Cuidado con los pies de los niños

Ampollas en los pies: cómo prevenirlas y tratarlas si aparecen

Grandes enemigas de los pies en verano, los niños no están libres de sufrirlas por lo que es importante la prevención, en la que los padres tienen casi toda la responsabilidad.

Pies (Foto: Pexels)
Pies (Foto: Pexels)

Las ampollas son uno de los problemas de salud más habituales con la llegada del calor. Los sufren los adultos, especialmente las personas deportistas y quienes andan mucho en tacones, pero los niños no están ni mucho blindados ante estas formaciones de líquido acuoso en determinadas áreas de la piel. Pueden aparecer en las manos, pero las más habituales y las más incómodos salen en los pies. En estas últimas nos vamos a detener a lo largo de esta pieza.

La podóloga Carmen Naranjo, experta en Cirugía Podológica, Biomecánica y Ortopodología, explica que en verano las ampollas aparecen sobre todo por el roce o la fricción continua de la piel de los pies contra el calzado, “sobre todo cuando hacemos largos recorridos o cuando estrenamos calzado”, por quemaduras derivadas del sol generalmente, o por la aparición de hongos en los pies, que en ocasiones también producen ampollas. 

En los niños, estos últimos pueden aparecer todo el año, especialmente si acuden a la piscina, y deben ser tratados en base a lo que el pediatra estime oportuno. Sin embargo, en verano las más comunes son las provocadas por el roce excesivo de la piel contra el calzado, y este tipo de ampollas sí son evitables siguiendo una serie de pautas en cuyo cumplimiento tienen más responsabilidad los adultos que los niños. 

Cómo prevenir las ampollas en los pies

La clave fundamental es el calzado. “Si el zapato abierto o  sandalia no proporciona una correcta sujeción del pie sí que es más peligroso que el cerrado; igualmente ocurre con el tipo zueco”, advierte la doctora Naranjao. “Este tipo de calzado expone más cantidad de piel al exterior con mayor riesgo de sequedad de la piel y más posibilidad de padecer agresiones como fisuras o pequeñas heridas o grietas”, añade al respecto la podóloga.

Todos los expertos, incluida Carmen Naranjo, insisten en la importancia de apostar por materiales y tejidos naturales como el cuero, el ante, el algodón o la lana. En verano, la doctora Naranjo recomienda el uso de “alpargatas o espardeñas a base de fibras naturales de esparto pueden ser una buena opción para combatir el calor y evitar la sudoración excesiva del pie”, consejo válido con independencia de la edad. “Y si elegimos las sandalias que éstas sujeten el pie mediante tiras cruzadas o anchas y con pulsera que sujete el tobillo”, agrega. 

Otros consejos al respecto del uso y elección del calzado en verano es cambiar diariamente, en la medida de lo posible, de calzado para no favorecer el exceso de sudoración; intentar comprar calzado por la tarde porque es cuando el pie está más hinchado; andar un poquito con él antes de adquirirlo; y evitar a toda costa las chanclas tipo hawaianas para un uso diario porque además de ampollas, “no sujetan bien el pie al caminar y producen innumerables problemas como fascitis, esguinces…”, indica la doctora Naranjo. 

Por otro lado, tampoco es recomendable el uso diario de zapatillas deportivas porque puede provocar hiperhidrosis, exceso de sudoración en los pies, lo cual conlleva un riesgo mayor de ampollas, malos olores y la aparición de hongos también. 

Además, tanto en los niños como en los adultos, es aconsejable preparar los pies unas semanas antes de que llegue el calor brusco y con él, el calzado de verano. La transición no puede ser tan brusca que el niño pase de botas a sandalias de un día para otro. Y, por último, Carmen Naranjo incide también en la hidratación permanente de los pies en todas las edades. 

De todos modos, la prevención no es garantía absoluta de que las ampollas no hagan acto de presencia, sobre todo en aquellas personas, niños o adultos, propensos a que les aparezcan. En estos casos, la doctora Naranjo recomienda cubrir la zona donde suelen aparecer con un apósito de hidrogel de forma preventiva. 

Cómo tratar las ampollas en los pies

Si el trabajo de prevención no es suficiente y las ampollas aparecen en los pies del niño, es imprescindible no pinchar o recortar la piel, ya que se facilita la infección de esta zona. Solo en los casos más graves, con ampollas de gran tamaño que impida al niño o al adulto caminar por culpa del dolor intenso que estas provocan, desde Podoactiva, clínica especializada en la salud de los pies, sí recomiendan abrir y drenar la ampolla, pero nunca quitar la piel. 

“Si la lesión se queda al descubierto (sin piel), limpiaremos la zona para desinfectarla y colocaremos un apósito específico de los que se conocen como “segunda piel" o piel artificial”, exponen sobre cómo tratar las ampollas que cuando llegamos a casa vemos estalladas y sin la primera capa de piel. En este caso, además, desaconsejan por completo “colocar encima de la zona dañada un apósito que contenga adhesivo porque al despegarlo puede dañar más esa parte”. 

En los demás casos; esto es, ampollas que no se han estallado del todo y que no son tan graves como para no andar, desde Podoactiva recomiendan un protocolo de actuación de cuatro pasos muy sencillos: lavar la zona con jabón y aclarar con abundante agua tibia; secar bien con gasas y aplicar clorhexidina o povidona yodada, tapar la zona con una gasa antiadherente para evitar que se pegue la piel herida al calcetín o al calzado; y cubrir con esparadrapo de papel, que tiene mejor transpiración.

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