Sueño infantil

Cómo aumentar la inmunidad del niño naturalmente ahora que se acerca el otoño

Es normal que, con cada cambio de estación, los niños se acatarren y se enfermen. Pero, antes de la llegada del otoño, ¿qué podemos hacer para reforzar sus defensas? Te ofrecemos algunos consejos útiles.

Cómo aumentar la inmunidad del niño naturalmente
Foto: Istock

Aunque aún nos encontramos en plena pandemia de coronavirus, y cuando continúan los ensayos clínicos para indagar acerca de la seguridad y efectividad de las vacunas contra la COVID-19 en niños menores de 12 años, es cierto que, con la llegada del otoño y tras el comienzo de las clases, es bastante probable que los niños continúen enfermándose de gripes y resfriados.

Lentamente, los niños preparan su inmunidad combatiendo, cada día, una serie continua de virus, gérmenes y otros organismos, motivo por el cual los pediatras consideran absolutamente normal de seis a ocho resfriados, infecciones de oído o brotes de gripe, por año.

No obstante, con la inclusión de la mascarilla y la distancia social en las escuelas llevamos un año observando una disminución de casos de gripes y resfriados entre los más pequeños. Y aún cuando no se pueden evitar del todo, sí existen algunos hábitos saludables que los padres pueden adoptar para estimular el sistema inmunológico de sus hijos. Toma nota.

La importancia de la leche materna para el bebé

La leche materna contiene glóbulos blancos y anticuerpos que mejoran la inmunidad del bebé. Se ha demostrado que la leche materna protege contra alergias, diarreas, infecciones de oído, meningitis, neumonía, infecciones del tracto urinario y síndrome de muerte súbita del lactante.

Y distintos estudios también han mostrado que la leche materna también es capaz de mejorar la capacidad cerebral del bebé, además de ayudarlo a protegerse contra la diabetes insulinodependiente, la colitis y la enfermedad de Crohn. El calostro, por ejemplo, es muy rico en anticuerpos que ayudan a combatir enfermedades.

Como recomiendan los expertos, entre los que se encuentran la OMS (Organización Mundial de la Salud) o la Academia Estadounidense de Pediatría, es aconsejable amamantar al bebé de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida. O, en caso de no ser posible, hacerlo durante los dos o tres primeros meses de vida, lo que ayudaría a complementar la inmunidad natural que el bebé recibió en el útero.

Consumir más frutas y verduras frescas

Las naranjas, fresas o zanahorias son muy ricas en carotenoides, que consisten en unos fitonutrientes capaces de estimular la inmunidad natural de nuestro organismo, al aumentar la producción de glóbulos blancos, que combaten las infecciones, así como interferón, un anticuerpo que recubre las superficies de las células y bloquea los virus.

Distintos estudios han demostrado que seguir una dieta rica en fitonutrientes también puede ser de mucha ayuda a la hora de proteger a nuestro cuerpo de determinadas enfermedades crónicas, como el cáncer, y enfermedades cardíacas en la edad adulta.

Por lo que es muy recomendable tratar de que el niño/a coma cinco porciones de frutas y verduras al día. En el caso de porciones, una porción equivale a una taza para niños mayores y dos cucharadas para niños pequeños.

Aumentar el tiempo de sueño de los niños

Distintos estudios realizados en adultos demuestran que la falta de sueño puede hacerlos más susceptibles a las enfermedades, al reducir las “células asesinas naturales”, que consisten en las armas del sistema inmunológico capaces de atacar tanto a los microbios como a las células cancerosas.

Y lo mismo se aplicaría a los niños. Por ejemplo, es cierto que los niños que van a la guardería pueden correr un riesgo especial de privación del sueño, porque toda la actividad circundante puede dificultar la siesta.

Consejos para aumentar las defensas de los niños antes del otoño
Foto: Istock

La pregunta es, ¿cuánto sueño necesitan en realidad los niños? Aunque todo varía en cada niño, por lo general un bebé puede necesitar hasta 16 horas de sueño al día, los niños pequeños entre 11 a 14 horas, y los niños en edad preescolar entre 10 a 13 horas.

Pero, ¿qué hacer cuando el niño no puede o no desea dormir siestas durante el día? En estos casos la clave está en tratar de acostarlo más temprano.

Hacer ejercicio en familia

Las investigaciones muestran que el ejercicio aumenta la inmunidad natural del organismo en los adultos. Y la actividad física regular también puede beneficiar a los más pequeños de la casa de la misma manera.

¿Lo mejor? Tratar de hacer ejercicio físico con ellos, ya que, para conseguir que nuestros hijos adquieran el hábito de mantenerse en forma para toda la vida, es esencial convertirnos en un buen modelo a seguir.

¿Qué actividades practicar? En realidad, son muy variadas, desde andar en bicicleta a hacer senderismo, pasando por el patinaje, el tenis o el baloncesto.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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