¿Cómo distinguirlos?

Dolores de crecimiento en niños: cómo diferenciarlos de otro tipo de dolor

¿Tu hijo se despierta en mitad de la noche o se va a la cama con dolor en las piernas? ¿Está creciendo o tiene algún problema por algún golpe? Aprende a diferenciar los dolores aquí.

Tu hijo está a punto de irse a dormir o quizá se despierta en mitad de la noche, y la razón es que le duelen mucho las piernas. Tú lo intentas calmar y le masajeas un poco la zona, pero el dolor persiste. Lo primero que se te ocurre (por la edad del niño) es que son dolores de crecimiento, sin embargo, te preocupa que en vez de eso se trate de algún problema grave. Aprende a distinguir estos dolores de otros.

Si te has identificado con la situación y es algo que te intranquiliza porque no sabes si tu hijo está creciendo o si tiene dolor como consecuencia de algún golpe u otro tipo de problema, veamos algunas características de los dolores para aprender a diferenciarlos.

Para empezar, los niños pueden tener dolores musculares, temporalmente o de forma permanente. Durante la infancia pueden aparecer mialgias que son dolores en los músculos de manera continua (que se alivian con técnicas manuales) y de manera ocasional, para los que se utilizan analgésicos.

Por otra parte, los niños se están desarrollando y, por tanto, su estructura ósea va aumentando, junto a los músculos y ligamentos. Un crecimiento que es progresivo y que se da gradualmente. Algunos expertos consideran que, debido a los cambios aparecidos en las tensiones musculares, pueden aparecer dolores de crecimiento. Pero, ¿cómo podemos diferenciar unos dolores de otros?

Dolores musculares generales

Normalmente, este tipo de dolor lo veremos reflejado por los propios niños, ya que nos señalarán la zona que les duele. Asimismo, puede que percibamos que cambian algo la postura en según qué momentos para tratar de aliviar su malestar.

Cuando les duele, será una molestia que se dé en cualquier hora del día y puede que durante el día entero. Aparecen en cualquier zona corporal (brazos, cuello, espalda, piernas…) y los pueden tener a cualquier edad. Suelen darse de forma continua, sobre todo tras la palpación, y pueden aumentar en intensidad.

Dolores de crecimiento

Los reconocerás porque son dolores que aparecen en determinadas edades, por lo general en dos períodos: entre los 3 y 5 años y, más adelante, entre los 8 y los 13.

Suelen darse durante unos pocos minutos, para después desaparecer y luego volver a manifestarse. Se dan especialmente en las piernas de forma bilateral, a diferencia de los de crecimiento, que pueden darse de manera unilateral o en ambos miembros.

Normalmente, se concentran en los músculos (más que en las articulaciones). Como decimos, suelen aparecer en diferentes zonas de las piernas, como la parte delantera de los muslos, detrás de las rodillas o en las pantorrillas. En el caso de que una articulación tuviera alguna complicación grave se vería hinchada, enrojecida o sensible al pasar la mano por ella, mientras que si se trata de dolores de crecimiento mantienen su estado habitual. Esto es una buena señal para distinguirlos.

Generalmente, estos dolores se presentan más bien a última hora de la tarde, antes de ir a dormir o en mitad de la noche. La intensidad de dolor depende de cada niño y en casi todos los casos no sienten el dolor todos los días, ya que es intermitente.

No obstante, pese a ver estas diferencias, es primordial que ante cualquier duda se acuda a consulta de un especialista para descartar cualquier complicación mayor.

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