Corte de digestión

¿Hay que esperar dos horas después de comer para bañarse? Los pediatras aseguran que no

Los pediatras desmitifican la típica frase de ‘ahora no te puedes meter en el agua porque tienes que esperar a hacer la digestión’. Parece que la siesta ya no estará asegurada en la playa ni en la piscina.

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 “Ehh, ¡pal agua no! ¡Pal agua no que tienes que hacer seis horas y media de digestión!”. Con esta divertida frase (ya mítica) rendía homenaje el monologuista Dani Rovira a uno de los tópicos de todos los padres en verano: las dos horas de digestión antes de meterse de nuevo en el agua. ¿Quién de pequeño no ha hecho cálculos mentales para saber a qué hora tenía que comer si había quedado a las cinco con sus amigos para ir al río o a la piscina?

¿Quién no ha sufrido las interminables siestas veraniegas viendo cómo la gente se metía al agua mientras esperaba a que pasasen las eternas dos horas para poder hacerlo también? Pues bien, parece que este esfuerzo que todos hemos hecho es un mito. Vamos, que las dos horas de digestión les han venido bien a los padres de muchas generaciones para echarse la merecida siesta veraniega antes de volver a bajar con todos los trastos al agua.

La doctora María Jesús Esparza, portavoz de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) se encargó de desmitificar el término conocido como ‘corte de digestión’ hace dos veranos: “es un término muy confuso, ya que en realidad se trata de una hidrocución, un choque de temperaturas entre el cuerpo (caliente) y el agua (fría)”.

De acuerdo a la explicado por la AEPap en nota de prensa, este choque puede ralentizar la frecuencia cardíaca y se puede perder el conocimiento provocando, en situaciones graves, un ahogamiento.

Pero, este hecho no estaría directamente relacionado con la comida: “esto no tiene nada que ver con la digestión, pero tras las comidas muy copiosas, es más probable que ocurra”, asegura Esparza. Así, continúa: “sin embargo, es raro que un niño haga comidas copiosas en verano, por lo que la prohibición del baño en las dos o tres horas después de comer no tiene sentido. Sobre todo, si el agua no está especialmente fría”, asegura.

Así que mamás, papás, ha llegado el fin de la era del corte de digestión propiamente dicho. Y el fin de la era de la espera de dos horas antes de bañarse. Y es que, la doctora asegura que el desenlace puede ser peor si, en vez de dejar que el niño se meta al agua después de comer, le obligamos a esperar y en ese periodo de tiempo se pone a jugar al sol y luego se tira de golpe al agua: ahí el shock puede ser mayor.

¿Qué es el síncope de hidrocución?

Probablemente será la primera vez que leas este término. O, al menos, una de las primeras. Pero, ¿sabías que el ‘corte de digestión’ en realidad es un ‘síncope de hidrocución’ y que este puede producirse en cualquier momento? Es cierto, como comenta la portavoz de la AEPap que puede ser más habitual tras una comida copiosa, pero lo cierto es que en niños es poco frecuente que se dé en esta situación.

“Es la pérdida súbita de conocimiento o muerte directa de la persona al sumergirse en el agua sin que sea necesario que entre agua en los pulmones”, afirma Lucía Mi Pediatra en su blog. “En ocasiones no se llega a perder el conocimiento del todo y se produce un cuadro de mareos, náuseas y vómitos que permiten al paciente salir del agua a tiempo”, continúa.

De acuerdo a la información proporcionada por la profesional en su web, este síncope se produciría por dos mecanismos diferentes: el primero, el reflejo de inmersión, que es el que se da al sumergirse debajo del agua y que produce una bajada de la frecuencia cardiaca y la contracción de los vasos sanguíneos.

Este reflejo es más común en niños cuando se meten de golpe al agua y si esta está muy fría: “pueden producirse arritmias graves e, incluso, muerte súbita”, asegura.

El otro mecanismo es el que conocemos como corte de digestión: se produce porque después de comer los vasos sanguíneos del aparato digestivo se dilatan dejando a otras partes con menos riego, para favorecer el trabajo del intestino. Si nos zambullimos en el agua y el cerebro no está recibiendo el suficiente riego, podríamos sufrir el mismo síncope.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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