Desarrollo infantil

Así afecta el consumo de azúcar al desarrollo de los niños

La glucosa es necesaria para el cerebro, pero la población consume, en general, más azúcar del necesario. Este abuso del azúcar afecta de forma clara al desarrollo de los niños.

Hay que diferenciar entre el azúcar presente de forma natural en los alimentos y el azúcar añadido. Según explican los expertos del Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (Espghan) en su guía práctica sobre ingesta de azúcar en bebés, niños y adolescentes, “el término azúcar total se refiere tanto al azúcar naturalmente presente en los alimentos como al azúcar libre. El azúcar se encuentra de forma natural en las frutas, hortalizas y algunos granos, así como en forma de lactosa en la leche y los productos lácteos”.

Azúcar libre o azúcar añadido

La OMS define el azúcar libre como “todos los monosacáridos y disacáridos añadidos a los alimentos y bebidas por el fabricante, cocinero o consumidor, además del azúcar presente de forma natural en la miel, los jarabes, los zumos de frutas y concentrados de zumos de frutas”. Según los expertos, “existe evidencia científica de que los azúcares libres y añadidos son el principal contribuyente al aumento de peso, la obesidad, la caries dental y otros efectos adversos para la salud”.

En este sentido hay que tener muy presente que no hay requerimientos nutricionales de azúcar libre para bebés, niños y adolescentes. “Siempre que sea posible, el azúcar debe consumirse en su forma natural a través de la leche materna, la leche y productos lácteos sin azúcar (por ejemplo, yogur natural) y las frutas frescas enteras, en lugar de bebidas azucaradas, zumos de frutas, batidos o bebidas y productos lácteos azucarados. El azúcar se debe consumir como parte de una comida principal y no como aperitivo. A los bebés no se les debe dar bebidas que contengan azúcar en biberones o tazas, y a los niños se les debe desanimar en el hábito de dormir tomando bebidas o leche azucaradas en biberón” aseguran desde la Espghan.

La OMS recomienda que en adultos el consumo máximo de azúcar añadido diario sean 25 gramos y en niños 16 gramos. Sin embargo, los expertos aseguran que el consumo de azúcar es mucho mayor: los nutricionistas estiman que los niños consumen en España cinco veces más azúcar del necesario.

El chef y experto en nutrición, Juan Llorca nos comentaba en uno de nuestros directos de Instagram sobre alimentación infantil que el azúcar, ya sea moreno, integral, de caña, de panela o de cualquier otro tipo es azúcar y a nivel metabólico aporta lo mismo, esto es algo que hay que tener muy claro. LLorca aconsejaba retrasar el consumo de azúcar todo lo posible y reducirlo en cuanto a cantidad también todo lo posible, desde la infancia, pero también para el resto de la vida. El nutricionista advertía que pensar que recurrir a la miel es mejor idea es un error, ya que a nivel metabólico también es lo mismo, se trata de un azúcar libre. La mejor forma de endulzar es recurrir a la fruta, que también aporta fructosa, pero lo hace acompañada de fibra que hace que la metabolización sea un poco más lenta.

Efectos del consumo abusivo de azúcar en el desarrollo de los niños

-Sobrepeso y obesidad. El consumo elevado de azúcar está directamente relacionado con el sobrepeso y la obesidad. También se relaciona con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y  problemas gastrointestinales o caries dentales. Casi el 40% de los niños de entre 3 y 8 años tienen sobrepeso u obesidad, tal y como puede analizarse en el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE) del año pasado.

- Alteraciones en el comportamiento. Hiperactividad, ansiedad y depresión pueden estar relacionados con el abuso del consumo de azúcar. Una investigación realizada por la Universidad de Colorado y publicada en Evolution and Human Behavior establece una relación entre comportamientos agresivos e impulsivos y trastornos como el síndrome de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la ingesta excesiva de azúcar. Los investigadores insisten en que no se puede responsabilizar al azúcar de estas conductas o trastornos, pero sí establecen una posible potenciación de los mismos.

-Problemas de concentración, memoria y aprendizaje. Una investigación de 2012 puso de manifiesto que los adolescentes con obesidad tenían peores resultados en aritmética, ortografía, atención y flexibilidad mental. Además, según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas, una dieta muy rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. Diversos estudios sugieren que al existir niveles elevados de glucosa en sangre, el cerebro intenta metabolizarla y puede producirse un daño en el hipocampo. Del mismo modo, un equipo de la Universidad Charité en Berlín descubrió que tomar mucho azúcar y otros carbohidratos daña tanto la estructura física del cerebro como su función.

-Enfermedades cardiovasculares. Otro estudio publicado en la revista Journal of Nutrition determinó que las bebidas azucaradas, incluidas bebidas light y zumos envasados, podían vincularse a mayores riesgos de sufrir síndrome metabólico.

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