Alimentación infantil

Cómo las golosinas dañan la salud de tus hijos

Exceso de peso, mayor riesgo de diabetes, caries dental... son algunas de las consecuencias de abusar de las golosinas, las chucherías y los dulces en general, debido principalmente a su elevado contenido en azúcar.

Todos hemos disfrutado al entrar en una tienda de chucherías y golosinas, especialmente cuando éramos niños. Aunque también es posible que sintamos casi la misma emoción ahora, en nuestra etapa adulta. Pero ni las golosinas ni las chucherías, en sus múltiples formas, sabores y colores, son adecuadas ni para los más pequeños ni para nosotros.

Muchos padres suelen acostumbrar a darles a sus hijos golosinas, chucherías y todo tipo de dulces como recompensa o incentivo cuando se han portado bien. Pero esto puede convertirse en un auténtico problema cuando el niño las consume en excesivo, dado que como han demostrado muchos estudios científicos, existe bastante evidencia de que demasiado azúcar puede ser dañino para la salud.

Además, si solemos premiar al niño por portarse bien estaremos cometiendo un grave error, dado le hacemos creer que tendrán que hacer alguna cosa por el hecho de disfrutar de algún postre o alguna otra comida al acabar, y no porque sea una obligación. 

Asocian que solo pueden comer algo muy bueno cuando se portan bien. Es decir, asocian que existe un alimento “peor” (castigo, como por ejemplo podría ser el caso de las verduras) con un “premio” evidentemente mucho mejor porque les gusta (en este caso, un dulce o una golosina). Y, lo que es aún peor, le estaremos dando como “premio” un alimento en realidad muy poco saludable.

Adicción al azúcar

Comer demasiado azúcar puede acabar causando lo que los expertos denominan como “adicción al azúcar”, lo que causa varios daños tanto físicos como psicológicos potenciales en el niño.

La adicción al azúcar es un tipo específico de adicción a la comida, y tendría similitudes con ciertos tipos de adicción a las drogas. Pueden surgir síntomas de abstinencia cuando no comen alimentos azucarados durante uno o dos días, incluyendo cambios de humor, irritabilidad, hiperactividad o letargo y temblores.

Además, los daños físicos del consumo excesivo de chuches y golosinas (o, en definitiva, cualquier otro alimento azucarado) es más que evidente: aumenta el riesgo de obesidad, caries y desnutrición.

Sobrepeso y obesidad

El consumo de azúcares libres se ha relacionado con el exceso de peso, de manera que una ingesta elevada podría convertirse en un factor de riesgo para el exceso de peso, incluso a edades tan tempranas como en bebés de 12 meses.

Y, de acuerdo a los expertos, existe evidencia suficiente como para decir que el consumo elevado de azúcar contribuye al aumento de peso. Algo que puede ocurrir no solo en la etapa adulta, sino también en la infantil.

Y, en el caso de la obesidad infantil, no hay duda que seguir una dieta pobre rica en altos niveles de azúcar y grasa, además de pocos nutrientes, se convierte en uno de los principales culpables.

Pero el problema de la obesidad infantil no tiene relación únicamente con el hecho de tener exceso de peso, sino porque los niños obesos tienen un riesgo mayor de desarrollar problemas de salud relacionados, como:

  • La diabetes tipo 2 es una enfermedad en la que el cuerpo no es capaz de metabolizar la glucosa de forma adecuada. Puede provocar disfunción renal, daño a los nervios y enfermedades oculares.
  • Enfermedades del corazón. El colesterol alto y la presión arterial suelen ser dos afecciones que suelen acompañar a la obesidad, y además aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas futuras en niños obesos.

Caries dental

La caries dental es otro problema común directamente asociado al consumo excesivo tanto de alimentos como de bebidas azucaradas. Aún cuando una caries puede suponer un empaste, o incluso la pérdida de los dientes, si no es tratada puede terminar provocando enfermedades graves, y en casos extremos, la muerte.

Una forma útil de prevenir la caries dental es reducir el consumo regular de dulces y refrescos, y sobre todo, de mantener una adecuada higiene dental, incluyendo el cepillado y el uso de hilo dental entre dos a tres veces al día. Además, los chequeos dentales regulares son igual de importantes.

Por un alimentación mucho más saludable

Cuando el niño consume demasiadas golosinas, chucherías y dulces, es importante cambiar los hábitos alimenticios, y la influencia de los padres da forma al final a los patrones alimenticios de sus hijos. Y dado que la mayoría de los niños comen lo que sus padres compran en el supermercado, la alimentación más saludable debe comenzar por ellos.

Lo ideal es hacer una revisión de cuántos dulces, bollería, golosinas y refrescos hay en casa, incluyendo los jugos de frutas, dado que pueden ser igualmente altas en calorías. Se debe optar por agua o leche baja en grasa o sin grasa con las comidas, así como reducir el consumo de comida rápida.

Además, es importante centrar cada una de las comidas en alimentos mucho más frescos, en lugar de productos procesados, salados, horneados o fritos. Son fundamentales las frutas y verduras frescas, granos integrales (como el arroz integral, el pan integral y la pasta integral), las proteínas magras (como el pollo y el pescado) y los productos lácteos bajos en grasa.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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