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Aprende a detectarlos

Acúfenos: qué son y por qué aparecen

El pitido o zumbido en el oído imperceptible desde el exterior es una patología conocida clínicamente también como tinnitus, y es habitual en niños, donde se produce por causas variadas que analizamos a continuación.

Acúfenos (Foto: iStock)
Acúfenos (Foto: iStock)

¿Alguna vez has sufrido un molesto pitido o zumbido en tus oídos? Pasa a menudo, por ejemplo, a la salida de un concierto. Pues imagínate que se convirtiera en algo duradero, de forma sostenida durante días, o incluso permanente. Cuando ocurre, se llama tinnitus o acúfenos, y se puede dar tanto en los adultos como en los niños. 

Los acúfenos, según GAES Junior, especialistas en asesoramiento global y continuo a niños con problemas de audición y sus familias, son “son esos zumbidos, pitidos o silbidos que escuchamos sin que exista un sonido real que lo produzca”. Se experimentan únicamente por la persona que los sufre porque son imperceptibles desde el exterior y se notan más en silencio, sin estar expuestos a ambientes ruidosos. “Esto se produce por una alteración del funcionamiento del oído, que suele ser temporal, aunque en muchos casos se convierte en permanente”, añaden desde GAES Junior. 

Tanto en un caso como en el otro, durante la persistencia del tinnitus se suele padecer también pérdida de audición. Así lo dicen las estadísticas, que explican que el 36% de niños con audición normal puede llegar a presentarlos, pero en un 66% se presenta pérdida auditiva. Por lo tanto, los acúfenos pueden ser no solo molestos e incómodos, sino también una patología limitadora en ese sentido. Sobre todo si se dan en ambos oídos, algo que ocurre en casi el 70% de los casos. 

Tinnitus en niños: causas y síntomas

Para entender por qué se produce en niños hay que diferenciar entre el tinnitus adulto y el que sufren los pequeños, tal y como advierten desde Centro del audífono. “En los niños, la infección del oído medio es la causa de la aparición de los zumbidos en la mayoría de los casos. Otra causa es la otitis media serosa, es decir, la acumulación de líquido en el oído medio del niño -es habitual en el invierno y el otoño porque su origen deriva de un catarro que se complica-”, explican. 

Junto a estas causas, desde GAES Junior añaden otras: los tapones de cerumen; la inflamación del oído externo (propia del verano); traumatismos en la zona del oído -una bofetada-; y las lipotimias. Y desde Centro del audífono se suma a la lista también la quimioterapia, que puede provocar acúfenos tanto en niños como en adultos. 

Dado que no se pueden percibir desde el exterior, el gran problema para detectar el tinnitus en niños es que estos manifiesten que sienten los pitidos o zumbidos. “Los niños, en general, no expresan de modo espontáneo que perciben ruidos en sus oídos, y sus quejas pueden no ser tomadas con seriedad. Y, en ocasiones, a los niños pequeños puede faltarles capacidades cognitivas y lingüísticas para describir sus zumbidos”, reconocen desde Centro del audífono, que además explican que suele ocurrir lo contrario si el tinnitus aparece en niños mayores: “son reticentes a decir a sus padres los ruidos que perciben, debido a que no quieren ser percibidos como diferentes o creen que no se les va a creer si hablan de sus zumbidos”, indican. Afortunadamente, en este último grupo son capaces de reconocer perfectamente los acúfenos así que si se les pregunta por ello es probable que transmitan que los padecen.

Qué hacer para tratarlos

Si el tinnitus aparece en edades muy tempranas, la mente puede asumir como algo normal el zumbido permanente, lo cual también complica el diagnóstico porque los normalizan, ya sea porque no conocen otra cosa y piensan que nada va mal o simplemente porque se acostumbran. 

Por este motivo, en cualquier de los casos es importante, como padres, prestar mucha atención a la salud de los oídos de los pequeños, ya que es posible que ellos no expresen que algo va mal. Hay que tener en cuenta lo molestos que pueden llegar a ser los acúfenos, que pueden provocar distracciones, dolores de cabeza, angustia e incluso ansiedad, más allá de la pérdida auditiva. Es básico, por tanto, detectarlos y tratarlos. 

La dificultad al dormir, la molestia evidente ante el ruido, que lo eviten claramente pero que hagan lo propio con entornos muy silenciosos porque sienten más los acúfenos, la dificultad para concentrarse y escuchar, el tono de voz demasiado alto, o la ira y frustración permanente o pasajero sin motivo aparente son algunos de los síntomas que pueden indicar que el tinnitus es la causa que se esconde detrás de ello. 

Ante la más mínima duda es aconsejable acudir al pediatra o al otorrino para que sean estos los que examinen el oído del niño. En caso de que los acúfenos sean una realidad, se pueden tratar de diverso modo dependiendo del motivo que los origine. Si son permanentes, rara vez se curan por completo, pero si hay multitud de tratamientos que pueden limitar sus efectos y mejorar la calidad de vida de quien los sufre. 

Y si son transitorios, el médico tiene que encontrar el motivo por el que existen. Si es un tapón de cerumen, por ejemplo, este se puede extraer o disolver, y si es una otitis aguda, ya sea externa o media, se suelen recetar antibióticos y antiinflamatorios que el niño (y el adulto) deberá tomar durante días hasta que la enfermedad desaparezca y los acúfenos remitan. En caso de que “no se resuelva con tratamiento farmacológico, está indicado el tratamiento quirúrgico (drenajes timpánicos y en algunos casos adenoidectomía”, concluyen desde GAES Junior.

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