¿Qué hacer si se muerde de las uñas?

Cómo hacer que tu hijo no se coma las uñas

Se trata de un hábito nervioso muy común en niños, que puede aumentar en la adolescencia y que incluso puede mantenerse hasta la edad adulta. Algunos menores dejan de hacerlo solos o lo hacen solo en algún momento puntual, pero otros pueden llegar a generar algún problema en su salud si no dejan de hacerlo. Si quieres ayudarlo a que no se coma las uñas, mira estos consejos.

Chuparse el dedo, tocarse la nariz, tirarse del pelo, morderse las uñas… Sin duda, hábitos nerviosos que todos hemos visto en niños y que pueden originarse por aburrimiento, rutina, curiosidad o imitación.

Quizá uno de los más habituales y que más se mantiene en personas adultas es el último, y es que no es tan raro que alguna vez hayamos observado a un adulto mordiéndose las uñas, o incluso nosotros mismos podemos haberlo hecho en algún momento puntual.

Aunque en la gran mayoría de casos, los niños dejan de hacerlo por sí solos, aquí tienes algunas pautas para que ayudes a tu hijo a abandonar este hábito si es que lo tiene interiorizado y te preocupa que pueda prolongarse en el tiempo.

¿Por qué lo hace?

Son varias las razones que pueden estar provocando esta situación, estas son las más comunes:

  • Ansiedad o estrés. Puede ser que ante una causa concreta como tener un examen, una presentación o un trabajo importante o incluso porque ha aprendido algo nuevo en el colegio, se vea más estresado y empiece a comerse las uñas.
  • Aburrimiento o cansancio. Puede darse de manera puntual cuando está distraído o viendo la televisión. También cuando está muy cansado.
  • Frustración. Si no es capaz de abordar una situación, se frustra y esto le lleva a morderse las uñas.
  • Timidez o baja autoestima. Por ejemplo, en el parque, en clase o en una fiesta con otros niños.

Consejos de ayuda para que deje de morderse las uñas

niña mordiéndose las uñas
Fuente: iStock

Es posible que lo deje de hacer por sí mismo, pero si nos preocupa que se prolongue demasiado este mal hábito, o que pueda suponer un riesgo para su salud, existen algunas recomendaciones para ayudarlo:

  • Intenta descubrir el origen de la ansiedad que puede estar teniendo.
  • Habla con él sobre el hábito en sí. Explícale lo que son los hábitos nerviosos y dile que se pueden romper (asegúrale que estás para ayudarlo). También anímale a evitarlo y pregúntale si quieres que le avises cuando lo esté haciendo (algunos niños prefieren más ayuda que otros).
  • Hazle partícipe y consciente de su hábito y del problema que podría generar en su salud. Si es una situación que se agrava puede derivar en infecciones, deformación en los dedos, heridas, uñas encarnadas, problemas bucodentales…
  • No lo castigues ni le regañes, pues esto podría generar más ansiedad en él. Avísale cuando lo haga sin darse cuenta (podéis acordar un gesto o una palabra clave que solo entienda él y sepa a qué se te estás refiriendo. Así no sentirá la presión del entorno y no será el tema de conversación).
  • Ofrécele alternativas para que tenga las manos ocupadas. Dale algún objeto para que se distraiga o dile que meta las manos en los bolsillos.
  • Cuenta el problema a tu entorno para que pueda también ayudarte cuando no estés con el niño (a otros familiares, amigos o en el colegio).
  • Intenta mejorar el aspecto de sus uñas. Hidrata sus manitas, intenta igualar la largura de sus uñas, recorta padrastros… Esto puede ser bueno para ayudar a la autoestima del pequeño, sobre todo si es una situación que le avergüenza.
  • Utiliza productos específicos para ello de venta en farmacias si el niño acepta usarlos. Existen esmaltes con sabor amargo que evitan que el niño se meta las manos en la boca.

Eso sí, no dejes de consultar al médico del niño o con un psicólogo infantil, en caso de que tengas dudas o de que se convierta en un hábito demasiado persistente que no desaparece.

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