Entrevista al doctor Jesús Martínez

'Hoy día se va al médico para todo'

Hablamos con el doctor Jesús Martínez, autor de 'El médico de mi hijo' (ed. Temas de Hoy), colaborador de Ser Padres y uno de los pediatras más influyentes de la red.

Parece que el título del libro hace alusión al pediatra pero no es así, tú te refieres al padre, a los padres.

El doctor Jesús Martínez es uno de los tres pediatras españoles más activos en las redes sociales. Escribe el blog www.elmedicodemihijo.com y colabora en Facebook en un grupo llamado El médico de mi hijo, que cuenta con 18.000 padres y hace 800 nuevos amigos cada semana. También ha publicado un libro (¿Adivinan como se titula? Exacto: El médico de mi hijo) en la editorialTemas de Hoy, que recomendamos a todos los padres, en especial a los primerizos, porque es riguroso y muy tranquilizador y porque está escrito con mucho sentido del humor. Nació en 1959 y es padre de Cristina y Jesús, de 28 y 23 años.

 

Parece que el título del libro hace alusión al pediatra pero no es así, tú te refieres al padre, a los padres.

Es una ambivalencia, son los dos. Es el pediatra pero también el padre. No se pretende que el padre se convierta en el médico de su hijo, sino que adquiera unas capacidades para poder intervenir, hacer cosas que antes se hacían en casa y se están olvidando. Hoy día se va al médico para todo. No tenemos capacidad para decidir.

 

¿Tendrá que ver con que los padres hoy en día escuchan muchos dogmas?

Esto de la maternidad es como el fútbol, todos somos entrenadores, todos sabemos qué hacer en todo momento, todos damos lecciones, la madre, la abuela, la vecina, la prima, la cuñada listilla, todos deciden qué hacer con el niño y todos dan su opinión, y eso hace que la madre pierda su seguridad y su capacidad de decidir.

 

Además, los padres están bastante solos, les falta el apoyo del resto de la familia, ¿no?

La tribu es la que educa. En el pasado era el pueblo, la comunidad, la familia, la calle, todos enseñaban al niño. Ahora el niño no juega en la calle, va a extraescolares, los padres trabajan, los abuelos no están cerca, entonces los padres, sobre todo los primerizos, se encuentran con un gran vacío y entonces surge la vecina, internet, ahí puedes encontrar mucha información, y las revistas especializadas, como Ser Padres, que tienen su función muy importante, claro.

 

Eres muy activo en internet, ¿qué te aporta esa experiencia?

Todo. Me ha hecho cambiar porque en la red se recibe mucha información. Yo aprendo casi más que los padres. Antes la pediatría era vertical: yo detrás de la mesa impartía cátedra y los padres escuchaban; en cambio, con las redes sociales, mi perfil en Facebook o Twitter es igual que el de la mamá o el papá. Hablamos en horizontal, ellos aprenden de mí, si consigo enseñar algo, y yo de ellos, y eso es una riqueza impresionante.

 

¿Crees que faltan pediatras o que sobran pacientes?

Sobran pacientes. Sobran. Desde el momento en que estamos planteando un programa del niño sano. Si está sano, está sano, para qué más historias. Se hacen consultas repetitivas para decirle a la mamá que su niño está muy bien. No hay evidencia de que la mayor parte de las cosas que hacemos valgan para nada, excepto los programas vacunales; las consultas podrían quedarse en eso, en una visita con enfermería para poner las vacunas correspondientes. Los programas del niño sano están vacíos de contenido. No hay ninguna prueba más allá de las vacunas que sea útil.

 

¿Y también sobran consultas de niños enfermos?

Si mi hijo tiene fiebre, como no sé qué hacer, pues me voy al médico, y no es necesario, puedes esperar un par de días a ver de qué va la cosa. Los niños a veces tienen fiebre; si no hay ningún otro síntoma, pues esperamos y ya está. Pero no, el miedo y la indecisión, el no saber qué hacer en estos casos, multiplica las consultas. Se va al pediatra porque el niño tiene mocos, porque tiene tos, porque tiene no sé qué. A ese ritmo, hordas de pediatras que salieran de las facultades siempre serían insuficientes.

 

O sea, ¿los pediatras deberían centrarse en atender al niño cuando esté realmente enfermo?

No solo, la prevención también es importante: evitar que las enfermedades pasen, ahí entran los calendarios vacunales; los hábitos de salud, que es el objetivo de este libro, prevenir que ocurran problemas. Y luego estar atentos a otros problemas sociales, como el hambre y otras situaciones que se están dando con la crisis. Ahí sí que tenemos que meternos los pediatras y dejarnos de otras cosas que nos quitan el tiempo.

 

Cuando tus hijos eran pequeños, ¿qué cuestiones de su crianza te preocupaban?

Lo que a todos. Que uno no comía y no dormía, el carácter del otro, que tienes que ir trabajar, que los ves poco, que siempre tienes la sensación de que los has abrazado y achuchado poco, todas esas cosas. Pero lo que siempre me ha obsesionado, y nos ha obsesionado a mí y a la madre, es que aprendan de nuestro ejemplo, ser coherentes y que ellos mamen eso. Si lo hemos conseguido, genial; si no, habremos fallado.

 

 

 

Etiquetas: fiebre, pediatra, salud, salud niños, vacuna

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