Sueño y salud

Cómo influye la luz en el sueño de los niños

Si tu hijo tiene problemas para conciliar el sueño y duerme mal presta atención a las horas que está expuesto a la luz natural y a las que pasa estudiando o jugando con luz artificial. La falta de la primera y el exceso de la segunda generan muchos de los trastornos del sueño que sufren los pequeños provocando a su vez algunas alteraciones en su estado físico y psicológico. Te contamos por qué, cuáles y cómo evitar que esto suceda.

¿Notas a tu hijo irritado? ¿Crees que tiene la cabeza en las musarañas porque no se concentra ni retiene información? ¿Has observado que su rendimiento escolar se ha resentido y que su capacidad de atención es baja? Si tu respuesta ha sido sí, tu pequeño podría estar sufriendo las consecuencias que provoca la falta de sueño, sobre todo de sueño de calidad.

¿Quieres comprobar si eso es cierto? Te invitamos a que reflexiones con nosotros a medida que lees este texto. Lo primero que queremos es que pienses en la cantidad de horas que tu hijo está expuesto a la luz natural y en el tiempo que cada día pasa estudiando o jugando con luz artificial.

Alteraciones en el ciclo sueño-vigilia

Si la segunda le ha ganado la partida a la primera, lo que viene a continuación te interesa. Según ha explicado a Ser Padres Araceli Abad Fernández, de la Unidad de Sueño y VNI, experta en sueño y jefe de la Sección de Neumología del Hospital Universitario de Getafe (Madrid), la ausencia de luz natural en los niños puede alterar el ciclo de luz-oscuridad o lo que es lo mismo, el ciclo sueño-vigilia. Cuando eso ocurre, la calidad del sueño disminuye surgiendo problemas físicos y psicológicos asociados a esa pérdida.

“La luz natural es uno de los reguladores más potentes del ciclo sueño- vigilia, de tal forma que cuando nos exponemos a la luz natural transmitimos una señal a un área del cerebro que inhibe la secreción de melatonina –la hormona involucrada en la estimulación del sueño-, por lo que permanecemos en vigilia. Por el contrario, cuando dejamos de estar expuestos a esta luz, se produce un pico de secreción de melatonina, enviando una señal al cerebro indicándole que es la hora de irse a dormir; es entonces cuando comenzamos a presentar somnolencia”, indica la experta consultada, también profesora asociada en el Grado de Medicina de la UEM.

Lo que ocurre es que en el último siglo el ser humano ha invertido esta relación con la luz, de tal modo que es cada vez más frecuente que hayamos dejado de exponernos a la luz natural durante el día, y que hayamos hecho “la noche, día” aumentando el número de horas de exposición a la luz artificial (incluyendo tablets y otros dispositivos móviles). Ello ha contribuido a “desincronizar” en parte nuestro reloj biológico interno, como consecuencia de la inhibición de la secreción de melatonina.

Si esto es grave en los adultos, no lo es menos en los niños. “Retrasar el inicio de sueño y el número de horas que pasamos durmiendo daña seriamente la salud a largo plazo, además de provocar síntomas inmediatos al día siguiente. En el caso de los niños y adolescentes esos síntomas se caracterizan por la presencia de alteraciones en el comportamiento, así como por falta de concentración, menor capacidad de retención y por tanto, un peor rendimiento académico”, matiza Abad.

No encender la noche

Para evitar que todo eso suceda, la experta consultada recuerda la importancia de no ‘encender la noche’. Es decir, de no usar por ejemplo dispositivos móviles como los teléfonos o las tablets al menos dos horas antes de irse a dormir. ¿Por qué? Porque la luz azul de dichos dispositivos retrasa la secreción de la melatonina, y por tanto el inicio de irnos a dormir y el tiempo total de sueño.

Por ello es importante también que en la medida de lo posible nuestros hijos no vean la televisión en sus habitaciones antes de irse a dormir ni usen el ordenador. Para mantener una adecuada higiene del sueño, nuestra experta también aconseja “mantener un horario regular de sueño, en un entorno favorable, con una temperatura en la habitación que oscile entre los 21 y los 28 grados, con una ingesta ligera al menos dos horas antes de irse a dormir y evitando el ejercicio a última hora del día”. Para los menores de cuatro años, Araceli Abad también aconseja siestas cortas, y que no se hagan nunca más allá de las cinco de la tarde.


Luz natural en habitación y aulas

No sólo eso. Para conseguir que el sueño de nuestros hijos goce de buena salud también es importante que estén expuestos a la luz natural el mayor tiempo posible. ¿Estás pensando en llevarles al parque cada día para conseguirlo? Evidentemente ésa no es mala idea, pero hay más cosas y muy sencillas que puedes hacer para lograrlo.

Para empezar, es recomendable que en la habitación de tu hijo las persianas no estén completamente bajadas para que la transición del sueño a la vigilia sea de la forma más “fisiológica” y natural posible.

Una vez levantado sería importante que el niño estuviese expuesto una media hora a la luz natural. “En general, una exposición de unos 30 minutos al día, a primera hora de la mañana, es suficiente para ayudar a sincronizar nuestro reloj biológico”, sostiene nuestra experta, quien en línea con lo anterior recomienda ir al colegio andando o en bicicleta para además mantener una actividad física a primera hora del día.

Una vez en las aulas, Araceli Abad sostiene que sería importante mantener una exposición solar adecuada y que nuestros hijos estudiasen utilizando la luz natural, evitando, en la medida de lo posible, la luz artificial o hacerlo en habitaciones con poca exposición lumínica.

Apuesta por el exterior

Además de exponer a los pequeños a la luz natural también es importante que fomentemos su presencia en el exterior. Y es que más de la mitad de los españoles ya estamos menos de una hora al día al aire libre, ya sea en un parque, en una terraza, la playa o simplemente dando un paseo, sin recibir luz natural ni aire fresco. Así se desprende de la segunda edición del proyecto ‘The Indoor Generation’ de Velux.

"El hecho de que algunas personas ni siquiera pasen una hora entera en contacto con la naturaleza durante un día nos preocupa profundamente, especialmente porque sabemos que una conexión con el entorno natural tiene beneficios en el bienestar general de las personas", comenta Peter Foldbjerg, director de Luz Natural, Energía y Clima Interior del Grupo Velux. Pasamos hasta el 90% de nuestras vidas en espacios cerrados y nos hemos convertido en una generación de interiores, la conocida como Indoor Generation”, añade.

Y eso que 8 de cada 10 españoles considera que estar al aire libre y exponerse a la luz del día tiene un impacto positivo en la salud física y mental. Asimismo, el 67% cree que tiene un impacto positivo en la calidad de su sueño y el 72% opina que ayuda a reducir los niveles de estrés. Hay más. La luz natural mejora la digestión y el apetito, la circulación de la sangre, el estado de la piel y de los huesos, el rendimiento escolar (hasta en un 15%) y laboral (6%) e incluso el estado de ánimo de las personas.

foto gema

Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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