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Terapia visual

Entrenamiento visual: ejercicios para prevenir problemas de visión en la infancia

Tenemos muy integradas en nuestro día a día a las gafas y lentillas como métodos eficaces para corregir problemas de visión en niños. Pero, ¿y si te dijéramos que existe una terapia basada en ejercicios de agudeza visual para prevenir e, incluso, corregir algunos problemas tan típicos como el ojo vago? Te contamos todo sobre el entrenamiento o terapia visual.

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Fuente: Istock

En muchas ocasiones, los problemas de visión no se solucionan solamente con gafas o lentillas sino que además debemos mejorar la coordinación de ambos ojos. Para ello es necesario trabajar la convergencia, la divergencia, la acomodación, la fusión perfecta en retina de las imágenes proporcionadas por los dos ojos en una sola imagen nítida y constante y, por supuesto, la coordinación de ojo dominante con la mano, el oído y el pie dominante (Lateralidad Cruzada).

Si estas deficiencias en la visión binocular no se detectan a tiempo y no se solucionan, serán generadores de problemas en el rendimiento escolar y en la conducta del niño. Por ello, detrás de muchos fracasos escolares hay problemas de visión que no se han solucionado a su debido tiempo.

Ninguno de estos problemas visuales mencionados se considera una patología y, sin embargo, representan una piedra importante en el camino del aprendizaje que los optometristas debemos ayudar a solventar colaborando frecuentemente de forma multidisciplinar con profesionales de la psicología, logopedia, audiología, fisioterapia o pedagogía entre otros.

¿Qué es la terapia visual y cómo ayuda con estos problemas?

La terapia Visual (también llamada ortóptica) es una técnica basada en una serie de ejercicios o actividades, dirigidos por un optometrista, para tratar y rehabilitar: estrabismos, ojos vagos (ambliopías), dificultades de aprendizaje, traumatismos craneoencefálicos, retraso madurativo y síntomas oculares asociados a determinadas tareas  que producen  bajo rendimiento académico, laboral y deportivo.

Puede realizarse a cualquier edad, pero hay que tener en cuenta que suele ser más importante en niños, ya que puede repercutir en su aprendizaje y, por lo tanto, en su vida escolar.

En concreto, se trata de un programa de ejercicios preparados de manera personalizada para cada paciente, después de observar los resultados obtenidos en un examen de eficacia. Estos ejercicios miden las  habilidades visuales como, oculomotricidad, acomodación, binocularidad, agudeza y refracción) y  percepción (medida de las habilidades visuoperceptivas como discriminación visual, constancia de forma, relación espacial, memoria visual y secuencial,  figura fondo, cierre visual,…) y están orientados a desarrollar y potenciar al máximo las habilidades visuales comprometidas y la integración de dichas habilidades con el resto de los sentidos.

¿Cómo sé si mi hijo necesita terapia visual?

Existen una serie de síntomas específicos que los padres no deben pasar por alto porque pueden ser indicativo de un problema de visión. Entre ellos encontramos:
-       Baja comprensión lectora

  • Lectura lenta
  • Usar el dedo al leer
  • Saltar o repetir líneas al leer
  • Movimiento excesivo de la cabeza durante la lectura
  • Invertir o permutar letras y números
  • Guiñar los ojos al mirar lejos
  • Acercar demasiado la lectura
  • Visión borrosa
  • Dolor de cabeza

Terapia en tres fases

Los ejercicios se hacen pasando por tres fases: monocular (primero un ojo y luego el otro), biocular (ambos ojos disociados) y binocular (ambos ojos) integrándola con la información que llega al cerebro de los otros sentidos. La terapia visual suele terminar con una fase de integración, en las que se introducen otros elementos que elevan el grado de dificultad para cada uno de los ejercicios. Como la inclusión de equilibrio, el diálogo con el sujeto con el que se trabaja, también la cognición o la inclusión de algo rítmico.

Estos ejercicios habría que hacerlos combinados entre la terapia en consulta y casa, donde los padres reciben todas las instrucciones de parte del experto.

Duración personalizada

La duración del programa de terapia puede variar mucho en función del problema y de los objetivos a conseguir. Una vez realizamos el examen inicial y diagnóstico, se plantean los objetivos de la terapia y le podremos dar una idea del tiempo estimado de la duración. Además, a lo largo del programa se realizan exámenes de evaluación para ir valorando la evolución del paciente.

Al terminar el programa de terapia visual, mediante la repetición de los ejercicios, habremos conseguido automatizar e integrar dichas habilidades,  creando nuevas neuroconexiones y desarrollando un nuevo software cerebral o esquema visual.

Artículo elaborado por Ana María Calahorro, optometrista en CECOP y Centro Óptico Paracuellos

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