Salud infantil

Consultas frecuentes en cirugía infantil: criptorquidia, fimosis y sinequias

¿Qué debes saber sobre la criptorquidia, sinequias y fimosis en bebés y niños pequeños? En muchas ocasiones, suelen ser motivo de preocupación para muchos padres.

Las criptorquidias, fimosis y sinequias suelen ser motivo de preocupación entre los padres en las revisiones de pediatría. A veces, derivamos para valoración por parte del especialista en cirugía infantil, aunque no en todos los casos será necesaria la intervención quirúrgica. Veamos algunos casos.

Criptorquidia

Consultas frecuentes en cirugía infantil
Foto: Istock

Javier tiene un mes. En la primera revisión de salud su pediatra palpa el testículo izquierdo en su sitio, pero el derecho no. Se palpa más arriba, en la zona de la ingle. Los padres refieren que ya en la maternidad les dijeron que su bebé tenía criptorquidia derecha.

La criptorquidia, que significa literalmente testículo oculto en griego,  se da cuando no encontramos los testículos en la bolsa escrotal al hacer la palpación rutinaria en las revisiones de salud.  Puede afectar a los dos testículos o, lo que es más frecuente, que afecte a uno de los dos, como le ocurre a Javier. Se debe a que el descenso testicular desde el abdomen a la bolsa escrotal, que ocurre durante la vida embrionaria, es incompleto. Es decir: los testículos, que se forman dentro del abdomen, deben descender por la ingle hasta su ubicación final en la bolsa, pero hay bebés que al nacimiento no han completado este descenso.

La criptorquidia es bastante frecuente, se detectará en 2 ó 3 de cada 100 niños. Los bebés prematuros tienen menos tiempo de completar el descenso, y por este motivo, tienen más posibilidades de tener criptorquidia.

¿Y qué pasará, los testículos bajarán de forma espontánea?  Pues sí,  aunque no siempre.  En muchos de los casos el descenso de los testículos ocurrirá sin necesidad de tratamiento durante los primeros meses de vida pero si para el año no se ha completado es ya difícil que ocurra. En ese caso debemos derivar al bebé a la consulta de cirugía infantil.

¿Qué ocurre si el testículo no baja a su lugar?

Si el testículo no está en su sitio puede verse afectada la fertilidad porque la temperatura en el abdomen o en la ingle es más alta que en la bolsa escrotal. Además aumenta  el  riesgo de complicaciones como torsión testicular  y de desarrollar tumores.

¿Y qué hará el cirujano?

El tratamiento quirúrgico se llama orquidopexia. El cirujano desciende el testículo a la bolsa escrotal y lo fija a su lugar. Es recomendable realizar esta cirugía antes de los dos años de edad.  

Testículos en ascensor

Alejandro tiene 3 años. Su padre ha observado que cuando sale de la ducha y le da frío uno de los testículos no está en su sitio, pero cuando tiene calor o fiebre, el testículo desciende a la bolsa escrotal. En la revisión, su pediatra le dice que el pequeño tiene un “testículo en ascensor”.

¿Qué son?

El término “testículo en ascensor” ayuda a entender en qué consiste esta situación. En este caso el testículo sube y baja con facilidad. Podemos descenderlo sin resistencia y  de forma manual a la bolsa escrotal. Esta situación es normal y no requiere tratamiento alguno, aunque se irá vigilando en los sucesivos controles de salud.

Fimosis

La fimosis es un estrechamiento de la abertura del prepucio, que es la piel que recubre el glande del pene. Es importante explicar a los padres que prácticamente todos los recién nacidos tienen fimosis, por lo que no es una enfermedad, sino lo normal a esta edad.  

¿Cuál es el pronóstico de la fimosis?

El pronóstico es bueno. Los padres deben saber que, durante el desarrollo, la fimosis va desapareciendo espontáneamente de forma progresiva. Este proceso puede ser variable de un niño a otro de forma que a los 4 años el 80% de los niños pueden retraer el prepucio sin problemas.

Me han dicho que debo darle un tirón para abrir el prepucio….

No debemos dar tirones.  Tradicionalmente se ha venido recomendando dar un tirón de la piel del prepucio que recubre el glande, pero esta práctica está desaconsejada. Además de ser dolorosa crea cicatrices, que son un tejido menos elástico y empeorarán la situación.

Curiosidades sobre cirugías infantiles
Foto: Istock

¿Y que son las adherencias balanoprepuciales?

Son un tejido fibroso que une el glande y el prepucio  y empezarán a verse cuando la abertura del prepucio se vaya abriendo. No necesitan tratamiento.

