¿Damos muchos antibióticos a los niños?

La respuesta es sí, si nos comparamos con otros países de nuestro entorno. Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), los menores españoles reciben este tipo de fármacos con más frecuencia que en nuestros vecinos europeos. ¿Por qué? Te lo contamos.

España tiene el dudoso honor de ser uno de los países europeos con mayor consumo de antibióticos. Y no sólo entre los adultos, sino también entre la población infantil. La consecuencia de ese mal uso es que en nuestro país también son muy elevadas las cifras de bacterias resistentes. ¿Cómo invertir esta tendencia?

Concienciando tanto a padres como a facultativos en un uso racional de los antimicrobianos. Para ello y coincidiendo con la Semana Europea dedicada al Uso Prudente de los Antibióticos, que se celebra hasta el próximo domingo, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria ha anunciado que comienza una nueva etapa para la Guía ABE, una de las publicaciones de referencia para los pediatras en el tratamiento de la patología infecciosa.

Una etapa en la que se crearán nuevos contenidos y se actualizarán los existentes, para alcanzar el objetivo con el que nació esta publicación: usar de un modo más racional los antimicrobianos. Uno de los temas con los que se inicia esta fase recibe el nombre de Generalidades sobre antibioticoterapia. Bases para un tratamiento empírico racional; en él se recogen los conceptos fundamentales para prescribir antibióticos en los procesos infecciosos más frecuentes en la población infantil. 

La Guía ABE tiene formato electrónico, es libre de acceso y está dirigida a todos los médicos encargados de atender a la población pediátrica. En la última década, y gracias a la colaboración de más de 100 autores, se ha convertido en una herramienta habitual y necesaria en la atención pediátrica. La guía contiene un conjunto de documentos breves que abordan los aspectos de diagnóstico y tratamiento y, en particular, el uso prudente de los antibióticos de forma empírica.

Desde este año 2018, después de 11 años de trayectoria, la Guía ABE ha pasado a depender directamente de la AEPap, bajo la coordinación de la doctora Rosa Albañil Ballesteros. La guía nació en 2007, coordinada por el doctor Ángel Hernández Merino, con el objetivo de promover el uso racional de los antimicrobianos en la población infantil y ayudar a la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en pacientes con patologías infecciosas.

Su trayectoria ha contado con el apoyo continuo de la Asociación Madrileña de Pediatría de Atención Primaria AMPap y las sucesivas Juntas Directivas de la AEPap, así como el reconocimiento de diversas entidades que han reconocido su calidad y le han otorgado premios y subvenciones (entre ellas la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad).

 

 

Consecuencias de un uso inadecuado de antibióticos

Durante la Semana Europea dedicada al Uso Prudente de los Antibióticos las instituciones sanitarias pretenden dar a conocer las consecuencias negativas que tiene el uso inadecuado de antibióticos y en concreto el desarrollo de resistencias bacterianas para la salud pública y mentalizar tanto a los profesionales que prescriben como a la población de la necesidad de mejorar la utilización de antibióticos.

Las bacterias resistentes a los antibióticos pueden producir infecciones potencialmente más graves de más difícil tratamiento, prolongan los ingresos hospitalarios y complican otros procedimientos médicos y quirúrgicos como el tratamiento de tumores o los trasplantes de órganos. Por todo ello son responsables directos de muertes entre los pacientes que las padecen.  

Desde el Grupo de Trabajo de Patología Infecciosa de AEPap se recuerda que el uso prudente de antibióticos debe ser un objetivo prioritario para los pediatras de Atención Primaria, así como “facilitar a nuestros pacientes y sus familias información veraz y comprensible sobre el uso correcto de estos medicamentos”, señala la doctora Albañil Ballesteros. Los pediatras recuerdan especialmente que la mayoría de infecciones en los niños son de origen viral (no bacteriano) y, por tanto, “los antibióticos no son eficaces para su tratamiento”.

También es preocupante el desconocimiento de gran parte de la población sobre los antibióticos. De acuerdo con el Eurobarómetro de 2016 casi la mitad de los encuestados en nuestro país cree que los antibióticos valen para matar los virus y para el tratamiento de la gripe y el catarro. Para mejorar los conocimientos sobre antibióticos en la población española, desde la web Familia y Salud la AEPap ofrece documentos especialmente dirigidos a padres y familias sobre el uso adecuado de los mismos (Rincón del antibiótico y Decálogo del buen uso de los antibióticos).

Uno de los mecanismos que pueden disminuir la utilización de antibióticos es la prevención de las infecciones. Para conseguir este objetivo existen dos tipos de actuaciones: medidas de higiene para prevenir las infecciones en general como el lavado frecuente de manos y la utilización de vacunas mediante la administración a la población general de las vacunas del calendario oficial así como las recomendadas en grupos de riesgo.

 

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