Arena mágica

‘Receta’ para crear arena mágica sin salir de casa

La arena mágica permite que los niños toquen arena seca dentro de un vaso de agua. Aunque existen multitud de opciones comerciales, te enseñamos a crear la vuestra propia con materiales que todos tenemos por casa.

arena
Istock

Sabemos a ciencia cierta que es una de las actividades preferidas de los niños (o, al menos, así nos lo hicisteis saber cuándo os preguntamos por las actividades que estáis haciendo durante el confinamiento). Y es que, poder tocar arena y comprobar que está seca aunque la metamos en un vaso de agua despierta la ya de por sí desarrollada creatividad de los pequeños.

Un experimento que, además, viene a la perfección para crear figuras dentro de moldes y, en definitiva, para montar dentro de casa una playa particular. ¡Incluso podéis aprovechar los artilugios para hacer castillos de arena! Lo cierto es que existen multitud de alternativas comerciales para conseguir este ‘juguete’ o ‘ experimento’, pero crearlo en casa con materiales de fácil acceso es tan sencillo que te sorprenderá.

Lo cierto es que existen varias maneras de prepararla, pero aquí hemos decidido exponer dos. De esta manera, podréis escoger la que más se adapte a vosotros en función de los materiales que tengáis por casa.

Con aceite

La primera nos la facilita Pequeocio.com y, para ella, necesitaréis dos tazas de harina (da igual de qué tipo), ¼ de taza de aceite para nutrir la piel (o, en su defecto, cualquier aceite de cocinar), colorante alimentario en polvo y un poco de agua. Una vez con todos los ingredientes en la mano llegará el momento de la preparación: primero habrá que mezclar el colorante en polvo con la harina y, después, mezclar todo con el aceite. El experimento también puede ir sin colorante, pero la arena será de color blanco. Una vez con todos los pasos hechos, habrá que cerciorarse de que la mezcla no queda muy seca y, de quedar así, habrá que echar un poco más de aceite. En caso de quedar demasiado mojada, echaremos un poco más de harina.

El siguiente paso es dejar reposar y, ¡listo!

Con detergente

Para la siguiente alternativa necesitaréis agua, arena del parque o de una maceta, detergente y fécula de maíz (lo podéis encontrar fácilmente en cualquier supermercado). En primer lugar mezclaremos bien la arena con el almidón en un bol y, después, añadiremos el detergente. Cuando la mezcla esté lista habrá que dejarlo secar durante un rato… et, voilà!

Como veis, se trata de un experimento bastante sencillo y, a su vez, bastante educativo. Poniéndolo como excusa para jugar, podéis investigar sobre por qué la arena no se moja cuando la introducís en un poco de agua y, de esta manera, ir enseñando los primeros conceptos de química a los peques. Además, es perfecto para inculcarles el gusto por la ciencia.

A la vez, es bastante lúdico. ¡Las posibilidades son infinitas! Desde pasar un rato relajante tocando la arena, hasta ir creando múltiples formas con ella e, incluso, hacer concursos entre todos.

¡Eso sí! No olvidéis que esta actividad conviene que se haga bajo la supervisión de un adulto porque se utilizan ingredientes que pueden ser perjudiciales para la salud en caso de llevárselos a la boca. Además, dado el gusto que tienen los niños por comer arena, no estará de más que también le acompañemos en el rato que pase jugando con ella.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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