Medicamentos en niños

El uso de la penicilina en niños: todo lo que debes saber

La penicilina ha salvado millones de vidas en todo el mundo desde su descubrimiento. Y, hoy en día, es uno de los antibióticos más prescritos a la hora de tratar infecciones bacterianas.

Desde la invención de la penicilina en el año 1928, cuando Sir Alexander Fleming la descubrió, los antibióticos nos han ayudando enormemente a la hora de prevenir infecciones durante casi prácticamente un siglo. De hecho, se estima que la penicilina ha conseguido salvar la vida de 82 millones de personas. Y se convirtió, desde su descubrimiento, en el primer antibiótico del mundo que llegó a revolucionar la medicina, al ayudar a combatir una amplia gama de enfermedades infecciosas que, hasta esos momentos, eran incurables y mortales.

Hoy en día, los antibióticos elaborados con penicilina se recetan ampliamente. Así, un estudio publicado en el año 2010 informó que la amoxicilina era el fármaco comúnmente más dispensado entre los niños de todo el mundo. 

Pero algunos estudios recientes han alertado acerca de los efectos negativos a largo plazo de una exposición temprana a la penicilina. No en vano, la ingesta materna de antibióticos se ha asociado con riesgo de asma en niños. Y una exposición temprana se ha asociado además a alergias, deterioro neurocognitivo al final de la edad adulta y obesidad.

¿Qué es la penicilina? ¿Para qué sirve?

La penicilina es un antibiótico utilizado para tratar o prevenir ciertos tipos de infecciones causadas por bacterias. Consiste en una serie de compuestos naturales o semisintéticos que actúan como bactericidas. Es decir, son capaces de matar las bacterias directamente, de ahí que puedan matar rápidamente a aquellas bacterias susceptibles.

Puede utilizarse, por tanto, para tratar una amplia variedad de infecciones como:

  • Infecciones de las vías respiratorias superiores, como neumonía. La amigdalitis bacteriana es otra afección común que puede ser tratada con penicilina.
  • Infecciones del tracto urinario.
  • Infecciones de huesos y articulaciones.
  • Septicemia.
  • Meningitis.
  • Infecciones intraabdominales.

Y, habitualmente, entre los niños las penicilinas que suelen administrarse en la práctica pediátrica son las siguientes: amoxicilina, amoxicilina-clavulánico, bencilpenicilina-benzatina (penicilina G benzatina), cloxacilina, fenoximetilpenicilina (penicilina V) benzatina y fenoximetipenicilina (penicilina V) potásica.

Como ocurre con el resto de antibióticos, para que el tratamiento sea efectivo es necesario administrar al pequeño las dosis prescritas por el pediatra en cantidad y número especificados, no saltándose nunca ninguna dosis y hacerlo siempre a las mismas horas. 

Principales efectos adversos de la penicilina

Existe una serie de efectos adversos comunes que incluyen: diarrea leve, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Y si el niño es alérgico a la penicilina, también puede surgir una reacción alérgica con síntomas como una erupción cutánea generalizada, urticaria y reacciones de hipersensibilidad. También puede causar una alergia más grave, como anafilaxia o nefritis intersticial aguda.

La alergia a la penicilina en niños

La alergia a la penicilina es considerada como una de las alergias a los medicamentos más comunes, y es una causa habitual de aparición de erupciones cutáneas. Aunque puede causar reacciones alérgicas potencialmente mortales, afortunadamente, en la mayoría de los niños con alergia a la penicilina las reacciones son leves, como erupciones cutáneas simples (urticaria). 

Además de la urticaria, cuando surgen síntomas más graves, pueden aparecer sibilancias, dificultad para respirar o tragar, hinchazón en la boca o en la garganta, así como anafilaxia (una reacción alérgica grave). No obstante, se estima que la anafilaxia es más bien rara, ocurriendo entre 1 y 5 casos por cada 10.000 casos de terapia con penicilina.

Desafortunadamente, la alergia a la penicilina puede ser difícil de diagnosticar, ya que a menudo existe la confusión de si el niño está teniendo efectivamente una reacción alérgica, o si simplemente se trata de una erupción viral. La roséola, por ejemplo, es una infección leve que afecta a niños de aproximadamente 2 años de edad, y que cursa con fiebre durante varios días y un sarpullido una vez la fiebre desaparece.

Pero debido a que las alergias a la penicilina son bastante comunes, si el niño toma penicilina y tiene una reacción alérgica, a menudo el pediatra asumirá que la reacción es causada por la penicilina, de manera que simplemente lo evitará en el futuro. Y es que como manifiestan muchos especialistas, la mejor manera de tratar la alergia a la penicilina es evitarla.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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