Actividad física

Por qué se han puesto de moda las bicicletas sin pedales ni ruedines para aprender a montar

No es casualidad que de unos años a esta parte te hayas acostumbrado a ver a niños muy pequeños que te pasan volando en sus bicicletas de aprendizaje haciendo gala de un equilibrio y una soltura para el manejo de la misma increíbles para la corta edad que tienen.

En cuanto llega el buen tiempo, igual que aparecen insectos y flores bonitas por todas partes, lo hacen multitud de pequeñajos con casco que te adelantan como flechas montados en unas curiosas bicicletas sin pedales. Para los padres, son artilugios que ya no llaman mucho la atención porque están habituados a ellos, pero para los que todavía no lo son o para los abuelos -"de esto en mi época no había"-, las bicis en cuestión son realmente llamativas y les crea una enorme curiosidad saber el por qué de su éxito. Como te puedes imaginar viendo la proliferación de las mismas en las calles, las ventajas que explican por qué se han puesto tan de moda para aprender a montar son muchas y de enorme peso. 

Según el Barómetro de la Bicleta en España, cuya última edición data de 2019, siete de cada diez españoles tiene bici en casa (71,8%). Y esto, aunque no lo especifica dicho estudio, tiene mucho que ver con los peques de la casa, que disfrutan de ellas desde una edad muy temprana precisamente gracias a las bicicletas sin pedales. En concreto, es entre los dos y los cuatro años cuando su uso es enormemente recomendable, aunque hay algunos adelantados que ya se inician a los dieciocho meses y se puede estirar hasta los cinco años su utilización, siempre y cuando la bicicleta se adapte al tamaño del niño a esa edad. 

Un sinfín de ventajas

Antes de la irrupción de este tipo de bicis, también conocidas como de equilibrio o de aprendizaje, los peques pasaban del triciclo a la bici tradicional con ruedines, “la primera bici”, que casi todos tuvimos la suerte de disfrutar cuando éramos pequeños. Pero, en comparación con la bici sin pedales, además de que suponía un enorme salto pasar de uno a otra, los triciclos tienen más limitaciones y encima no cuentan con muchas de las virtudes de las primeras, como te vamos a explicar a continuación. 

Hablar de iniciación en la práctica deportiva o de favorecer que los peques pasen tiempo al aire libre, incluso de fomentar valores como la sostenibilidad, como ventajas de la bicicleta sin pedales no sería del todo cierto. Las tres son cosas compatibles con su uso, evidentemente, pero ya es algo que los triciclos tradicionales permiten -se siguen usando aunque su vida es mucho más corta que antes de que existieran las bicis sin pedales-, de modo que no son estas las ventajas que han puesto de moda este tipo de bicis.

Los argumentos de peso que explican su boom tienen que ver con el impulso que suponen para el desarrollo de los niños en esta edad. Es un impulso multidireccional porque fomenta desde su salud física, ya que son ellos los que mueven la bicicleta con el empuje de sus pies, el acompañamiento de su cuerpo y la fuerza de sus brazos, hasta su autonomía y su autoestima, porque comprueban por sí mismos que pueden hacer cosas sin la ayuda de los adultos, lo que les ayuda también a ganar en seguridad y perder miedos. Además, por el mismo motivo que les exige físicamente, potencia también su percepción visual, su orientación y su nivel de atención debido a que no hay más conductor de la bici que ellos. Ya no llevan a nadie detrás empujando que les dé seguridad.

Pero si hay una cualidad que las bicicletas de aprendizaje fortalecen por encima de todo lo demás, esa es el sentido del equilibrio. Y lo hacen sin apenas riesgos y con una curva de aprendizaje rapidísima. Tras un par de usos, los niños dominan la técnica hasta sentirse seguros con ellas, de modo que cada vez se van dando impulsos más fuertes que les permiten tomar velocidad a la par que se equilibran durante tramos más largos en los que no ponen los pies de nuevo en el suelo. De esos primeros pasos a que vuelen como aviones -no te olvides del casco, cuanto antes asimilen su uso mucho mejor para su seguridad- es un visto y no visto, sobre todo en los peques más atrevidos, que suelen ser la mayoría.

Bicicleta sin pedales
Bicicleta sin pedales (Foto: iStock)

Es increíble que, gracias a estas bicis, niños de dos años que todavía no saben ponerse a la pata coja o caminar sobre líneas rectas marcadas en el suelo, puedan equilibrarse sobre dos ruedas con tanta naturalidad. Por supuesto, el trabajo constante y permanente del sentido del equilibrio sobre la bici se ve reflejado en el posterior desarrollo psicomotor de acciones como las mencionadas, ya que le sirve al niño como una base sólida para ello. 

A los adultos, además, salvo en esas excepciones -o no tan excepciones…- en las que acaban con la bici a cuestas, que el niño utilice la bicicleta desde muy pequeño le permite disfrutar de paseos en los que se recorren distancias largas, más cercanas en todo caso a sus deseos de lo que suele ocurrir cuando se sale a pasear con niños tan pequeños que quieren ir a pie, lo que puede convertir en un viaje de larga duración hasta salir simplemente a por el pan a los ultramarinos de la esquina. 

Si te han convencido los argumentos y no tienes problema con tener que cargar con ella alguna que otra vez, cuando vayas a elegir modelo para tu hijo, antes de que te vuelvas loco por toda la variedad que hay en el mercado, presta especial atención a cuatro aspectos concretos: la ligereza de la bici, la capacidad de regulación del sillín y del manillar -para que le dure más tiempo-, que el sillín permita al crío mantener la postura de la columna a 90 grados respecto del suelo, y la resistencia. Todos ellos son factores mucho más importantes que la estética, aunque esta entrará en juego de forma irremediable si te llevas al peque a escoger su primera bici contigo. 

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