Crecimiento del niño

Dolores de crecimiento en niños: síntomas y causas

Aunque se suelen diagnosticar después de que el pediatra o traumatólogo infantil haya descartado otros problemas y afecciones, muchos niños suelen sufrir de los conocidos como dolores de crecimiento a partir de los 3 años, aunque es común que continúen hasta al menos los 12 años de edad.

Los conocidos como dolores de crecimiento consisten en un dolor punzante, el cual generalmente se siente en las piernas del niño, y con menos frecuencia en los brazos. Es considerado como uno de los tipos de dolor más comunes en los niños, y suelen ocurrir entre los 2 a los 12 años de edad, volviéndose más evidentes a partir de los 3-5 años. De acuerdo a los expertos el diagnóstico médico se realiza por exclusión, de manera que únicamente se diagnostica luego de que se hayan descartado otras afecciones. 

Por lo general, lo más habitual es que este tipo de dolores comiencen al final de la tarde o por la noche, y tienden a desaparecer por la mañana, de forma que cuando el niño se despierta lo más habitual es que no los tengan. Pero, por la noche, el dolor puede ser lo suficientemente intenso y / o severo como para despertarlo.

Además, aunque pueden ocurrir diariamente, por lo general suelen aparecer de forma intermitente.

En los niños pequeños pueden empezar a partir de los 2 años de edad, aunque lo más habitual es que comiencen entre los 3 a los 5 años de edad. No obstante, cuando surgen en los niños pequeños los síntomas son similares que en los niños mayores; es decir, son igual de dolorosos y punzantes.

¿Cuáles son las causas del dolor de crecimiento en los niños?

Como te comentábamos al comienzo, el diagnóstico médico se realiza por exclusión. Además, la causa original que ocasiona los dolores de crecimiento se desconoce, puesto que el crecimiento de los huesos no es verdaderamente doloroso.

No obstante, los médicos coinciden en señalar que posiblemente se deba al dolor muscular originalmente causado por el uso excesivo a lo largo del día, lo que puede provenir de la actividad normal propia de la infancia, como jugar o correr.

Una revisión publicada en el año 2017 encontró que los niños que presentan umbrales de dolor más bajos tienden a ser más propensos a sufrir dolores de crecimiento.

Síntomas del color de crecimiento: ¿Cómo se sienten?

Habitualmente los dolores de crecimiento se sienten como un dolor punzante y molesto, el cual ocurre generalmente en las piernas, en ambos lados del cuerpo. El dolor se caracteriza sobre todo por ser intermitente, de forma que va y viene. Esto significa que suele comenzar al llega la noche para desaparecer luego por la mañana.

Los dolores de crecimiento en las piernas suelen sentirse en las pantorrillas, en la parte delantera de los muslos y en la parte posterior de las rodillas.

Aunque también pueden sentirse en los brazos, si surgen lo más habitual es que aparezcan en ambos. De esta forma, cuando se presenta dolor en las piernas también es común que se sienta en los brazos.

Al dolor y las molestias en las piernas pueden unirse otros síntomas como dolores abdominales y dolores de cabeza. No obstante, por lo general los dolores de crecimiento no incluye el dolor en la espalda, por lo que si aparece podría convertirse en una señal de otro problema, como por ejemplo tensión muscular o una mala postura.

Si el niño se despierta en medio de la noche a consecuencia del dolor, o si notamos que se frotan las piernas continuamente, o parecen más gruñones de lo normal, es probable que ese malestar se deba al dolor de crecimiento. Masajear con suavidad las piernas del niño puede ser de muchísima ayuda a la hora de aliviar y calmar el dolor.

¿Se pueden tratar?

No existe un tratamiento específico para los dolores de crecimiento. De hecho, las mejores formas de aliviar el dolor suelen ser masajear la zona dolorida y estirar las piernas.

Sin embargo, cuando el dolor y las molestias son demasiado intensas es posible optar por algún medicamento para aliviar el dolor, así como los tratamientos a base de calor. Eso sí, recuerda que el ácido acetilsalicílico o AAS no es adecuado ni recomendado en los niños, dado que puede ocasionar el síndrome de Reye, una condición rara pero grave.

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Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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