Consejos

Cómo evitar la aparición de hongos en los pies este verano

Con una serie de pautas aplicables en el día a día durante los meses de verano,pero también el resto del año, se pueden reducir drásticamente las posibilidades de sufrir una infección fúngica.

Foto: iStock
Foto: iStock

Los pies en verano sufren más de la cuenta. El calor excesivo es una amenaza para ellos, pero no el único. También lo es el uso irresponsable del calzado, como ya vimos en el tema que le dedicamos a las ampollas y a las durezas y, cómo no, la humedad. Esta última también está muy relacionada con el motivo por el cual las infecciones fúngicas, conocidas popularmente como hongos, son más habituales en verano, ya que estos habitan en zonas húmedas, como piscinas y duchas. 

Para prevenir la aparición de hongos, tanto en los niños como en los adultos, en verano, hay medidas preventivas que se pueden tomar. No garantizan, lógicamente, al 100% que no vayan a salir los temidos hongos en los pies, pero son muy eficaces. Esta es la lista de consejos que todos los especialistas en dermatología y podología coinciden en recomendar: 

Andar descalzo en zonas comunes el menor tiempo posible

A veces no se puede, pero si podéis llegar al lado de la piscina con las chanclas puestas y acostumbrar a los peques que lo hagan, estaréis construyendo una barrera contra los hongos muy eficaz. No se evita el riesgo al 100% porque el pie estará húmedo mientras no lo sequéis completamente o lo haga el calor.

Reducir la humedad del pie

Viene a colación del cierre del primer consejo. Si la humedad es un caldo de cultivo ideal para los hongos, no basta con no ir descalzos para evitarlos, sino que es necesario reducir el tiempo que los pies concentran humedad en ellos. Por eso es aconsejable secarlos con una toalla limpia al salir del agua. Si esta toalla la dejas en exclusiva para los pies, mucho mejor. 

Tirar los zapatos viejos

Los microorganismos protagonistas de las infecciones fúngicas se pueden conservar bien en el calzado viejo, especialmente si este se guarda en zonas que tienden a acumular humedad, como viviendas en la costa o zapateros colocados en trasteros, por ejemplo. Además, aunque revises y limpies bien el calzado, debes saber que son microorganismos invisibles, así que no existe garantía de que no estén presentes en el calzado. 

Mantener las uñas cortas

Una higiene adecuada de las uñas de los pies complica la existencia a los hongos, y mantenerlas cortas es una medida muy eficaz en este sentido. Se acumulará menos suciedad y también menos humedad en zonas donde esta no es fácil de eliminar.

Correcta rutina de higiene

Además de cortar las uñas de los pies cuando estén largas, es fundamental llevar a cabo de forma responsable la higiene básica diaria de los mismos. Esto implica lavarlos con agua y jabón, pero también secarlos muy bien al salir de la ducha. En verano la tentación de dejar la piel húmeda para estar más fresquitos es grande, pero se trata de un error. En el caso de los pies, por el riesgo a contraer hongos, entre otros problemas. 

No compartir calzado ni toallas

Es elemental este consejo pero entre los niños es mucho más habitual de lo que parece, así que conviene explicarles por qué no es bueno que jueguen a cambiarse las chanclas, sobre todo si están húmedas, o las toallas. Por supuesto, también es aplicable a los calcetines. 

Hidratar bien la piel de los pies

Una vez secados después de lavarlos, es recomendable aplicar una crema hidratante para los pies porque ayudará a evitar que la piel se agriete o cuartee, algo que también es una puerta de acceso a los microorganismos. Procura hidratar muy bien, por lo tanto, los pies, tanto los tuyos como los de los peques de la casa. 

No utilizar zapatos cerrados

El calzado cerrado, ya sea zapato o deportiva, provoca un exceso de sudoración en los pies que no es nada aconsejable porque, entre otras cosas, genera un exceso de humedad en la piel que puede facilitar la aparición de hongos. Las sandalias y, en todo caso, el calzado cerrado propio del verano -de lona, alpargatas, etcétera- debe ser el habitual durante esta época del año.

En caso de que creáis haber detectado hongos en los pies de algún miembro de la familia, nunca optéis por la automedicación. No es fácil diagnosticar que lo sean y el tratamiento puede variar de un caso a otro, así que es fundamental acudir al médico de cabecera o al pediatra si se trata de un peque, que decidirá si es conveniente derivar el caso al dermatólogo o no.

También te puede interesar:
Vídeo de la semana

Continúa leyendo