¿Cómo tratarlo?

Fabismo o 'mal de las habas': síntomas y tratamiento

El fabismo es una afección hereditaria que es frecuente en niños y que no siempre es difícil de reconocer. Se caracteriza porque puede desencadenarse tras el consumo de habas, entre otras cosas. Descubre más acerca de ella.

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Fuente: iStock

Se trata de una dolencia que afecta en su mayoría a los niños y que viene a ser una enfermedad de tipo genético bastante frecuente en las zonas de Mediterráneo. Veamos en qué consiste y cuáles son los síntomas que pueden presentar los que la padecen.

Puede encontrarse también como “favismo” y se trata de una patología de tipo genético que se da con alta frecuencia en zonas mediterráneas. En este caso, son las madres son las que la transmiten a sus hijos varones, mientras que las hijas se convierten en portadoras.

Aquel que la sufre, es debido a que no tiene una enzima llamada glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD). El objetivo principal de esta es proteger a los glóbulos rojos o eritrocitos de algunos daños y alimentos, como la fiebre alta o sí, las habas. Es por ello muy común que se la conozca también como “mal de las habas”.

Inhalar polen o comer ese tipo de legumbres puede causar que los glóbulos rojos (las células responsables de repartir el oxígeno por nuestro cuerpo) se eliminen, y con ello, que la persona pueda padecer anemia. La que en los casos más graves puede eliminar hasta la mitad de los glóbulos rojos del paciente, lo que lleva a que se requiere de una trasfusión de sangre.

Síntomas del “mal de las habas”

¿Cómo podemos detectar si un niño padece fabismo? Teniendo en cuenta los siguientes síntomas:

  • Su piel se vuelve algo pálida.
  • Se siente generalmente muy cansado y débil.
  • Puede notar que su ritmo cardíaco se le acelera bastante.
  • Su orina puede cambiar un poco la coloración, volviéndose algo rosada.
  • Puede tener fiebre y dolor en la cabeza y en la zona lumbar.
  • Puede padecer episodios de llanto incontrolable.
  • Quizá puede sufrir ictericia, una afección que provoca que la piel se vuelva algo amarillenta debido a las altas concentraciones de bilirrubina.
  • Puede tener algún problema para respirar.
  • Puede producirse alguna pérdida de consciencia.

Por desgracia, estos signos son más intensos cuando se dan en niños que en personas adultas.

¿Cómo tratarlo?

Si tienes la sospecha de que tu hijo padece fabismo porque detectas en él los síntomas anteriores, lo mejor es acudir al médico especialista. Por lo general, recomendará hacer un análisis de sangre porque es la prueba más conveniente para reconocer esta patología. No obstante, existen otras pruebas para poder diagnosticarla.

En el caso de que fuera así, la realidad es que no existe un tratamiento concreto para ella. Lo que sí que le dará será una serie de pautas para corregir la anemia si es que el niño la tiene y algunos consejos como no tomar habas o no consumir medicamentos que puedan ser perjudiciales para él debido al fabismo. Tales como la aspirina, las sulfamidas, algunos antiinflamatorios…

Por tanto, el pequeño que la pueda padecer puede vivir una vida totalmente normal, pero tendrá que tener sumo cuidado con la ingesta de habas y de los medicamentos que comentamos. En el caso de que sufra una anemia muy fuerte puede que el médico determine la necesidad de hacerle una trasfusión.

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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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