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Quemaduras solares

10 remedios naturales para las quemaduras solares

La piel del bebé y del niño es tremendamente sensible y delicada, de manera que necesita pocos minutos de exposición al sol sin la debida protección para quemarse fácilmente. Aunque se debe evitar siempre, existen algunos remedios caseros que pueden ser de mucha ayuda a la hora de reducir el dolor y las molestias.

La piel tanto del bebé como del niño -pequeño o grande- se caracteriza por ser muy sensible y delicada, sobre todo a la acción de los rayos ultravioleta. Aunque, dicho sea de paso, esto no significa que el sol sea siempre contraproducente. No podemos olvidarnos que es fundamental para la obtención de vitamina D. Pero para que sea seguro, es imprescindible evitar las horas más peligrosas del día, y sobre todo, hacerlo con la debida protección solar.

Por ejemplo, ¿sabías que el riesgo de sufrir un cáncer de piel en la etapa adulta tiende a ser mayor cuando nos quemamos la piel en varias ocasiones cuando éramos niños y adolescentes? Es necesario recordar que el daño solar es acumulativo, y que además de un riesgo mayor de cáncer, cuando tomamos el sol sin la protección adecuada también podemos sufrir otros problemas cutáneos relacionados, como manchas solares, mayor cantidad de lunares, trastornos relacionados con la pigmentación y envejecimiento prematuro (fotoenvejecimiento).

¿Qué es exactamente una quemadura solar?

Como su propio nombre indica, una quemadura solar consiste básicamente en una quemadura, pero en lugar de ser causada por el agua hirviendo, el fuego o por una estufa caliente, es causada por una exposición excesiva a la radiación ultravioleta del sol. Por este motivo, como ocurre con el resto de quemaduras, las quemaduras solares también pueden ocasionar la aparición de quemaduras de primer grado, que son consideradas como el tipo más habitual o común. 

Cuando surge u ocurre una quemadura de primer grado, la piel del niño estará roja y dolorosa, pero no se formarán ampollas. Las ampollas, de hecho, suelen formarse con las quemaduras solares más graves o profundas, que pueden provocar quemaduras de segundo grado. Las quemaduras de tercer grado tienden a ser más raras, aunque también pueden ocurrir.

Es imprescindible tener en cuenta que los rayos UVA y UVB pueden dañar la piel. Pero es necesario diferenciarlas. Por ejemplo, mientras que los rayos UVB típicamente tienden a quemar la piel, los rayos UVA pueden influir muchísimo en el envejecimiento de la piel. La radiación de los rayos UVA es más constante y suele penetrar de forma más profunda en la piel. Aunque, ambas, causan daño en el ADN, y ese daño puede acabar conduciendo al cáncer de piel.

Así, aunque el pequeño tenga una quemadura leve o incluso ningún tipo de quemadura visible, si ha estado expuesto al sol sin la debida protección, aún pudo haberse producido daños en la piel.

Cómo tratar las quemaduras solares con estos remedios naturales

La mayoría de los tratamientos para quemaduras solares persiguen el objetivo de ayudar a que el niño se sienta lo más cómodo posible, y a calmar las molestias relacionadas, además de aliviar el dolor, en particular durante los primeros días, que es cuando la quemadura solar es mucho más dolorosa.

1. Hielo

El hielo o cualquier elemento frío puede ser de mucha ayuda a la hora de calmar el dolor, y reducir la inflamación. Solo tienes que envolver una compresa de hielo, o utilizar una simple bolsa de verduras congeladas, en una toalla suave, y aplicarla sobre la quemadura.

Eso sí, es de vital importancia evitar colocar el hielo directamente sobre la piel, ya que esto podría causar todavía un mayor daño.

2. Compresas frías o agua fría

Al igual que el hielo ayuda, las compresas frías pueden ser también de muchísima ayuda. Lo mismo ocurre con los baños o duchas, aunque no se aconseja que el agua esté demasiado fría. 

En cualquier caso, a la temperatura correcta, ayudará a eliminar el calor que pueda todavía existir en la piel, y calmará el dolor. Por otro lado, no es adecuado frotar la piel, o utilizar productos como jabón o darse un baño de burbujas. Con un poco de agua fría será suficiente.

3. Miel

La miel puede convertirse en un ungüento natural maravilloso para tratar y aliviar las quemaduras. Es más, algunos estudios han sugerido que podría funcionar mejor que algunas cremas antibióticas, al acelerar la curación, reducir la infección y disminuir o minimizar el dolor. 

El remedio básicamente consiste en aplicar un poco de miel sobre la quemadura, esperar que actúe durante unos minutos y dejar que se seque. No obstante, debes omitir este tratamiento natural en bebés menores de 12 meses, puesto que, como ya te hemos comentado en varias ocasiones, la ingestión accidental de la miel podría poner al pequeño en riesgo de desarrollar botulismo infantil.

4. Áloe vera

El áloe vera es calmante, además de antiinflamatoria. El gel presente en el interior de esta maravillosa planta, tremendamente popular en las Islas Canarias, ayuda a aliviar las molestias, acelerar la curación e hidratar la piel.

Para obtener el gel fresco solo tienes que dividir o cortar una hoja de la planta, y aplicar directamente sobre la piel la savia. También puedes optar por comprar un gel de áloe vera puro (sin más ingredientes).

5. Leche

La leche fría puede actuar como un excelente calmante de las molestias, además de ayudar a refrescar la piel y reducir el calor.

Para aplicarlo únicamente tienes que colocar una gasa de algodón o una toallita empapada en leche fría sobre la zona enrojecida, lo que ayudará a crear una película protectora.

6. Hamamelis

El hamamelis consiste en un astringente natural que también actúa como antiinflamatorio. Para utilizarlo solo debes remojar una gasa de algodón o una toallita, y aplicarlo en la piel varias veces al día (entre tres a cinco veces), durante un máximo de 20 minutos. Ayudará muchísimo a la hora de minimizar la picazón y el dolor.

7. Harina de avena

Si tienes copos de avena finos en casa puedes optar por molerla y triturarla muy finamente para obtener avena coloidal. O, si lo deseas, puedes comprarla directamente en herbolarios o farmacias.

Cuando se combina con el agua del baño actúa como un maravilloso antiinflamatorio natural. Para maximizar sus beneficios, puedes verter el equivalente a una taza de avena coloidal (o avena molida muy finamente, como polvo) en el agua del baño tibia, y remojar la piel del niño durante algunos minutos, hasta que las molestias se calmen.

8. Bicarbonato de sodio

Añadir un poco de bicarbonato de sodio al agua del baño, y remojar la piel quemada en ella, puede ayudar a aliviar la inflamación y calmar el dolor.

9. Maicena

De la misma manera que el remedio natural mencionado anteriormente, el almidón de maíz podría actuar de forma similar a como lo hace el bicarbonato sódico, ya que también actúa como un antiinflamatorio natural.

Para utilizarlo simplemente debes añadir un poco de maicena en el agua del baño tibio, y remojarse en ella durante algunos minutos.

10. Hidratación

Mantener una hidratación continua y regular es fundamental para mantener la piel del bebé y del niño debidamente hidratada. Por tanto, una opción interesante es utilizar alguna crema hipoalergénica. Eso sí, en esta ocasión la vaselina no es muy útil, puesto que actúa atrapando el calor, pudiendo bloquear los poros, lo que aumentará a su vez el riesgo de infección.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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