Salud del niño en verano

Golpes de calor: qué hacer cuando nuestro hijo sufre uno

Empieza el verano y con él, la primera ola de calor. ¿Qué debemos hacer cuando nuestro hijo sufre un golpe de calor y qué síntomas son más comunes?

Empieza el verano y con él, la primera ola de calor. Las altas temperaturas suponen un riesgo para las edades extremas de la vida, es decir, para los niños pequeños y para los ancianos. Nos centraremos en los pequeños.

Golpes de calor en niños
Foto: Istock

Los golpes de calor se producen cuando la temperatura de nuestro cuerpo se eleva peligrosamente por encima de lo normal al estar expuesta a altas temperaturas.

Habitualmente nuestro organismo es capaz de regular su temperatura, tanto en ambientes fríos como cálidos. Sin embargo, si el calor ambiental es extremo, se agotan estos mecanismos de regulación.

Primero empezaremos a sudar eliminando agua y sales minerales. Si no reponemos estos componentes bebiendo líquidos entraremos en un estado de deshidratación. El organismo intentará retener agua disminuyendo la cantidad de orina.

Pero si continuamos perdiendo líquidos empezaremos a notar como disminuye la saliva, notaremos la boca y labios secos y nos encontraremos más débiles y cansados. Notaremos dolor de cabeza, náuseas y vómitos, taquicardia e incluso fiebre alta. Podemos llegar a presentar desmayos o pérdida de conciencia. En último extremo, el golpe de calor puede ser causa de muerte.

¿Cuáles pueden ser las causas del golpe de calor?

Puede parecer exagerado pensar que exista riesgo de que tengamos un golpe de calor, pero la verdad es que hay factores pueden precipitarlo sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, la práctica de ejercicio al aire libre aumentará la pérdida de líquidos por el sudor y, si no ingerimos líquido con frecuencia, podemos experimentar un aumento excesivo de la temperatura.

Otro factor desencadenante, que a priori a los padres se les antoja imposible, pero que ocurre cada verano, es dejar a un niño solo en un vehículo a pleno sol. Hay que tener en cuenta que dejar a un pequeño durante solo 10 minutos a una temperatura ambiente de 25⁰C ya entraña riesgo de golpe de calor.

Cuanto más pequeños son los niños más alto es el riesgo de urgencia vital por aumento de la temperatura. Esto es especialmente significativo en menores de un año, cuyo organismo, aún inmaduro, no es capaz de regular la temperatura con la misma eficacia que niños más mayores o adultos.

Bebés recién nacidos, con una extraordinaria fragilidad capilar, son especialmente proclives a deshidratarse fácilmente.

¿Qué hacer si sospechamos un golpe de calor?

Cómo actuar si nuestro hijo sufre un golpe de calor
Foto: Istock

El golpe de calor es una urgencia médica que debe tratarse lo antes posible, así que lo primordial es trasladar al niño a un hospital. Pero mientras podemos empezar a tomar algunas medidas que ayudarán al pequeño a bajar su temperatura corporal:

  • Colocar al niño tumbado boca arriba a la sombra, en un sitio fresco y ventilado 
  • Retirar ropa y poner compresas de agua fresca en la cabeza, cara, cuello, nuca y pecho 
  • Si el niño está consciente y sin vómitos, darle de beber agua fría o una bebida isotónica, poco a poco.
  • NO DEBEMOS: sumergir al pequeño en agua helada, ni realizar friegas con alcohol, tampoco aplicar hielo en la piel, es mejor usar compresas húmedas o paños con agua fresca. Sólo daremos líquidos por boca si el niño está consciente. En caso contrario, administrarlos por vía oral supone riesgo de aspiración, es decir, que el líquido que demos se vaya a la tráquea y los pulmones en vez de al estómago. Deberemos avisar al 112 y trasladar al niño lo antes posible a un centro hospitalario

Cómo prevenir un golpe de calor

Lo mejor es prevenir la aparición del golpe de calor tomando una serie de precauciones: 

  • Ofrecer líquidos con frecuencia. Sin esperar a que nos pidan agua, es muy recomendable ofrecer a los niños líquidos a menudo, sobre todo si están realizando actividad física. En el caso de bebés que estén alimentados a pecho se lo ofreceremos a menudo u ofreceremos el biberón en caso de bebés menores de seis meses que se alimenten con lactancia artificial. Recodad que es normal que estos pequeños nos demanden leche a menudo, en tomas más cortas, pero más frecuentes. Las comidas deben ser ligeras, las frutas y las verduras, con alto contenido en agua, también nos ayudan a estar mejor hidratados.
  • Evitar las horas centrales del día. Escoge la primera hora de la mañana o la última hora de la tarde para paseos o práctica de ejercicio. Si estáis en la piscina mantén a los niños a la sombra y también es aconsejable que se bañen o mojen con cierta frecuencia, aunque a mediodía, mejor volver a casa.
  • Ropa adecuada: Pon a los niños ropa transpirable, de algodón o lino, ligera, holgada y de colores claros. No olvides protegerles con un gorro, gorra o sombrero
  • No dejes nunca a los niños solos en el coche bajo ningún concepto, ni siquiera con las ventanillas bajadas.
Carmen de la Torre

Carmen De La Torre Morales

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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