Estrés en niños

Cómo ayudar a un niño a disminuir el estrés

Los niños pequeños también pueden sufrir estrés, no es solo cosa de adultos. Aquí puedes ver algunos consejos para ayudarlos a reducirlo.

Normalmente los adultos vemos la vida de los niños como una etapa de felicidad y tranquilidad. Y si bien es cierto que la infancia es una de las fases más bonitas de la vida, eso no significa que los más pequeños no pueden vivir momentos de preocupación o de estrés. De hecho, son muchas las fuentes que podrían generar ese nerviosismo en los niños. Veamos cómo podemos ayudar a los menores a reducirlo.

Para empezar, hay que identificar si el pequeño está viviendo una situación estresante. Si es así, seguramente reproduzca algunos signos que lo reflejen. Por ejemplo: tiene algún cambio en su conducta o cambios de humor, le cuesta conciliar el sueño o tiene pesadillas, puede mojar la cama, tener dolor de cabeza o de estómago, dificultad para concentrarse, prefiere estar solo

Y es que, muchas son las razones que pueden estar causándole este estrés y los padres deberían tratar de encontrar tales motivos. Aquí puedes leer acerca de las fuentes de estrés en los niños.

Consejos de ayuda para minorar el estrés

Lo primero y más fundamental es que el pequeño descanse adecuadamente y se alimente bien. Si tiene una buena salud es más fácil enfrentar estas situaciones.

Por otra parte, los padres deben pensar en la forma de crianza, la cual es muy importante para el desarrollo de los niños. Lo más recomendable es pasar un tiempo en el que se esté disponible para ellos, y que podáis hablar juntos.

De hecho, según van creciendo, pasar un tiempo de calidad en familia es fundamental. Sin embargo, también es una realidad que para muchos padres es difícil sacar un tiempo para jugar, hablar o simplemente estar junto a ellos. Más aún, si han tenido un día de estrés. Pero de ahí también se pueden sacar ventajas, pues si se expresan esos sentimientos conjuntos y se comparten con los niños, puede hacer que estos sientan que son importantes y ganen confianza con sus padres.

Otra forma de ayudarles, es hablar directamente del estrés para encontrar las posibles causas. Y a partir de ahí, buscar soluciones. Por ejemplo, si el estrés procede de una mala organización, una buena alternativa será buscar unos nuevos horarios; si procede de un exceso de actividades extraescolares o falta de tiempo libre, se podría considerar reducirlas… Lo importante es hallar el motivo desencadenante del estrés.

Por otra parte, una idea para evitar situaciones estresantes es precisamente adelantarse a ellas. ¿En qué sentido? Si sabemos que los pequeños van a enfrentarse a una vivencia que les provoque estrés, hay que tratar de prepararlos con antelación. Imaginemos que a tu hijo no le gusta o le asusta ir al dentista, podemos avisarle antes de la cita para que no le pille por sorpresa. Eso sí, el niño es muy pequeño no conviene tampoco adelantarse en exceso porque la espera también podría causarle estrés.

Otra opción, puede ser leer juntos libros que traten esta condición, cuyos personajes vivan situaciones estresantes y los niños puedan sentirse identificados con ellos. Les puede ayudar a entender que lo que sienten es normal y habitual y no son los únicos que lo experimentan.

Por último, en el caso de que la situación se alargue mucho en el tiempo o los síntomas se agraven, lo más recomendable es acudir a un profesional.

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