Desinfección y limpieza

Cómo tratar el calzado al llegar casa en tiempos de coronavirus

Los zapatos no son un foco de transmisión del coronavirus, al menos que se sepa hasta la fecha según lo publicado y expresado por los expertos, pero no deja de ser un foco de suciedad en el interior del hogar, por lo que no está de más aplicar ciertas medidas de higiene con ellos que antes no eran tan habituales.

Zapatillas de niños
Zapatillas de niños (Foto: depositphotos)

Que nuestros hábitos de higiene han cambiado es una realidad incontestable. Nos preocupamos más por cuestiones básicas como lavarnos las manos, desinfectar la ropa o no estar en casa con prendas que usamos en la calle, entre otros ejemplos. Algunas de estas medidas son más importantes que otras por su eficacia contra virus -no solo la COVID-19- y las bacterias, pero todas suman en la misma dirección, actuar como cortafuegos contra las transmisiones. Es el caso también de la limpieza de los zapatos y de cómo los tratamos al llegar a casa, otro de esos hábitos que ha cambiado mucho en nuestra sociedad y a los que ahora, con la vuelta al cole, prestamos especial atención.

Lo que antes nos parecía lejanísimo, propio de países como Japón o Suecia, ahora es parte del día a día de millones de hogares españoles: quitarse los zapatos nada más entrar por la puerta y ponérselos inmediatamente antes de salir. Ya advirtió Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, el pasado mes de mayo que desinfectarse los zapatos no era una medida decisiva a la hora de limitar el riesgo de contagios pero en la misma intervención tampoco rechazó que se asimilara dicho hábito. “Nunca voy a ponerme en contra de sobreactuar un poco previendo riesgos, pero hay cosas que desde salud pública no podemos apoyar como una medida de gran importancia”, dijo al respecto.

Por lo tanto, atendiendo a las palabras del experto, podemos concluir que no es una medida decisiva, pero que no está de más ser cautos y cuidadosos con la higiene de los zapatos al llegar a casa igual que lo hacemos con la ropa del trabajo y del colegio de los peques. De hecho, el Ministerio de Sanidad ya recomendó en su perfil público y oficial en Twitter quitarse los zapatos al entrar en casa e inmediatamente después lavarse las manos

Nuevas costumbres

A esto es, por lo tanto, a lo que hay que acostumbrar a los más pequeños y también a los adolescentes siempre que lleguen de la calle. Puede ser interesante, por cierto, tener a mano un zapatero o mueble en la entrada de casa en el que guardarlos, para evitar tener que trasladarlos hasta la habitación con las manos, si bien no es imprescindible siempre y cuando desinfectemos bien las manos después. Y siempre es recomendable tener muy bien definido qué calzado es de uso exclusivo en el interior de casa del que no lo es. 

Paso a paso para desinfectarlos

A partir de aquí, aunque sea más una cuestión psicológica que práctica, se pueden desinfectar los zapatos. Eso sí, tampoco es necesario hacer una desinfección a diario porque no tiene sentido exponer a un nivel alto de agresividad a los zapatos si su impacto en la transmisión de un virus no es significante. En cualquier caso, cuando lo hagas, es importante no dañar los zapatos y centrarse, sobre todo, en las suelas. Así lo recomiendan desde Conguitos, firma especializada en calzado infantil: “Lo más aconsejable es quitarse los zapatos y mojar las suelas en una solución de lejía con agua, para hacer desaparecer cualquier bacteria o virus que podamos haber traído del exterior”. 

Entre las medidas higiénicas que tienen que ver con el calzado, Conguitos también recomienda retirar las plantillas y secarlas al aire y, siempre y cuando el calzado en cuestión lo permita, lavarlo en la lavadora pero tomando algunas precauciones para no dañarlo: “Al hacerlo -además de quitar las plantillas antes-, es recomendable meterlos en una bolsa de tela para evitar golpes y rasgados que pueden provocar la lavadora; añadir detergente; y utilizar un programa corto, sin centrifugado”, explican desde la marca española. 

De esta forma, además de sentir seguramente una mayor seguridad con respecto a la higiene en el hogar, te garantizas tener el calzado siempre limpio y con buen olor, algo que se agradece especialmente con el de los niños, que suele llegar del cole sucio y no precisamente perfumado.

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