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Hockey patines para niños: todo lo que debes saber

Prima hermana del hockey sobre hielo, es una disciplina deportiva que engancha cada vez a más niños en nuestro país, sobre todo porque centros educativos y clubes deportivos apuestan por ella como extraescolar alternativa a los deportes colectivos mayoritarios.

Hockey (Foto: Pexels)
Hockey (Foto: Pexels)

En España también se juega mucho al hockey sobre hierba, una disciplina olímpica donde nuestras selecciones absolutas están en la élite mundial desde hace muchísimos años. Sin embargo, esta variedad se juega sin patines y outdoor, de ahí que el deporte que más se parezca al hockey sobre hielo sea el que se juega sobre patines. 

Muchos colegios han empezado a mirar a esta disciplina como una alternativa a las extraescolares deportivas porque une todas las ventajas de los deportes de equipo a una característica que le hace singular y especial, y que además suele enganchar mucho a los peques: el patinaje. 

Beneficios de su práctica

Esta variedad del hockey es una magnífica elección para que los niños trabajen la forma física, mejoren a nivel psicomotor -muy especialmente la coordinación-, fortalezcan sus músculos tanto del tren inferior como del superio, y encima potencien habilidades sociales como el trabajo en equipo, la disciplina, la responsabilidad individual o el compañerismo, entre muchas otras. Además, el hockey patines en categorías inferiores presenta una segunda singularidad: no hay distinción de sexos, lo cual supone una oportunidad para naturalizar la igualdad de género en el deporte y la tolerancia. 

Dicho esto, y pese a que en España se practique cada vez más tanto en colegios como en centros polideportivos municipales, el hockey patines sigue siendo una disciplina desconocida para mucha gente. Pero con unas nociones básicas puedes entender en qué consiste este juego.

En qué consiste

En primer lugar, debes saber que los patines que se utilizan son los denominados quad o de cuatro ruedas; es decir, los mismos de patinaje artístico. Son ideales para permitir una mayor estabilidad en el tobillo y también para los cambios de dirección, de los que se hacen muchos en cada partido y entrenamiento. 

En cuanto al tiempo de los partidos, al igual que en otros deportes, varía en categorías inferiores con respecto a los profesionales -50 minutos en dos tiempos de 25 con un descanso de diez- para adaptarse a las necesidades de cada tramo de edad. No puede haber empate, como en el hockey hielo, de ahí que se juegue una prórroga de dos períodos de cinco minutos y si transcurridos ambos permanece el empate, se lanzan penaltis. En concreto, una tanda de cinco por equipo ejecutados alternativamente, como en el fútbol

En lo que respecta a la pista de juego, la regla básica es que mantiene una proporción 2:1; esto es, es el doble de larga que de ancha. Hay un margen tanto por mínimo como máximo y el perímetro está rodeado por una valla que impide a la pelota salir. Se puede jugar con ella haciendo rebotar la pelota. Además, las esquinas son redondeadas para que la pelota no quede encajada y se puede pasar por detrás de las porterías rectangulares, también igual que en la modalidad en hielo. 

El número de jugadores en la pista es de cinco como máximo -cuatro más el portero- y de diez en total de cada equipo. Y se pueden hacer cambios constantemente, durante todo el partido, como ocurre en el baloncesto, por ejemplo.

Material necesario

Lo más importante es saber que se necesita un stick plano por ambos lados -las medidas cambian a medida que el niño va creciendo y el de los porteros es ligeramente distinto-, que suele ser de madera pero también pueden ser de plástico; unos patines de cuatro ruedas dispuestos en dos ejes paralelos, por supuesto; y la protección de codos y rodillas

El portero lleva, al igual que el stick, una protección especial, con casco y máscara integrada entre otras cosas. Los jugadores de campo, por su parte, más allá de las mencionadas protecciones, suelen vestir con pantalón y camiseta corta, similar a otros deportes colectivos. 

Cómo empezar a jugar

A grandes rasgos, hay dos formas de iniciarse en el hockey patines: combinando los patines directamente con el uso del stick y el golpeo a la bola de juego con este; o perfeccionando primero el patinaje únicamente. En este método, el stick se coge por primera vez en una segunda etapa. 

Aunque hay opiniones para todos los gustos, parece imponerse esta última vía, el aprendizaje por fases. El motivo por el cual es así es porque la dificultad técnica de dominar los tres elementos al mismo tiempo es muy alta para un niño. Sobre todo, teniendo en cuenta que el patinaje ya de por sí no es una actividad deportiva sencilla de perfeccionar, y más en el hockey patines, donde la posición básica es muy concreta: con las rodillas semiflexionadas y el tronco recto.

Otro motivo es el autoestima del menor, que necesita sentirse seguro para estar suelto y disfrutar de la actividad. Esto no podrá darse nunca si no se siente seguro con lo primordial, los patines. 

Por último, sobre la edad, si bien cada escuela de hockey marca la edad mínima para iniciarse en este deporte, dado que a partir de los cuatro años los niños pueden tener cierta soltura con los patines, se venden sticks en tiendas especializadas para peques a partir de los 5 años.

 Esta es la mejor pista posible para saber a qué edad se puede animar un niño a probar si se siente atraído por esta disciplina deportiva tan divertida y tan especial. 

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