Mi pediatra me ha recetado una crema con corticoides ¿está bien?

Sí, es habitual que, ante casos de adherencias balanoprepuciales, o casos de fimosis que empiezan a abrirse, pero de forma parcial, pongamos tratamiento tópico con crema de corticoides. Habitualmente aplicamos la crema una vez al día, tras el baño, haciendo una retracción suave y no dolorosa del prepucio. Los ciclos de tratamiento con crema de corticoides duran habitualmente de uno o dos meses, y suelen dar buenos resultados, evitando la cirugía en muchas ocasiones.

¿Habrá que operarle?

Actualmente, la intervención por fimosis, llamada circuncisión, se realiza cada vez menos. Básicamente en niños en los que persiste una fimosis importante, o en aquellos que tienen infecciones de repetición en la zona del glande, llamadas balanitis. De forma general, si a los seis años no se ha resuelto la fimosis, y la abertura del prepucio es muy estrecha y alargada, se suele recomendar derivación a cirugía para valoración y tratamiento quirúrgico.

Sinequias de labios menores

Marta tiene 3 años. Su madre la lleva a la revisión de salud y su pediatra, al explorar la zona genital, le dice que la pequeña tiene sinequia de labios menores “¿Cómo no me he dado cuenta? “ Se pregunta la madre.

Pues porque la mayoría de las veces esta entidad no da síntomas.

 ¿Qué es una sinequia?

Es la adherencia entre los labios menores. Ocurre de forma muy frecuente en las niñas de 3 a 6 meses y a los 6 años. En esta situación los labios menores están unidos por una fina membrana de forma que no podemos ver la entrada a la vagina ni la uretra (orificio por donde sale la orina). No se trata de una malformación congénita, sino que ocurre después, por lo que es muy importante explorar la zona genital en las revisiones de salud, pues muchas veces esta situación ha pasado inadvertida por los padres.

¿Pueden dar complicaciones?

Las sinequias pueden ser totales o parciales. Éstas últimas son las más habituales y lo más probable es que no den ningún síntoma. Si son totales encontraremos síntomas relacionados con la emisión de orina o incluso infecciones de repetición.

Sinequias en niñas
Foto: Istock

¿Por qué se producen las sinequias?

Las sinequias se relacionan con el bajo nivel de estrógenos que tienen las niñas antes de llegar a la pubertad. Esto también explicaría por qué no se producen en recién nacidas, que aún tienen en sangre los estrógenos maternos. Otros factores que se relacionan con la aparición de sinequias son el uso excesivo de toallitas húmedas o irritaciones a nivel de la zona genital como las dermatitis del pañal o vulvovaginitis.

¿Necesitan tratamiento?

Muchas veces las sinequias son transitorias, y cuando aumenten los estrógenos llegando la pubertad se acabarán resolviendo solas. Por  tanto, una opción es simplemente vigilar la evolución por parte de los padres y el pediatra.

Si encontramos adherencias de tejido más grueso o fibroso puede ser necesaria la liberación de la sinequia por parte del cirujano infantil.

Mi pediatra me ha puesto tratamiento con una crema de estrógenos  ¿son seguras?

Otra opción de tratamiento es aplicar vaselina, cremas de corticoides o cremas de estrógenos tras el baño diario ejerciendo una leve tracción de los labios menores, sin forzar y sin producir dolor. Si se realiza esta acción de forma repetida, a diario, podemos resolver las sinequias sin tratamiento quirúrgico.

Las cantidades necesarias de cremas de estrógenos son muy pequeñas y, por tanto,  pocas las posibilidades de que éstos pasen a sangre. De todas formas, se debe avisar a los padres de que pueden aparecer efectos secundarios como desarrollo mamario o coloración oscura de la vulva, que desaparecerán al suspender el tratamiento. La tendencia en los últimos años es a ser más conservadores y simplemente esperar a que la sinequia se resuelva sin tratamiento, no porque éste no sea seguro, sino porque en la mayoría de ocasiones la situación se resolverá sin necesidad ninguna de ponerlo.

¿Puede haber recidivas?

Si, de hecho es una situación frecuente que tras haber separado los labios menores con cualquier tratamiento, éstos puedan volver a unirse. Para evitarlo debemos usar jabones suaves con pH neutro y evitar irritantes locales como jabones con perfumes, tejidos sintéticos, ropa ajustada, etc.  Se recomienda que tras el baño diario, sequemos bien la zona y apliquemos vaselina o cremas hidratantes específicas. Además, se deben realizar controles por parte del pediatra para comprobar que los labios menores siguen separados.

Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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