Automedicación

Alertan de la banalización de los medicamentos en los juguetes infantiles

Desde la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP) han alzado la voz de alarma en los últimos meses por la aparición de medicamentos de juguete cada vez más atractivos y realistas.

Los muñecos y muñecas equipados con utensilios de índole sanitario siempre han sido un clásico en cualquier hogar con niños que se precie. También los maletines cargados de utensilios médicos para jugar a ser Doctor en Alaska. Sin embargo, desde la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP), han alzado la voz de alarma en los últimos meses por la aparición de medicamentos de juguete cada vez más atractivos y realistas.

“Es cierto que siempre han existido juguetes con temática sanitaria en los que, como complemento, se incluye un botiquín con algunos dispositivos médicos. El problema es que cuando los juguetes que imitan medicamentos lo hacen de forma tan realista, éstos pueden fomentar indirectamente la utilización de fármacos a través del juego; e inducir a los niños y niñas a ver como algo normal el consumo de fármacos al considerar el juguete como propio reflejo de la realidad e influir en futuras conductas de automedicación”, explica a Ser Padres Carmen Herrero, portavoz del grupo de comunicación de SEFAP.

El caso de los inhaladores

La farmacéutica de Atención Primaria alerta en ese sentido sobre “la banalización” de los medicamentos en la sociedad y “la creciente falta de conciencia sobre el riesgo los mismos”. Como ejemplo pone el caso de los inhaladores, cada vez más conseguidos en las réplicas de juguete.

“Este tipo de dispositivos son muy utilizados por la población en todo tipo de edades por lo que su presencia en los hogares está muy extendida. Se usan, entre otros casos, para la administración de medicamentos en la terapia antiasmática, o en la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC). La similitud entre juguete y verdadero medicamento puede generar potenciales errores en caso de autoadministración del verdadero medicamento al niño o niña durante el juego. Hay que tener en cuenta que algunos broncodilatadores pueden producir taquicardia, palpitaciones, agitación, temblores, dolor de cabeza, irritación nasal o de garganta o dolores musculares; y los corticoides inhalados, candidiasis, disfonía, tos irritativa, etc.”, argumenta.

Consejos para padres

Desde SEFAP recuerdan que los medicamentos no son sustancias inocuas, sino que se trata de compuestos químicos que, además de modificar estados fisiológicos o prevenir, aliviar y mejorar el estado de salud de las personas enfermas, “pueden producir reacciones adversas y efectos indeseados, están contraindicados en algunas personas y situaciones, e interaccionan con otros medicamentos y alimentos, modificándose el efecto farmacoterapéutico esperado”.

En ese sentido, Carmen Herrero aconseja a los padres insistir a los niños en “la importancia de no jugar con los verdaderos medicamentos, que solo deben ser administrados por los adultos”. También disponer el botiquín en casa fuera del alcance de los niños, “sobre todo si existen en la familia pacientes que hacen uso de dispositivos atractivos para los más pequeños, como los inhaladores”.

Lo más sensato, para la farmacéutica de Atención Primaria, es “utilizar el sentido común” para prevenir posibles administraciones por equivocación a los niños y niñas, y “hacer un uso responsable de los medicamentos”.

Al respecto, y sin perder de vista la utilidad y los beneficios de los fármacos cuando se usan de forma adecuada y responsable, Herrero señala la importancia de fomentar desde edades tempranas “la cultura de la prevención a través de un estilo de vida saludable para reducir el riesgo e impacto de las enfermedades crónicas, y evitar el exceso de medicalización de la vida en el futuro”.

Adrián Cordelllat

Adrián Cordellat

Soy periodista freelance. Escribo sobre maternidad/paternidad, educación y salud. Soy un apasionado de la literatura y un enamorado de la literatura infantil y de los álbumes ilustrados. También soy papá en prácticas, así que todo lo anterior lo hago con las ojeras puestas.

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