Salud infantil

¿Cómo cuidar los pies de los niños cuando hacen deporte?

Cualquier actividad que requiera la práctica del deporte hace a los pies de los niños ser susceptibles de algún tipo de lesión. Para prevenirlas es necesario que el crecimiento del niño sea seguido de cerca por un profesional de la podología. Explicamos cómo.

Normalmente, durante el curso escolar, por las tardes, los niños realizan sus actividades extraescolares. Muchas de ellas son deportes que, de manera más o menos disciplinada, se realizan varios días a la semana. Estas actividades se convierten en rutina para los niños que, de este modo, están realizando deporte de forma periódica y adquiriendo buenos hábitos. Sin embargo, la práctica de estas actividades desde edades muy tempranas puede influir en el desarrollo del pie de los niños.

Dependiendo del tipo de actividad, la prevención, preparación o calzado necesario para su práctica, estos deportes pueden llegar a tener consecuencias negativas para el desarrollo del pie u otras partes de cuerpo de los niños, como rodillas, caderas o espalda. Estos no se han terminado de formar, la estructura ósea está inacabada y los ligamentos son más débiles, al igual que las articulaciones. Lo que hace que los esfuerzos extra y efectos adversos que reciben por parte del ejercicio (en forma de impacto o postura), desemboquen en presentes o futuras patologías que se pueden dar en los propios pies u otras zonas.

Impacto por fútbol y baile

Por ejemplo, en los niños y niñas que juegan al fútbol, los constantes impactos que reciben los empeines y laterales del pie, pueden causar alteraciones del crecimiento como deformidades en la planta o la apertura exagerada de las rodillas. Esto tendrá como consecuencia, entre otras, una mala postura al caminar durante el resto de sus vidas. Otros riesgos de practicar este deporte son la aparición de lesiones como esguinces, hematomas subungueales, o la aparición de irritaciones provocadas por fascitis plantar.

Otro ejemplo de actividad que se desempeña comúnmente y repercute en gran medida al desarrollo del crecimiento del pie, es el ballet o danza clásica. Esta actividad influye negativamente en los pies de los niños y niñas, ya que cada uno de los movimientos se realiza sin ningún tipo de asistencia, ni en la absorción del impacto, ni en el soporte de arco. Además, generalmente a los pequeños que son educados en esta disciplina, se les fomenta un mayor aguante para conseguir los logros que requiere la práctica, aumentando su umbral del dolor y soportando lesiones sin ser atendidas.

Cualquier actividad que requiera la práctica del deporte, hace a los pies de los niños ser susceptibles de algún tipo de lesión. Para prevenir esto, será necesario el seguimiento del crecimiento por parte de un profesional de la podología, ya que muchos dolores los atribuimos al propio del crecimiento, cuando en realidad pueden ser lesiones provocadas por este tipo de actividades o incluso de malos hábitos de pisada o de uso de un mal calzado en su día a día.

Acudir a la consulta del podólogo nos puede ayudar, por ejemplo, a reconocer la necesidad de usar una plantilla podológica, no solo para evitar posibles esguinces y corregir la pisada durante el juego o actividad, sino para utilizar a diario y disminuir estas consecuencias de las que hablamos. Allí nos informarán y atenderán correctamente y de forma personalizada para asesorarnos en función al tipo de pie y pisada de nuestro hijo, así como a sus necesidades concretas.

El profesional nos puede ayudar también a saber escoger el mejor calzado para el niño, tanto para realizar el deporte que practique, como para usar en su día a día. Además, un diagnóstico exhaustivo de los pies de nuestros hijos, nos ayudará a conocer el estado de sus uñas. Así sabremos si a causa de la práctica deportiva sufren algún tipo de patología, que atendiéndola a tiempo no genere mayores complicaciones.

Con todas estas indicaciones y advertencias sobre el peligro que tienen para los pies de los niños practicar ciertos deportes, no os queremos decir que no lo hagan, ¡todo lo contrario! Que ellos disfruten de estas actividades, es lo más saludable y positivo que les puede pasar y no debemos privarles de ello. Por ello, precisamente, es importante conocer que estos riesgos se pueden prevenir como indicamos, dándoles la posibilidad de disfrutar por completo de su deporte o actividad favorita.

Artículo elaborado por Juan Carlos Montero, Vocal de Publicidad, Comunicación y Redes de COPOMA

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