Causas

Afonía recurrente en niños, ¿por qué ocurre?

Te contamos qué es y por qué se produce en los menores de edad la pérdida total o parcial del timbre normal de la voz.

Foto: Pexels
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Solemos llamar afonía o “estar afónico” a la pérdida parcial del timbre normal de voz. Sin embargo, lo llamamos mal porque la afonía es la pérdida total de la voz. Cuando esto no se produce de forma completa el nombre correcto es disfonía. Te contamos que es exactamente y por qué se produce en ocasiones de forma recurrente en la población infantil.

Explica el equipo del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona (SJD) que la disfonía “es un trastorno de la calidad de la voz que se produce por enfermedades de la laringe, concretamente en la zona de las cuerdas vocales”. Tanto en los adultos como en los niños, es común el origen de la disfonía y la afonía. De hecho, “la disfonía suele preceder o suceder a la afonía”, añaden desde el centro hospitalario infantil.

No es así, en cambio, cuando hablamos de disartria, que es “la incapacidad de hablar por un problema cerebral (es un signo de alerta de infarto cerebral, más frecuente en adultos), en cuyo caso la persona es incapaz de hablar, de articular el lenguaje”, señalan desde el SJD. En el caso de la disfonía y de la afonía, la persona afectada no tiene problemas para ejecutar la orden cerebral que lleva al lenguaje; el problema radica exclusivamente en la voz.

Por qué sucede

En la población infantil, “Los problemas en los niños suelen ser debidos a malformaciones congénitas, como las membranas laríngeas, angiomas o alguna otra alteración más infrecuente”, indica el equipo de la Clínica Universitaria de Navarra. Pero, en general, señalan desde el hospital SJD, “es más frecuente que en niños las causas sean benignas”.

En concreto, desde el hospital barcelonés apuntan a las infecciones respiratorias como las causas más frecuentes en los niños de cuadros de afonía y disfonía. “Concretamente las laringitis agudas, infecciones en su mayoría producidas por virus que provocan inflamación de la laringe, incluidas las cuerdas vocales”, exponen.

Los síntomas más comunes en los niños, tal y como apuntan ambos hospitales referidos en esta pieza, son la tos disfónica (“de perro” o “de foca” como la llama el equipo del hospital SJD), ronquera, dolor de garganta, estridor (un ruido producido con la inspiración), variaciones en la intensidad de la voz y “en algunos casos dificultad respiratoria que suele manifestarse o empeorar por la noche, cuando llevan un rato durmiendo”, indican desde el SJD. 

En estos casos la afonía o disfonía suele remitir cuando el paciente supera la infección respiratoria que la causa.

Otras causas

Es menos frecuente que la afonía se produzca por cuestiones no relacionadas con una infección respiratoria, pero existen algunas. Es el caso de los usos inadecuados de la voz, “tanto por gritar demasiado como por hablar en susurros de forma prolongada”, apuntan desde el SJD, y del llanto prolongado y frecuente. En ambos casos son causas justificadas de una disfonía o afonía recurrente en niños, así que se deben valorar como posibles causantes del problema en la voz del menor.

Lo que ocurre en estos casos es sencillo: “por el sobreesfuerzo, las cuerdas vocales se inflaman, de tal forma que se mantiene un edema crónico en la laringe”, explican desde el hospital SJD. A diferencia de las infecciones respiratorias, el tratamiento de este problema no es médico, sino que lo más efectivo son “las medidas de higiene vocal y la reeducación en la técnica vocal adecuada”, apuntan desde el centro hospitalario catalán.

Por último, una tercera causa relativamente común de la afonía y disfonía recurrente en niños es la laringitis causada por una reacción alérgica. Si el niño o niña en cuestión es alérgico, este problema puede generar una disfonía crónica que suele acompañarse de otros síntomas como el picor nasal, el moqueo o los estornudos, todos ellos síntomas propios de la alegría. En este caso, concluyen desde el hospital SJD, “su tratamiento pasa por el control ambiental del alérgeno responsable y los fármacos antihistamínicos y corticoides inhalados”. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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