Cómo reconocerla

Cómo identificar la apendicitis en niños antes de que se complique

La apendicitis necesita de atención médica urgente, pero el problema es que a veces los síntomas se confunden con los de otras afecciones. Mira aquí cómo identificarla.

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Fuente: iStock

El apéndice no tiene un tamaño muy grande, está conectado al intestino grueso y más o menos se encuentra en la parte derecha de debajo del vientre. Aunque su función es algo desconocida, si el órgano se infecta puede provocar apendicitis, un problema que hay que solucionar de manera urgente. 

La apendicitis es una inflamación que se produce cuando el apéndice se infecta. Esto suele suceder debido a una obstrucción por heces duras, ganglios linfáticos o parásitos. Generalmente, es una afección que suele darse entre los 5 y los 20 años, sobre todo entre los 6 y los 12. Es raro que aparezcan en niños menores de 1 año o en personas mayores de 30.

El principal problema que hay es que cuando aparece en niños muy pequeños el pronóstico suele ser peor porque el diagnóstico es tardío y el apéndice puede haberse perforado, lo que complica la situación. Suele ocurrir porque no saben explicar bien lo que les pasa y los síntomas se confunden con otras afecciones. Por eso es fundamental estar atentos a las posibles señales que indiquen que el niño padece una apendicitis, porque en ese caso, requeriría atención médica de manera inmediata.

Señales de alarma para detectar la apendicitis

El primer signo que llama la atención es un dolor alrededor del ombligo que se desplaza al lado derecho. Además de ello, puede que aparezca fiebre baja, náuseas, vómitos, inapetencia y sensación de decaimiento.

Aunque algunos síntomas puedan confundirse con los que aparecen con otros problemas como la gastroenteritis, dolor de estómago, virus gástrico, cálculos renales o infección de orina, conviene fijarse bien porque en el caso de la apendicitis la sintomatología suele aumentar su intensidad.

  • En cuanto al dolor, siempre va a más, aunque a veces sea intermitente y pueda doler por la noche. Además, con la palpación, el niño puede que se queje debido al dolor en el lado derecho del abdomen y, de hecho, no querrá moverse ni ponerse de pie debido a ello.
  • La fiebre comienza siendo una febrícula, pero luego va incrementándose hasta incluso llegar a los 40ºC.
  • Es probable que haya náuseas, vómitos y falta de apetito, siendo la diarrea menos habitual (aunque sí lo es con la gastroenteritis).
  • Normalmente si se padece apendicitis se suele estar más irritable, pero luego, cuando avanza el problema, se puede sentir decaimiento.

¿Cómo se debe actuar?

Si aparece algún síntoma relacionado con la afección (sobre todo si el dolor no para) conviene acudir a urgencias.

Será a través de la palpación y algunas pruebas cuando se confirmará el diagnóstico. En ese caso, el médico podría recomendar someter al niño a una cirugía para extirparle el órgano. Si no se ha perforado el apéndice es probable que la recuperación sea rápida.

¿Qué puede ocurrir si no se trata?

Si no se recibe tratamiento entre las primeras 48 y 72 horas desde la aparición de los síntomas, el órgano en cuestión puede perforarse. Como consecuencia, puede aparecer un foco de infección fuera del intestino y una infección en el peritoneo llamada peritonitis.

En esta circunstancia, la recuperación es más larga y más complicada, porque, aunque puede tratarse con antibióticos y cirugía, el niño tendría que permanecer más tiempo en el hospital y hay un mayor riesgo de que haya complicaciones.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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