Primeros auxilios

Cómo actuar si un niño se desmaya

Es aconsejable tener claro cómo reaccionar porque es una situación con la que podemos toparnos en cualquier momento a nuestro alrededor.

Un desmayo o síncope, también conocido como lipotimia o vahído, desvanecimiento incluso, “es la pérdida de conciencia y del tono muscular de inicio brusco, de breve duración y con recuperación rápida”. Así define el equipo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona (HSJD) esta situación de emergencia con la que podemos toparnos en nuestro día a día, tanto con adultos como con niños, de ahí que convenga saber cómo actuar.

Siempre que tiene lugar un desmayo a nuestro alrededor, la mejor forma de atender a la víctima es acostándole “en posición lateral de seguridad”, indica la pediatra Esther Martínez García para Mapfre, y “elevando sus piernas”, añaden desde el HSJD. De entrada, no se debe realizar ningún otro movimiento con el niño o niña ni tampoco tomar cualquier otro tipo de decisión. Esta posición ayuda a que mejore el flujo sanguíneo, ya que aumenta en la cabeza, y respire mejor.

Dado que un desmayo suele durar unos segundos, “Cuando recupere la conciencia y desaparezca la sensación de malestar y debilidad puede incorporarse lentamente”, añaden desde el HSJD. Inmediatamente después, salvo que parezca evidente el motivo del síncope y este no sea grave (levantarse demasiado rápido, por ejemplo), lo aconsejable es acudir a un servicio de urgencias para descartar problemas mayores. porque “La valoración médica es fundamental para poder diferenciar un síncope benigno de uno potencialmente mortal”, asegura la doctora Martínez García.

Evidentemente, si el niño o niña no se recupera del desmayo en unos segundos después de responder de forma rápida y veloz tal y como indican las dos fuentes médicas mencionadas, es necesario ponerse en contacto con el teléfono de emergencias y seguir sus indicaciones mientras la atención médica llega. 

Ambos especialistas confirman que los síncopes, que son más habituales en los adolescentes, sobre todo mujeres, pueden dejar secuelas en forma de dolor de cabeza, aturdimiento y sensación de mareo durante horas en quien lo padece.

¿Se pueden prevenir?

A menudo nos encontramos de golpe con el desmayo, bien porque no estemos en el mismo espacio que el niño o bien porque no estemos en ese momento con los ojos puestos en ellos, pero antes de un síncope siempre “la persona que lo sufre suele sentir manifestaciones como palpitaciones, sudoración fría, náuseas, pérdida de visión o visión nublada, zumbido en los oídos y sensación de debilidad muscular”, afirman desde el HSJD. Por eso, en caso de detectar alguna de estas señales, es importantísimo actuar para evitar la caída brusca al suelo cuando ocurra la pérdida de conciencia. En este caso, tal y como alerta la pediatra Esther Martínez, “es necesario que el niño se tumbe lo antes posible”. 

De esta forma, por lo menos se evitarán daños colaterales como golpes bruscos que produzcan heridas abiertas, hematomas o lesiones más graves dependiendo de dónde y con qué se golpee el niño en caso de desmayo. 

Dicho esto, conviene incidir en dos detalles más acerca de los síncopes. Por un lado, que no son enfermedades, por lo que no requieren de tratamiento. Puede que sí lo requiera el niño o niña que se ha desmayado si este viene motivado por otro problema de salud, pero no el desmayo en sí mismo. Por otro lado, que solo se pueden prevenir aquellos síncopes de los que se sabe su causa. 

Por lo tanto, solo se pueden evitar, como indican desde el HSJD, “evitando las situaciones que los desencadenan”. Esto no es sencillo, evidentemente, pero sí se puedan tomar cartas en el asunto con aquellas circunstancias que los provocan habitualmente y que sí se pueden controlar, al menos en parte. Por ejemplo, el calor y la actividad física: “En los días calurosos o con la actividad física, es conveniente hidratarse bien”, concluyen desde el HSJD. También hay que enseñarles a que no se levanten bruscamente, evitar que estén de pie mucho tiempo sin moverse y, cómo no, asegurarnos de que descansan lo que necesitan y de que su alimentación es la correcta, además de que se hidraten durante todo el día.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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