo lo ha intentado. 

De la liebre, en cambio, se sacan aprendizajes distintos porque representa la vanidad, la pereza, la falta de motivación, y la falta de respeto por los demás. Pero ya no solo esto, es que encima se burla de su competidor durante toda la fábula, comportamiento totalmente reprobable en cualquier ámbito de la vida. Es el ejemplo de que siempre, en todo lo que hagamos, debemos dar el máximo de nosotros mismos y eliminar los prejuicios, ya que no son más que una barrera que nos impide hacerlo. 

La liebre y la tortuga es, en definitiva, una de esas historias literarias de cama que siempre es buen momento para contar a los peques, ya que pueden aprender mucho al conocerla. 

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