Guía útil

Conjuntivitis alérgica: cómo tratarla en los peques

Las mascarillas ayudan muchísimo a limitar los problemas respiratorios producidos por la alergia como el asma, y también se puede hacer lo propio con los oculares si se siguen una serie de consejos de sencilla aplicación.

La primavera es la estación favorita de millones de personas, y tienen una larga lista de argumentos que sustentan dicho gusto. Pero la primavera es también una época muy dura para un porcentaje muy amplio de la población, los alérgicos.

Todos los que lo sean, o sean mamás y papás de niños que sufran algún tipo de alergia, están de enhorabuena porque según los datos facilitados por la Sociedad Española de Alergología e  Inmunología Clínica (SEAIC), nos enfrentaremos a una primavera con una intensidad  entre leve y moderada. Además, las mismas estimaciones hablan de algunos cambios en los ciclos de polinización de las plantas provocados por el cambio climático, de ahí que aumentarán los pólenes de gramíneas, reduciéndose los del olivo y el abedul, entre otros. 

De todos modos, que la primavera no se antoje muy grave para los alérgicos no implica que las 8 millones de personas que en España sufren problemas derivados de la alergia no los padezcan. Eso es prácticamente inevitable si bien el último año ha demostrado a muchas personas incrédulas la eficacia de las mascarillas al respecto. Por ejemplo, su uso limita mucho los efectos del asma o la rinitis. 

Pues bien, de igual modo que la mascarilla es una herramienta indispensable para prevenir problemas alérgicos respiratorios, también se pueden llevar a cabo una serie de consejos prácticos para disminuir o aliviar los síntomas de la otra gran consecuencia de la alergia primaveral: la conjuntivitis alérgica. Es decir, el enrojecimiento de los ojos, que suele ir acompañado de escozor, lagrimeo e hinchazón, lo cual dificulta mucho la visión. 

Desde Clínica Baviera ofrecen seis consejos concretos para mitigar los síntomas de este problema de salud que son aptos tanto para los adultos como para los niños alérgicos: 

Evitar el contacto con el alérgeno

Para poder hacerlo, es necesario identificarlo, de ahí que el primer paso sea acudir a un alergólogo u oftalmólogo y determinar qué causa la conjuntivitis alérgica en el niño.  Así se le podrá aislar del alérgeno.

Utilizar gafas de sol

Su efecto es similar al de las mascarillas con el asma, son una barrera contra el polen y eso aisla a los ojos del contacto directo con el alérgeno. Además, también se protege la vista del niño contra la exposición directa al sol, así que son recomendables por múltiples razones. 

Mantener los ojos hidratados

En primavera, igual que llevamos una ropa de cambio, mucha agua y toallitas de manos por si acaso, entre otros básicos de la mochila cuando salimos con peques, hay que incluir suero fisiológico para hidratar sus ojos y lavarlos si se atisba una leve irritación. Pocas cosas más alivian a los alérgicos que lavarse la cara cuando los ojos se resecan y se inflaman afectados por la alergia. Y el suero evita precisamente que lleguen a ese punto. 

Lavados de manos frecuentes y no frotar los ojos

Ya hemos aprendido la lección, al igual que con la mascarilla, de lo eficaz que es lavarse las manos como barrera de seguridad contras los problemas de salud. Los picores de ojos también se pueden limitar así, de igual forma que es muy interesante duchar a los niños a última hora de la tarde para retirar cualquier resto de polen que pueda quedar en sus ojos.

Evitar las actividades al aire libre

Es una lástima porque el cuerpo lo pide a gritos en primavera, pero hay semanas y horas concretas de alta concentración de polen en las que debemos reprimir esas ganas por la salud del niño. También hay que proteger bien sus ojos en los días dominados por las rachas de viento. La lluvia, en cambio, es muy positiva ya que los niveles de polen bajan.

Ventilar menos en casa

Durante las semanas de alta concentración de polen hay que abrir menos tiempo las ventanas de casa si en ella vive algún alérgico, ya sean menores de edad o no. Así no entrará el polen y el espacio será seguro para los alérgicos. Además, si usáis aire acondicionado, que tenga filtro incluido. 

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