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Verano 2021

Ideas para que los niños disfruten de otro verano ‘diferente’

Poco a poco vamos recordando lo que era nuestra ‘antigua normalidad’. Con la campaña de vacunación avanzada, va siendo hora de recuperar parte de nuestra vida, aunque todavía hemos de guardar normas de seguridad. Por eso, este verano seguirá siendo diferente, pero no por eso peor.

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Fuente: iStock

Llega el final del curso, las ansiadas y merecidas vacaciones… Y, al mismo tiempo, un periodo de cierto estrés para las familias con hijos pequeños, que tienen que ingeniárselas para organizarles todo tipo de actividades con el fin de tenerles entretenidos durante casi tres meses en esas largas jornadas estivales.

Si el curso pasado terminó de una forma totalmente inesperada a causa de la pandemia y el verano fue diferente a todos los anteriores, este año no está siendo menos extraño, y probablemente, volveremos a enfrentarnos a unas vacaciones “poco habituales”. Aunque parece que muchos campamentos de verano han comenzado a reactivarse, no todos los padres sienten la confianza de enviar a sus hijos fuera de casa, por lo que, una vez más, nos tocará reinventar nuestro ocio y el de nuestros hijos.

Pero no nos volvamos locos. Muchas veces los padres y madres nos empeñamos en programar cada minuto de las vacaciones para mantenerles ocupados y, aunque no esté mal (los niños necesitan actividades que les estimulen, les ayuden a seguir conectados con otros niños, a probar cosas nuevas…), también es importante tomarse en serio la necesidad de dedicar un tiempo a ‘ desconectar’ (tanto los pequeños como los adultos). Aprender a gestionar esos momentos (descansar, divagar, relajarse) es una habilidad importante que no debemos subestimar.

Incluso, deberíamos dejar que los niños tengan un rato libre cada día para ‘no hacer nada’: sin actividades, sin visitas, y por supuesto sin pantallas. Al menos una hora en la que puedan descansar, aburrirse, mirar al techo o contarle los bigotes al gato, porque es entonces cuando de verdad podrán abrir una puerta a la imaginación y a la creatividad. Y, aunque puede que se quejen de aburrimiento al principio (solemos transmitir nuestro rapidísimo ritmo de vida a nuestros hijos), a la larga nos lo agradecerán y disfrutarán enormemente de esos momentos.

No dejar de aprender

Dicho esto, reconozcamos que también es importante que sigan aprendiendo y practicando lo ya aprendido, sobre todo los más pequeños que están empezando sus actividades ‘lectivas’, o los menores de 8 o 10 años que pueden dejar caer fácilmente en el ‘olvido’ todo lo estudiado durante el curso.

Así, sin olvidar que estamos de descanso y que no hay presiones ni exámenes, es positivo incluir en la rutina diaria algunas actividades educativas, como una o dos páginas de un libro de vacaciones adaptado a su edad o algunos experimentos científicos en la cocina.

Es muy recomendable darle prioridad a la lectura, una actividad que puede ser tan placentera para ellos como educativa, y que es apta para todas las edades. Si son pequeños les encantará practicar y avanzar en sus habilidades, y si son más mayores podemos darles acceso a relatos o novelas con fondo educativo, ¡o simplemente divertidos! Lo importante es que disfruten leyendo, porque este hábito, si se afianza en una edad temprana, sin duda les reportará muchas satisfacciones en el futuro.

Tecnología sí, pero con uso responsable

Además de la lectura, estimular la curiosidad debería ser una prioridad durante los meses de verano. Y aunque es cierto que en general no se recomienda el uso de pantallas en los pequeños, en el mundo en que vivimos no sería realista eliminarlas por completo de sus vidas. Más bien al contrario, lo que debemos hacer es enseñarles a realizar un uso responsable de las mismas. Al principio, con límites y acompañados: una hora diaria utilizando una aplicación educativa, videollamadas con familiares que están lejos o, ¿por qué no?, algo de entretenimiento.

Buscar campamentos virtuales en inglés como el que ha desarrollado Lingokids para este verano, u otras apps para aprender este idioma, o juegos matemáticos que combinan la enseñanza con la diversión pueden no solo ser una gran herramienta para descubrir nuevas habilidades, sino también para estimular esa curiosidad que buscamos despertar, y al mismo tiempo tenerlos entretenidos.

Los padres han de ser los responsables de establecer unos horarios y cumplirlos (son ellos, no los niños, los que ponen las normas), y también de darles alternativas interesantes relacionadas con los dispositivos electrónicos. Por ejemplo, el verano puede ser una época estupenda para probar contenidos como la música o los podcasts como LingoListen.

Y lo más importante de todo, ¡salgamos al aire libre! La calle, la playa o el campo son magníficas opciones para entretener y enseñar. No importa dónde vivamos o dónde pasemos el verano, siempre podemos (y debemos) buscar un rato diario para estar fuera: coger flores y hierbas y organizarlas por tamaños y colores, jugar a juegos de pelota, dar un paseo de descubrimientos por el barrio, o un ‘paseo de sonidos’, como una manera de practicar mindfulness juntos. Hacer todo esto con nuestros hijos nos permitirá disfrutar de ellos y de esos momentos de descubrimiento juntos. ¡Reinventemos nuestros veranos!

 

Artícuo elaborado por Kate Regan, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

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