Enfermedades respiratorias infantiles

Cómo tratar el asma infantil

Aunque suele preocupar mucho a las mamás y a los papás, en la mayoría de las ocasiones el asma infantil no supone muchos problemas, otras veces se convierte en una enfermedad grave. Conocer cómo tratarla, de hecho, ayuda muchísimo.

El asma infantil es considerada como la misma enfermedad que las personas tienden a contraer en la etapa adulta, pero suele afectar a los niños de forma diferente. Básicamente consiste en un trastorno pulmonar crónico, que ocasiona la inflamación de los pulmones. Solo en Estados Unidos se estima que afecta a más de 25 millones de personas (de los cuales 7 millones son niños), mientras que en nuestro país, se calcula que afecta a más de 3 millones de personas. 

Es decir, mientras que el asma infantil y el asma que comienza en la etapa adulta tienen, por lo general, los mismos síntomas y suelen ser tratados de forma similar, en el caso de los niños suele suponer distintos desafíos para el especialista. Y aunque se trata de una de las principales causas de hospitalizaciones en niños, afortunadamente las muertes relacionadas con esta afección crónica son bastante raras.

Se trata de una afección muy común en la infancia, pero todas las personas podemos desarrollarla en cualquier momento de nuestras vidas. Por este motivo, no es raro encontrar a personas mayores de 30, 40 o 50 años, que recientemente han sido diagnosticadas con este trastorno pulmonar.

Muchos casos de asma en la etapa adulta se desencadenan por alergias. Los alérgenos son sustancias que pueden causar una reacción inmune en personas que, en realidad, son sensibles a ellos.

Los niños con alergias pueden no experimentar asma por la exposición a los alérgenos cuando todavía son pequeños. Pero, con el paso del tiempo, sus cuerpos pueden cambiar y comenzar a reaccionar de forma diferente, provocando la aparición del asma en adultos.

¿Cuáles son los principales síntomas del asma infantil?

El asma causa la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias. Cuando esto ocurre, las vías respiratorias estrechas causan dificultad para respirar y sensación de opresión en el pecho. Y pueden surgir los siguientes síntomas:

  • Jadeo y dolor de pecho.
  • Presión en la zona del pecho.
  • Dificultad para respirar después de llevar a cabo alguna actividad física.
  • Congestión.
  • Tos.
  • Aumento de la secreción de mucosidad en las vías respiratorias.
  • Recuperación más lenta o tardía de una infección respiratoria común (como la gripe o un resfriado).

Si se sospecha que los síntomas del niño pueden ser producidos por asma, lo más adecuado es acudir al médico, ya que el asma infantil no tratado debidamente puede causar problemas duraderos. Por ejemplo, si un niño con asma no tratada tiene dificultades para respirar con normalidad durante la práctica de ejercicio físico, es común que no desee practicarlo posteriormente, aumentando el sedentarismo y los riesgos asociados a ello.

Al contrario, cuando el asma se trata de forma adecuada, los niños con asma pueden -y deben- ser activos físicamente. De hecho, muchos atletas y deportistas con asma disfrutan hoy día de carreras exitosas.

Las principales diferencias del asma infantil (en comparación con el asma del adulto)

Los niños que son diagnosticados de asma suelen tener una mayor probabilidad de tener síntomas intermitentes. Aunque, es cierto, algunos niños pueden tener síntomas que surgen o aparecen diariamente.

Los alérgenos, por ejemplo, pueden ser desencadenantes de un ataque de asma, y los niños pueden volverse más sensibles a los alérgenos, siendo más propensos, por tanto, a un ataque de asma porque sus cuerpos aún se encuentran en pleno proceso de desarrollo.

Por este motivo, suele ser común que los niños diagnosticados con asma en la infancia noten una mejoría durante la pubertad, aunque luego los síntomas vuelvan a surgir de nuevo durante la etapa adulta.

¿Cómo se trata el asma infantil?

Existen una serie de medicamentos que ayudan a aliviar rápidamente el asma, y que permiten, también, un control a largo plazo. Los medicamentos de acción rápida, por ejemplo, están diseñados con el fin de aliviar los síntomas causados por un brote de asma, o por un ataque de asma.

Mientras que, los medicamentos de control a largo plazo, son útiles para aliviar tanto la hinchazón como la inflamación durante períodos de tiempo más largo. Y son adecuados, por tanto, a la hora de prevenir no solo un ataque de asma, sino el daño de las vías respiratorias que, a largo plazo, pueden aparecer como consecuencia de un asma no controlada.

En el caso de un tratamiento médico a base de medicamentos de control a largo plazo, por lo general suelen tomarse cada día durante meses o incluso años. Es más, la mayoría de niños y adultos con asma suelen utilizar una combinación de estos medicamentos.

La importancia del plan de acción para el asma

Independientemente de que se trate de asma infantil, o de asma en la etapa adulta, la creación de un plan de acción es fundamental, ya que es útil para descubrir qué tipo de medicamento es necesario tomar, y cuándo, además de proporcionar importantes detalles acerca de qué hacer cuando el asma de la persona está fuera de control.

Son, en definitiva, instrucciones útiles no solo para la persona -o el niño- que padece el asma, sino para los familiares y amigos, proporcionándoles así una información muy valiosa sobre cuándo es el momento oportuno de cambiar los tratamientos médicos y/o cuándo buscar atención médica de urgencia.

En caso de duda, se recomienda siempre preguntar con el médico acerca de la planificación de lo que se debe hacer en caso de un ataque de asma.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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