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Por qué los quads o karts de pedales han sido el regalo estrella de la Navidad

De repente, los carriles bici y las zonas comunes de las comunidades se han llenado de niños a bordo de estos buggies a pedales, el vehículo de moda para niños.

Es probable que últimamente hayas visto que las zonas comunes de tu comunidad, los parques y hasta los carriles bici se llenan de un vehículo infantil desconocido para ti. ¿Qué es eso que parece un kart con pedales que se ha convertido en el regalo de moda la pasada Navidad?

Efectivamente, se llaman karts, quads o buggies a pedales, porque se asemejan mucho a estos dos vehículos de motor en su forma. Lógicamente, no tienen motor, funcionan a pedales, como las bicicletas o, mejor aún, como los patinetes acuáticos que coges en familia cada verano ya que la postura es sentada y con la espalda recta sobre un respaldo, similar a la que llevas en estos. 

Resumiendo, se puede decir que son un híbrido entre las bicicletas y los karts. De las primeras toman los pedales y de los segundos, la estabilidad de las cuatro ruedas y la sensación de velocidad que se tiene en ellos al ir tan cerca del suelo conduciendo. La ventaja con respecto a estos es que los pueden usar niños muy pequeños, y que además deben ejercitarse físicamente para que avances puesto que necesitan su fuerza a través del pedaleo para avanzar. Y la ventaja en comparación con las bicis es su estabilidad, propia de los vehículos de cuatro ruedas y también de los vehículos con el centro de gravedad bajo, muy cercano al suelo. 

Además, son resistentes y seguros, si bien no quita para que se pueda producir algún golpe no deseado, por lo que recomendamos el uso de elementos de seguridad, sobre todo del casco, a pesar de que veas muchas imágenes a poco que busques en internet fotos de estos karts con pedales en las que los niños que hacen de modelos no los llevan. Mal ejemplo.

Beneficios para los niños

Entre los beneficios que tiene para los niños un regalo así, además de lo divertido que es conducirlos y de que les ayuda a moverse físicamente, están las mejoras de sus habilidades psicomotrices, la capacidad de atención y concentración, y también su coordinación, puesto que deberán conducir mientras pedalean y libran aquellos obstáculos que se encuentran a su paso. Además, son un elemento perfecto para socializar con otros niños y pasar tiempo de calidad en la calle jugando, y tienen el plus de que son un medio de transporte que no contamina, como las bicis.

Cómo elegir modelo

A poquito que profundicemos en el mercado de los karts a pedales verás que ya hay firmas especializadas que los diseñan y fabrican para toda la familia. Es el caso de Berg Toys, que tiene hasta un modelo apto para peques de 10 años, si bien lo habitual es que no sea hasta los dos años, como el patinete, cuando ya puedan utilizar los niños un vehículo así con cierta autonomía en la dirección y el pedaleo. 

En este sentido, aunque cada fabricante establece sus abanicos de edades, una clasificación habitual que sirve a la hora de elegir cuál comprar -fíjate bien en las instrucciones del fabricante- es la siguiente: de dos a cuatro años, de cuatro a ocho años, y de ocho en adelante. Además de algunas funcionalidades, el cambio más significativo entre ellos es estructural: estos últimos son mucho más grandes. 

Si tienes pensado adquirir uno para tu hijo, más allá de tener en cuenta la edad, puedes fijarte en cuestiones sobre si tiene la opción de piñón libre que impide girar a los pedales por sí solos en las bajadas -recomendable para niños de corta edad-. Y, sin duda alguna, no puedes dejar de examinar la estructura del kart, su estabilidad y solidez, si es regulable o no, y también la calidad de las ruedas -las hay neumáticas o hinchables-, entre otros detalles imprescindibles. 

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