El mejor cuidado

Cómo tratar las cicatrices en los niños

En casa, con tres pequeñas acciones, se puede ayudar a que estas mejoren más rápido y así se limite el impacto a nivel estético de las mismas. Así es como deberías cuidar qué ocurre con ellas desde el primer momento en el que hacen su aparición.

Niño con herida
Niño con herida (Foto: iStock)

Las cicatrices son parte del ser humano prácticamente desde el nacimiento, pero sobre todo desde el momento en el que empieza a moverse con autonomía, ya sea gateando o andando

Estas se producen porque cualquier lesión significativa de la dermis profunda conlleva un proceso de cicatrización que en muchos casos dejan huella, que puede ser definitiva o temporal dependiendo de la gravedad, de cómo cicatrice la persona que ha sufrido la agresión en su piel y también de cómo se trate la cicatriz. 

Obejtivo: aliviar síntomas y disminuir el volumen

Tanto si se han producido por accidente como si se deben a una operación qirúrgica, por ejemplo, “Los objetivos del tratamiento de cualquier cicatriz deben, como mínimo, deben centrarse en aliviar los síntomas, reducir las comorbilidades, disminuir el volumen de la cicatriz, y maximizar los resultados funcionales y cosméticos”, se detalla en este texto científico titulado “Manejo de cicatrices en poblaciones pediátricas y adolescentes”.

Dicho artículo esta más enfocado al personal sanitario que debe lidiar con cicatrices más graves, pero los objetivos, por eso los destacamos, se pueden aplicar al ámbito casero, donde también se pueden llevar a cabo determinadas acciones “para reducir al mínimo el aspecto de la cicatriz de su hijo una vez que la piel haya sanado completamente”, según Healthy Children, la web especializada en divulgación pediátrica de la American Academy of Pediatrics. Sus consejos son tres: aplicar protección solar en la cicatriz cuando esté expuesta directamente al sol, masajearla y utilizar un gel de silicona desarrollado para ello. 

Sobre esto último indica que “pueden ayudar a suavizar, aplanar y mejorar la coloración de una cicatriz si se utilizan como mínimo durante 12 horas al día”. En cuanto a los masajes, indica que las cicatrices se pueden suavizar y aplanar más rápidamente con ellos. “Use sus dedos para aplicar una presión moderada y masajee o frote la cicatriz en círculos”, explica en el mencionado documento. Y en lo que respecta a la protección solar, Healthy Children advierte que “la piel dañada es muy susceptible a una decoloración permanente por el sol hasta 6 meses después de una lesión”.

Por este motivo, considera muy importante reducir la exposición directa al sol de la herida durante la cicatrización. “Manténgalo tapado con un sombrero o con ropa tanto como sea posible o utilice un protector solarde amplio espectro para minimizar el oscurecimiento de la cicatriz (llamado "hiperpigmentación") y no aplique protector solar hasta dos semanas después del corte”, añade.

Productos regeneradores

Además, en el campo de la medicina natural se pone en valor el aceite de rosa de mosqueta como un gran producto para regenerar la piel tras sufrir una agresión y cicatrizar la herida. Su uso ha calado entre muchos padres que lo utilizan para mejorar las cicatrices de sus hijos, pero la evidencia científica hasta la fecha es escasa como para que haya generado un consenso entre los expertos sanitarios acerca de su supuesta efectividad. 

En artículos como esta revisión bibliográfica sobre el aceite de rosa de mosqueta y las cicatrices se afirma que “pese a la escasez de estudios publicados al respecto, el aceite de rosa de mosqueta, debido a su riqueza en ácidos grasos esenciales, parece ser efectivo entre la población general para prevenir y atenuar el impacto de diferentes afecciones dermatológicas”, pero en el mismo anunciado se reconoce que se necesitan más evidencias científicas para demostrarlo con rotundidad. En cualquier caso, no tiene efectos secundarios, osea que se puede añadir como cuarta medida para tratar las cicatrices en los niños, sabiendo que su eficacia no está asegurada. 

Si una cicatriz es muy grave o se producen complicaciones como los queloides, que son cicatrices que han agrandado espontáneamente hasta levantarse por encima de la superficie de la piel -según el artículo “Manejo de cicatrices en poblaciones pediátricas y adolescentes” son más habituales en personas entre 10 y 30 años y en pieles oscuras-, es recomendable acudir al pediatra que lleve al niño para que valore la evolución de la cicatriz y si esta requiere algún tratamiento específico. 

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