Alergia primaveral: cómo saber si nuestro hijo es alérgico

Como cada primavera, la alergia también vuelve. ¿Cómo podemos saber si nuestro hijo/a sufre de alergia primaveral? ¿Qué es y qué síntomas surgen?

Ya está aquí la primavera y con ella sus alergias. En los últimos dos años, debido a la pandemia COVID, y tanto por uso de mascarillas como por confinamientos en casa, había disminuido la incidencia de consultas por síntomas de alergia. Sin embargo, este año, con el levantamiento de restricciones empiezan a asomar de nuevo por las consultas niños con picor de ojos, goteo nasal o tos seca persistente.

¿Qué es la alergia primaveral?

Alergia primaveral en niños
Foto: Istock

La alergia es una enfermedad en la que el sistema inmune de una persona identifica como dañino un estímulo externo que no debería serlo. En el caso de la alergia primaveral son los pólenes de determinadas plantas:  arbustos, malezas, árboles, flores… los que desencadenan una respuesta exagerada en nuestro organismo. Nuestras defensas reconocen estos alérgenos como algo extraño originando una respuesta inmunitaria responsable de los síntomas. Las más conocidas son las alergias a gramíneas, olivo, ciprés… y muchas veces combinaciones de ellas puesto que una persona puede ser alérgica a varios de estos pólenes.

Es importante saber que existen otros alérgenos no tan típicos de la primavera, sino que pueden desencadenar síntomas en otras épocas del año, o incluso en cualquier mes, dificultando el diagnóstico. Por ejemplo, existen personas que son alérgicas al pelo de animales (perro, gato, caballo), alérgicas a los ácaros del polvo o alérgicas a los hongos, en este último caso suelen tener más síntomas cuando aumenta la humedad ambiental.

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene alergia primaveral?

En esta época del año es fácil pensar que el niño pueda sufrir alergia primaveral cuando tenga tos o mucosidad. Sin embargo, debemos diferenciar entre un catarro común y una alergia. Lo habitual en el caso de un catarro es que los síntomas mejoren en una semana. En el caso de las alergias los síntomas no van a mejorar hasta que los niveles de polen que la están desencadenando disminuyan.

Los niños suelen estar mejor los días que han estado dentro de casa y cuando salen al campo o al parque empeoran, comienzan a quejarse de que no pueden respirar bien por la congestión nasal, estornudan repetidamente, empiezan a tener tos seca, goteo nasal y observamos que sus ojos se enrojecen y no dejan de frotárselos. En los días de viento, secos y soleados hay más polen ambiental y los síntomas empeoran.  Los días de lluvia los síntomas mejoran ya que se “lava” el polen circulante.

Además de estos síntomas podemos encontrar complicaciones como asma extrínseco (desencadenado por alérgenos) En este caso tendremos los síntomas clásicos de la alergia primaveral junto con una afectación bronquial.

Se produce un broncoespasmo que dificulta la entrada de aire en los pulmones. Por tanto, nos encontraremos con un niño que respira con dificultad y al auscultarlo escucharemos pitos en el pecho (sibilancias). En estos casos vamos a requerir un tratamiento específico con aerosoles que dilaten el bronquio facilitando la entrada de aire.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Si nuestro peque tiene los síntomas descritos es recomendable que consulte con el pediatra. Se pautará el tratamiento necesario y observaremos si mejora. En determinados casos puede ser necesaria la valoración por el alergólogo o neumólogo infantil y la realización de pruebas (cutáneas o de sangre) para confirmar si es o no alérgico al polen.

¿Cuál es el tratamiento de la alergia primaveral?

El tratamiento de la alergia primaveral leve en la que solo encontramos picor de ojos, goteo y congestión nasal se basa en antihistamínicos orales y colirios además de descongestivos nasales a base de corticoides en spray. Existen muchas presentaciones, en jarabe, comprimidos…y será el pediatra quien prescribirá el que crea más adecuado y durante cuánto tiempo. La mayoría de las veces el tratamiento de la alergia primaveral empieza en marzo y termina a primeros de junio, pero dependiendo de a qué polen tengamos alergia puede modificarse ligeramente.

Si además de tener los síntomas leves de alergia tenemos un niño que sufre episodios de asma desencadenados por el polen debemos completar el tratamiento con otros medicamentos. Dependiendo del grado de afectación el pediatra puede prescribir tratamiento de base para toda la época primaveral con corticoides inhalados combinados, broncodilatadores de larga duración, antiinflamatorios de los bronquios por vía oral o solamente broncodilatadores de rápida acción a demanda para usarlos únicamente en el momento de la crisis de asma.

¿Y qué son las vacunas de la alergia?

La inmunoterapia o vacuna para la alergia es el tratamiento que va dirigido no a los síntomas, sino al origen de la enfermedad. Básicamente buscaremos que, a base de una exposición controlada y creciente al alérgeno desarrollemos tolerancia al mismo, de forma que nuestro organismo ya no lo perciba como un extraño.

No todos los niños con candidatos a tratamiento con vacunas para la alergia. Debe ser el especialista quien decida a quien poner este tratamiento y la composición de la vacuna que se usará. Generalmente el tratamiento se prescribe en niños mayores de 5 años, que es cuando el diagnóstico de alergias es más fiable. Si la vacuna contra la alergia resulta efectiva notaremos que los síntomas son menos intensos y menos frecuentes, disminuyendo la necesidad de medicación, o incluso pudiendo retirar el tratamiento completamente.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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