Su seguridad es lo primero

Por qué no deberías dejar que tu hijo vaya con la tablet en la mano en el coche

No es recomendable que la lleven en las manos porque los objetos sueltos se pueden convertir en proyectiles en caso de accidente o frenada brusca, pero tampoco es aconsejable que las anclemos al respaldo del asiento delantero.

Foto: iStock
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De la seguridad de los niños en los coches se hace mucho hincapié en el elemento principal, la silla. Que sea del tamaño adecuado, que apuremos todo lo posible hasta ponerles en el sentido de la marcha, que se coloque en los lugares adecuado para ello, etcétera. Pero no es la única cuestión importante a tener en cuenta. Hay más: por ejemplo, los riesgos que entraña que los niños y niñas tengan objetos no anclados a su alrededor, incluidas las famosas tablets.

Según datos de la Dirección General de Tráfico, el 47% de conductores en España viaja llevando objetos sueltos en el interior de su coche y sólo uno de cada tres (29,6%) hace uso de los espacios y las bandejas interiores diseñados a tal efecto. Es una cifra preocupante porque más allá de que dificulten la visión o sean un motivo de distracción en caso de frenada, pueden ser también un peligro añadido si se produce una colisión, o incluso una frenada fuerte. Lo son para los adultos, pero también para los niños.

“Si circulamos a 50 km/h y debemos detener la marcha de forma repentina, cualquier elemento que esté suelto continuará su marcha hacia delante debido a la inercia”, indica la Fundación Mapfre. “Lo hará multiplicando la fuerza con la que golpearía normalmente por cuarenta veces su peso”, añade justo antes de poner el siguiente ejemplo: “Un niño de tres años con el SRI mal anclado golpearía al ocupante del asiento delantero con la misma fuerza que si fuera una jirafa (a 50 km/h) o un elefante (90 km/h). Es el denominado ‘Efecto Elefante’”, indica. 

Lógicamente, no todos los artículos son igual de peligrosos pero absolutamente todos, mal anclados o sin sujección como es el caso de las tablets, se ven afectados por la inercia, convirtiéndose en un objeto muy peligroso para los integrantes del vehículo. “Si hablamos de un Tablet de 560 gr, su peso se puede llegar a incrementar hasta los 23 kg en un frenazo a 50 km/h y a 75 kg si el frenazo se produce a 90 km/h, lo que equivaldría a un San Bernardo impactando directamente contra alguno de los ocupantes”, advierten desde Fundación Mapfre. 

Los peligros en un impacto

Desde la DGT se alerta sobre la importancia de evitar en el coche que los niños lleven herramientas de ocio -libros, juguetes, etc.- en las manos cuando el vehículo está en marcha. Y también por el mismo motivo, que nada pueda hacer de barrera para detener a los objetos transportados, también aconseja no quitar la bandeja del maletero, llevar a las mascotas sueltas en el interior del coche o abatir los asientos sin asegurar la carga. 

En este sentido, desde la Fundación Mapfre añaden que “No basta con sujetar firmemente los objetos, también hay que tener muy en cuenta dónde los colocamos”. Por ejemplo, si hay niños viajando en la parte posterior del coche, “La parte trasera del reposacabezas o parte delantera del mismo (en el caso de los niños mirando hacia atrás) no es el lugar más adecuado”, indican. Esto es así porque “la cabeza del niño puede llegar a impactar directamente contra ellos si por cualquier motivo la sillita no está bien sujeta o no reacciona como debería”, apuntan desde la fundación de la compañía de seguros. 

Por lo tanto, tampoco las tablets son seguras cuando van ancladas al respaldo del asiento delantero, ni lo son las pantallas para dvd o las bandejas que se despliegan de algunos modelos de vehículos. “En principio, el niño con sillita no debería impactar contra el respaldo pero, de ser así, es preferible que lo haga contra algo acolchado que contra una pantalla”, concluyen desde la Fundación Mapfre. 

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