Iniciación a este deporte

Taekwondo, en qué consiste y cómo lo practican los niños

Te descubrimos cómo es y qué beneficios tiene este arte marcial de origen coreano en el que los deportistas españoles están entre los mejores del mundo, tal y como demuestran cada cuatro años en los Juegos Olímpicos.

Los Juegos Olímpicos son el mejor escaparate posible para que los niños puedan conocer disciplinas deportivas que de otro modo es posible que tarden mucho en descubrir. Sobre todo, es una oportunidad inmejorable para aquellos deportes en los que los atletas españoles brillan, como es el caso del taekwondo, arte marcial de origen coreano en el que España, aunque suene extraño para quien no conozca la disciplina, es potencia mundial.

Los  niños que lo deseen tienen muchas facilidades para practicarlo en nuestro país porque hay gimnasios repartidos por las principales ciudades españolas donde se imparten clases de taekwondo, al igual que pasa con el karate, el judo y demás deportes de contacto de origen asiático, que después del boom de finales de siglo y comienzos de este se quedaron para siempre entre las opciones más solicitadas como actividad extraescolar por padres, madres y, por supuesto, peques. 

En el caso del taekwondo, este boom es un poquito más reciente, ya que fue a la estela del judo y del kárate, pero lo cierto es que consiguió asentarse a su nivel gracias a que los niños que lo prueban se enganchan. No es de extrañar teniendo en cuenta su espectacularidad, acompañada además de beneficios personales que los padres valoran mucho. 

En qué consiste y cómo se practica

La palabra taekwondo implica tres conceptos distintos que son en sí mismo la definición de la disciplina: tae, el uso de los pies; kwon, el uso de los brazos y puños; y do, que es una noción filosófica acerca al camino de la perfección. Y esto es, ni más ni menos el taekwondo, un arte marcial de defensa personal que incluye técnicas de bloqueo, puños y patadas inspirado en la filosofía oriental si bien en los últimos 30 años, desde que fue incluido como deporte de exhibición en los JJOO de Seúl en 1988 -es deporte olímpico a todos los efectos desde Sydney 2000-, la visión que tenemos del taekwondo es también la de un deporte moderno de alta competición. 

En el taekwondo, como ocurre con otros deportes de contacto, los niños tardan mucho en combatir. Es más, ni siquiera están obligados a hacerlo ya que pueden enfocar sus entrenamientos hasta que son adultos en la parte técnica, que en este deporte coreano se conocen como pumses -en karate, por ejemplo, son katas-. 

Desde los 4 años aproximadamente -depende de cada gimnasio-, los peques ya pueden iniciarse en la disciplina, y no entrarán en combate hasta bien entrada la adolescencia en caso de que opten por ese camino para seguir practicando este deporte. Hasta entonces, entrenan sobre todo la técnica, que es como podrán ir consiguiendo nuevos cinturones o grados, los distintivos que marcan su nivel blanco, amarillo, verde, azul, rojo y negro, que incluye hasta nueve dan (niveles o grados), el que define a los grandes maestros de la disciplina-. 

En las competiciones de combate, en cambio, se busca batir al rival marcando más puntos que este a partir de técnicas de ataque propias de este deporte, cuya modalidad de contacto es muy segura porque, entre otras cosas, los deportistas se protegen las zonas más sensibles del cuerpo en las que está permitido recibir golpes -solo por encima del cinturón y siempre partiendo de pie, nunca desde el suelo-. 

Beneficios de su práctica

Los beneficios del taekwondo son múltiples para los niños. Por un lado, a nivel físico, ya que mejoran su resistencia cardiovascular, su fuerza física y su resistencia y, sobre todo, su flexibilidad y su coordinación, además de los reflejos. Estos tres últimos aspectos son muy importantes en esta disciplina deportiva por lo que se desarrollan desde muy pronto cuando se practica. 

Pero más allá de las virtudes de este deporte de contacto a nivel físico, su aportación para el desarrollo de los peques es también notable en lo social y en lo psicológico. 

A nivel social, porque se entrena en grupo con otros niños de edades similares, lo cual siempre es un contexto ideal para desarrollar las habilidades sociales y comunicativas, especialmente en niños más tímidos e introvertidos. Es más, aunque sea un deporte individual, las competiciones de pumses también se pueden hacer en pequeños grupos, y la coordinación y el trabajo en equipo en este caso es tan importante como el nivel individual de cada deportista. 

Además, en este sentido, el taekwondo también les ayuda a entender la importancia del respeto y la lealtad a los compañeros y las normas de convivencia y de lo importante que son ambas cuestiones para el equilibrio y la felicidad del grupo. 

Por su parte, en lo psicológico, como todas las artes marciales, el taekwondo potencia mucho la concentración, aspecto imprescindible en esta disciplina, y la fuerza mental, ya que alimenta la capacidad de superación en los peques. Además, es una dosis de energía positiva para el autoestima de los niños y, por supuesto, un aprendizaje de lo que significa la disciplina en un sentido positivo, ya que sin ella es difícil avanzar en el taekwondo, y supone también un banco de experiencias para los niños en las que aprender a manejar sus nervios.

Por último, a todo esto hay que sumar un aspecto positivo más que se deriva de la práctica de este deporte: el conocimiento de otro cultura, lo cual siempre conlleva un cambio de chip a nivel mental que impacta positivamente en la manera en la que los menores ven el mundo.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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