Salud del niño en verano

Gafas de sol para niños: ¿qué debemos tener en cuenta?

A la vez que nos preocupamos de proteger la delicada piel de los más pequeños de la acción de los rayos ultravioleta cada vez que se encuentran fuera de casa, no debemos olvidarnos de sus delicados ojos. De hecho, a partir de los dos años y medio, la mayoría de expertos aconsejan utilizar unas gafas de sol adecuadas.

Muchos padres y madres estamos concienciados acerca de la mayoría de los peligros de la exposición a los rayos ultravioleta (UV), especialmente entre los más pequeños, por lo que siempre estamos atentos a la protección de la piel de los niños con el bloqueador solar más adecuado, el uso de gorras y sombreros, y ropa protectora. Pero, ¿qué ocurre con las gafas de sol?

Al igual que ocurre con la piel, los ojos de los más pequeños se caracterizan también por ser muy delicados, aunque dentro del combo de protección habitual, lo más común es olvidarnos de ellos. 

¿Es cierto que los niños necesitan utilizar gafas de sol?

Los niños son muy susceptibles al daño de los rayos ultravioleta (UV). Por ejemplo, su piel puede quemarse más fácilmente, en comparación con la piel de un adolescente o de un adulto. Y sus ojos pueden también verse seriamente dañados.

De hecho, los rayos ultravioletas pueden penetrar profundamente en el ojo, aumentando la aparición de diferentes problemas y afecciones oculares, como por ejemplo podría ser el caso de:

  • Degeneración macular. Se trata de una enfermedad ocular que puede empeorar con el paso del tiempo. Se convierte en la principal causa de pérdida severa de visión -y permanente- en personas mayores de 60 años de edad, y ocurre cuando la mácula, la pequeña porción central de la retina, se desgasta. La retina es el tejido nervioso, sensible a la luz, que encontramos en la parte posterior del ojo. Aunque en la mayoría de las ocasiones no causa ceguera, sí puede causar problemas graves de visión. Debido a que la enfermedad ocurre a medida que envejecemos, a menudo es conocida con el nombre de degeneración macular relacionada con la edad, pero también existe otra forma de degeneración macular, que afecta a niños y adultos jóvenes, conocida como degeneración macular juvenil o enfermedad de Stargardt.
  • Cataratas. Consiste en la formación de áreas nubladas en el cristalino del ojo que pueden causar cambios en la visión. Los síntomas más comunes suelen ser visión borrosa, o nublada, y una mayor sensibilidad al deslumbramiento.

Dado que es realmente importante proteger su visión, especialmente porque los niños tienden a pasar mucho tiempo fuera de casa, jugando al aire libre, y además sus ojos todavía no se han desarrollado de forma completa, es fundamental el uso de gafas de sol que los protejan contra el 100% de los rayos UVA y UVB, incluso en días nublados o lluviosos. ¿Por qué? Muy sencillo: los rayos ultravioletas penetran igualmente a través de las nubes, de manera que lo hacen durante prácticamente todo el año.

¿A partir de qué edad deberían comenzar a utilizar gafas de sol los niños? ¿Qué requisitos deben cumplir?

Los expertos recomiendan que los niños/as empiecen a utilizar gafas de sol entre los dos años y medio y los tres años de edad, ya que es el momento a partir del cual el pequeño puede llevar unas gafas de sol sin tener la tentación de quitárselas. 

A partir de esta edad, es necesario e imprescindible escoger unas gafas de sol infantiles que sean adecuadas, y que protejan de manera segura y efectiva. Es fundamental, por ejemplo, que el material de las lentes sea de policarbonato, ya que es una opción ideal para los más pequeños al ser mucho más resistente a los impactos, y más liviano en comparación con las lentes estándar. Además, el policarbonato es, en sí, un buen protector contra los rayos UV.

Para evitar que entre el sol periférico, es una idea excelente escoger un marco grande, para brindar con ello la mejor protección posible. No solo ayudará a bloquear la mayor parte de los rayos UV, sino que, además, evitará la entrada de arena y otros elementos que podrían dañar los ojos del niño.

También es sumamente recomendable que el marco deba ser flexible y ajustarse fácilmente. Lo mejor es escoger gafas con bisagras de resorte que puedan extenderse más allá de los 90 grados, dado que es menos probable que se rompan. 

¿Cómo podemos conseguir que el niño use sus gafas de sol?

Especialmente cuando son pequeños, es común que el niño tenga la tentación de quitárselas desde el mismo momento que intentamos colocárselas. Para conseguir que las lleven puestas al menos el mayor tiempo posible, es fundamental que los diferentes miembros de la familia lideren con el ejemplo.

Por ejemplo, si como padres utilizamos gafas de sol y también nos ponemos una gorra o un sombrero cada vez que salimos a la calle durante los días de verano, es muchísimo más probable que los niños tiendan a imitar ese comportamiento.

Es igualmente aconsejable dejar que sea el niño/a quien escoja sus gafas de sol, para que se comprometan. Y es que si nos han ayudado a elegirlas, probablemente les guste su diseño y estilo, y estarán más entusiasmados con ellas.

Y, como puedes imaginar, es imprescindible que tengan la debida homologación, lo que nos proporcionará la garantía y tranquilidad necesarias de que cumplen con la normativa de protección vigente.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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