Seguridad en el agua

El ahogamiento secundario o ahogamiento seco no existe

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Hemos hablado de que el ahogamiento secundario sucedía cuando el niño, tras haber vivido una situación de semi-ahogamiento en el agua, aún tiene agua en los pulmones afectando a su normal funcionamiento. Pediatras aseguran que esto no es posible que suceda.

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piscina niños

Seguro que habéis oído hablar del ahogamiento secundario, sus causas y los síntomas a los que debíamos estar atentos para que esto no sucediera. Sin embargo, el ahogamiento secundario no existe, según aseguran los expertos.

Hablábamos de que el ahogamiento secundario podía suceder tanto en el agua del mar como en las piscinas pero que la gravedad era aún mayor en el caso de las piscinas, ya que se unía el hecho de que su agua está tratada con sustancias químicas para mantenerla limpia, como el cloro o sus derivados y estos elementos pueden ser irritantes si llegan a los pulmones y el daño que causan varía en gravedad pero puede causar hasta la muerte, ya que el cloro es uno de los mayores irritantes químicos para los bronquios. Esto no es mentira, sin embargo no son causa de un ahogamiento secundario o ahogamiento seco.

Supuestamente el ahogamiento secundario no sucedía simplemente por tragar agua (ahí el agua llega al estómago) ni tampoco por las no-siempre-bienvenidas ahogadillas, ahí los niños suelen toser un poco y expulsar el mínima agua que hayan podido absorbido sin problema y de forma rápida mediante la tos, además, en la mayoría de estos casos el agua solo suele llegar a la tráquea sin llegar a hacer un daño significativo.

Este tipo de ahogamiento se definía cuando el niño sufre un semi-ahogamiento, es decir, lo hemos sacado inconsciente de la piscina o el mar porque, efectivamente, el niño se estaba ahogando. Si el niño queda inconsciente bajo el agua, sus pulmones se llenan de agua y tras la reanimación supuestamente, aunque haya expulsado la mayoría, algo de agua podía quedar y continuar haciendo daño en el tejido de los pulmones, y con especial daño en los bronquios que se defiendían inflamándose y, también, con el líquido en los alveolos, pues bien: esto no es cierto.

¿Qué hacer después de un ahogamiento?

Que el ahogamiento secundario no exista no significa que podamos relajarnos con los niños en el agua. Los ahogamientos sí que existen y son peligrosos, obviamente. 

Cuando se habla del ahogamiento seco se dice que se produce entre los siguientes 15 minutos tras el susto del ahogamiento y hasta 72 horas después, cuando parecía que el pequeño se había recuperado de ese semi-ahogamiento, en realidad esto no es cierto, ya que como aseguran los expertos si queda agua en los pulmones la tos y otros síntomas nos advertirán de este hecho.

Jesús Martínez explicó hace unos días en El País que "Tragar agua por una aguadilla o dos o doscientas, lleva a tener un empacho, probablemente una vomitona o una cagalera, pero nada más. El agua se ha ido al estómago y si puede digerirla pasará y si no, saldrá por algún lado, por arriba o por abajo."

Además, este pediatra también nos recordaba las palabras de su compañero Jose Mª Lloreda, en su blog Mi reino por un caballo:

"No hay ningún caso descrito en el mundo de un ahogamiento, que se recuperara sin síntomas, y falleciera posteriormente por ese motivo. Ninguno. Otra cosa es que se ponga eso por escrito en noticias, que es lo que ha pasado. Y las copias de unos sitios a otros, que se han difundido por todo el mundo."

Este profesional también nos recuerda "Hay que tener claro que lo importante es que si tras la inmersión se produce dificultad respiratoria, tos excesiva, espuma en la boca o comportamiento alterado, es necesario buscar ayuda. No existe el ahogamiento seco ni secundario. Todos son consecuencias del proceso de ahogamiento."

Como conclusión, si tras un proceso de ahogamiento el niño tiene tos excesiva, no respira con normalidad o no actúa bien tras sacarlo del agua, debe recibir ayuda médica. Si el niño queda totalmente normal y los síntomas descritos aparecen más tarde la causa es otro problema, que se deberá atender también, pero no es consecuencia del ahogo.

Etiquetas: piscina, playa con niños, primeros auxilios, salud, seguridad

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