Salud del niño

El síndrome de apnea obstructiva del sueño en los niños: todo lo que debes saber

Aunque se suele pensar que este síndrome afecta únicamente a los adultos, lo cierto es que los niños también pueden sufrir apnea obstructiva del sueño. Es conocida con el nombre de síndrome de apnea obstructiva del sueño en los niños.

La apnea obstructiva del sueño es una obstrucción que puede completa e intermitente (es lo que ocurre, por ejemplo, con el síndrome de apena obstructiva), o parcial prolongada de las vías respiratorias superiores, que interrumpe la ventilación durante el sueño y / o el flujo normal del sueño. En los niños, la obstrucción se produce principalmente durante el sueño REM. 

Se estima que entre un 2 y un 4 por ciento de los niños sufren apnea del sueño. Aunque, a menudo, el diagnóstico es tardío, lo que significa que los niños tardan bastante en ser diagnosticados médicamente, lo que puede acabar derivando en serios problemas de salud. 

No en vano, como veremos, es muy común que los niños que sufren de apnea obstructiva que sientan la mayor parte del tiempo cansados y sin energía, principalmente por el hecho de no haber podido descansar adecuadamente por las noches. Además, algún que otro estudio ha descubierto que el riesgo puede ser mayor, porque puede afectar de forma negativa a su salud cardíaca.

¿Qué es el síndrome de apnea obstructiva del sueño en niños?

El síndrome de apnea obstructiva del sueño se define como la obstrucción parcial o completa de las vías respiratorias durante el sueño. El paso del aire se bloquea incluso cuando el niño hace un esfuerzo por intentar respirar, lo que tiende a tener una serie de consecuencias en el funcionamiento de su cuerpo.

Por un lado, se produce en primer lugar una caída en el nivel de oxígeno en la sangre (hipoxia), un aumento irregular en el nivel de dióxido de carbono en la sangre (hipercapnia), y, finalmente, una fragmentación de su sueño, de ahí que, al final, el descanso sea de mala o muy mala calidad.

De acuerdo a la Asociación Canadiense del Pulmón, entre el 0,7 y el 10,3 por ciento de los niños padecen apnea obstructiva del sueño. 

Eso sí, no se puede confundir con la apnea central del sueño, que ocurre cuando es el mecanismo respiratorio en sí el que está fallando. Es decir, nada bloquea el aire, más bien son los músculos los que levantan la caja torácica de forma que los pulmones tienden a inflarse con aire y no funcionan de manera correcta. Se trata de una patología más rara y, por lo general, ligada a enfermedades neuromusculares.

¿Cuáles son sus causas?

Causas apnea obstructiva del sueño
Foto: Istock

En los niños más pequeños, la apnea del sueño puede estar relacionada con un aumento del volumen de adenoides o amígdalas.

En los niños con enfermedad por reflujo gastroesofágico grave, asma o que nacen de forma prematura, también se ha encontrado que pueden tener un riesgo mayor. 

Además, existen otros factores posibles, como la herencia y la morfología con mandíbulas estrechas. 

La importancia de reconocer los síntomas

Como en un adulto con apnea del sueño, es muy común que el niño deje de respirar durante unos segundos, ronque de forma audible, respire con la boca abierta por la noche y sufra de sudoración excesiva (por ejemplo, es común encontrar el pijama mojado y la almohada por la mañana al despertarse).

También es posible que adopte una posición anormal para dormir con la cabeza en hiperextensión, y permanecer en una posición sentada. Puede tener un sueño inquieto, o con muchos despertares por la noche. Y, durante el día, respirar por la boca, sufrir dolores de cabeza o tener cambios de humor.

Por tanto, los padres deben fijarse en lo siguiente:

  • A menudo notamos ronquidos o respiración ruidosa;
  • Podemos ver al niño que deja de respirar, aunque su pecho se mueva;
  • Podemos notar que el niño parece “recuperar el aliento” después de varios segundos sin respirar;
  • El niño parece “congestionado” al nivel de la nariz cuando duerme;
  • Incontinencia urinaria durante el sueño, fatiga al despertar y durante el día; 

También es posible que aparezcan otros síntomas, como pérdida de peso o dificultad para aumentar de peso (en el niño pequeño), dificultad para crecer adecuadamente o se registra una disminución de la curva de crecimiento.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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