Medicamentos en niños

Alergia a la penicilina en niños: todo lo que debes saber

La penicilina es uno de los medicamentos más utilizados en niños, al ser un antibiótico útil contra infecciones bacterianas. Pero, en ocasiones, puede causar reacciones alérgicas.

La alergia a la penicilina, especialmente entre los más peques de la casa, es considerada como una de las alergias a los medicamentos más común. Y, además, se convierte en una causa habitual de síntomas como erupciones cutáneas, aunque es ciertamente difícil saber si ésta se encuentra originalmente causada por la reacción alérgica, o si en realidad ha podido ser causado por algo más. 

¿Qué es la penicilina? ¿Y la alergia a la penicilina?

Tanto la penicilina como los antibióticos relacionados con ésta son algunos de los medicamentos más antiguos, y además, unos de los más usados, principalmente por ser útiles contra una amplia variedad de infecciones, generalmente son bien tolerados y son verdaderamente económicos.

Desafortunadamente, la alergia a la penicilina es muy común, estimándose que en torno a un 10 por ciento de la población posee alergia a este medicamento. Sin embargo, los estudios muestran que, cuando realmente las personas se someten a alguna prueba diagnóstica, en realidad cerca del 90% de éstas no son alérgicas, pudiendo tomar el medicamento sin problemas. Es lo que se conoce como “alergia temporal”.

¿Cuáles son los síntomas de la alergia a la penicilina en niños?

Una alergia a la penicilina puede causar reacciones alérgicas potencialmente mortales, en especial si la reacción no es tratada debidamente. Por suerte, la mayoría de los niños con alergia a la penicilina suelen presentar una reacción más leve, cursando con erupciones cutáneas simples, como por ejemplo podría ser el caso de la urticaria

Por otro lado, además de la urticaria, también pueden presentarse algunos síntomas algo más graves, como por ejemplo sibilancias, dificultad para respirar o tragar con normalidad, o bien la aparición de una peligrosa hinchazón en la boca o en la garganta, que es una señal inequívoca de anafilaxia, la cual se caracteriza por ser una reacción alérgica muchísimo más grave.

En caso de que el pequeño tenga urticaria después de haber tomado algún medicamento con penicilina, es posible que observes síntomas como áreas elevadas de la piel de color rojizo o rosado, que tienden a picar, varían de tamaño y que además suelen aparecer y desaparecer durante varias horas. No obstante, en muchas ocasiones no tienden a desaparecer por completo.

También puede surgir un eritema multiforme, que es un tipo de reacción alérgica que también puede ser causada por una alergia a la penicilina, infecciones bacterianas o incluso infecciones virales. A diferencia de las ronchas, que van y vienen, en el caso de una erupción causada por un eritema multiforme por lo general suele extenderse y puede durar de una a dos semanas. Además, suele acompañarse de otros síntomas como fiebre, dolor en las articulaciones y la aparición de llagas en la boca.

¿Cómo se trata?

Una vez el pediatra sospecha que el niño puede estar sufriendo una reacción alérgica tras la administración del antibiótico, el primer paso es detener el tratamiento, pudiendo sustituirlo por algún otro que no contenga penicilina como principio activo. Además, es posible que el pequeño sea tratado con un antihistamínico, como opción útil para disminuir los síntomas asociados a la reacción (como por ejemplo podría ser el caso de la erupción cutánea y la picazón).

En caso de que la reacción sea grave, es necesario aplicar un tratamiento a base de esteroides y/o una inyección de epinefrina. 

Por otro lado, debido a que las alergias a la penicilina son verdaderamente comunes, si el pequeño toma penicilina y presenta una reacción alérgica, es muy probable que el pediatra a menudo asuma que es causada por ésta, por lo que simplemente evitará la prescripción de ese antibiótico en el futuro.

¿Verdaderamente es una alergia a la penicilina?

A diferencia de lo que habitualmente se cree, la realidad es que las alergias a la penicilina pueden ser más difíciles de diagnosticar, ya que, por un lado, a menudo existe cierta confusión sobre si el niño, en realidad, está sufriendo una reacción alérgica, o si simplemente se trata de una infección viral.

Un buen ejemplo lo encontramos en la roséola, una infección viral clásica que causa la aparición de fiebre durante varios días. Y, posteriormente, le sigue la aparición de un sarpullido una vez la fiebre ha desaparecido.

También existen algunas reacciones a medicamentos que pueden causar erupciones, y no estar mediadas por anticuerpos. Son reacciones que a menudo ocurren cuando el niño se encuentra tomando un antibiótico y, además, también tiene una infección viral. 

Cuando surge, se trata de un tipo de erupción cutánea morbiliforme que puede cursar con picazón, y la aparición de máculas y pápulas de color rosado, las cuales generalmente comienzan en la cabeza, el cuello o la parte superior del tronco, y posteriormente se extienden de forma simétrica hacia la parte posterior del cuerpo.

Además, aún cuando el niño esté teniendo una verdadera reacción alérgica, existe la duda de si lo está causando la penicilina o cualquier otra cosa. Es decir, que en realidad haber tomado este antibiótico sea pura coincidencia. ¿El motivo? Muchas otras cosas, además de la penicilina, pueden desencadenar reacciones alérgicas y urticaria, como: alimentos (en especial los cacahuetes, huevos, nueces, leche, marisco, soja y trigo), otros medicamentos, determinados aditivos (como el colorante alimentario tartrazina), infecciones (sobre todo infecciones virales), el estrés o picaduras de insectos.

Por tanto, si el pequeño es ya alérgico a varios antibióticos o si deseas confirmar si es o no realmente alérgico a la penicilina, lo más adecuado es acudir a un alergólogo pediátrico, el cual podrá llevar a cabo pruebas de alergia en la piel que pueden ayudar con el diagnóstico.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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