Salud infantil

Hierro bajo: ¿cómo detectarlo y tratarlo?

La anemia afecta a alrededor del 8% de los niños, ¿qué alimentos puedo dar a mis hijos para que no tengan anemia? Aquí te comentamos qué dieta es la adecuada y cuál es más rica en hierro.

La anemia por falta de hierro afecta a un 2-3% de los niños, pero la ferropenia (el hierro bajo)afecta a alrededor del 8% de los niños españoles en edad preescolar y escolar. ¿Cuáles son las causas? ¿Por qué un niño sano puede tenerlo bajo? ¿Cómo resolverlo?

 

Las causas más habituales

  • Una dieta pobre en este mineral. "Los dos primeros años de vida y el periodo puberal son una época clave para el desarrollo de la anemia", apunta el doctor Carlos Sierra, jefe de la Unidad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas del hospital Materno Infantil de Málaga. Son dos etapas de rápido crecimiento en las que el cuerpo echa mano de todas sus reservas. La alimentación que ha tenido el niño hasta ese momento es clave para desarrollarla.
  • Nacer antes de tiempo. Los bebés prematuro o de bajo peso corren más riesgo de desarrollarla en los primeros meses de vida porque nacen con muy pocos depósitos de hierro.
  • Tomar demasiada leche de vaca favorece la anemia por varias razones: es un alimento que dificulta la absorción del hierro en el organismo. Si el niño toma muchos lácteos, deja de tomar otros alimentos fuente de hierro. Además, puede provocar pequeñas pérdidas de sangre en el intestino.

La alimentación es la principal vía de prevención de la anemia por falta de hierro o anemia ferropénica, siempre que no haya una enfermedad de fondo que requiera de otras acciones. Prevenir la anemia no consiste en buscar la lista de alimentos ricos en hierro, coger los tres primeros y meterlos en todas las comidas. El doctor Carlos Sierra aboga por una alimentación equilibrada en las comidas, ya que una buena dieta garantizará no solo que se ingiera el hierro necesario, sino también que este se absorba en el intestino.

Una buena nutrición

Hay dos tipos de hierro: hemo y no hemo. El primero proviene de alimentos de origen animal, los clásicos que siempre se han recomendado para superar la anemia: hígado, morcilla, carne roja, etc. Sin embargo, aunque estos contienen buenas cantidades de este mineral, ya no se consideran los más apropiados para los niños, dado que tienen otros efectos sobre el organismo no tan beneficiosos. Entre otras cosas, son muy grasos.

La proteína animal sigue siendo la principal fuente de hierro, pero para que sea saludable es mejor optar en los primeros años por la carne de ave, por ejemplo, aunque no sea tan rica en este mineral como las carnes rojas. En la dieta de nuestros hijos también debemos tener muy en cuenta el pescado y los huevos.

Pero el hierro no se encuentra solo en los productos de origen animal. Hay otras muchas buenas fuentes no hemo a las que hasta ahora no se había dado demasiada importancia. "Se trata de las legumbres, las verduras, los frutos secos o los cereales enriquecidos con hierro" apunta el doctor Carlos Sierra. Con toda la pirámide nutricional, tenemos recursos suficientes para prevenir la anemia.

Aspectos a tener en cuenta en la dieta

De nada servirá dar mucho hierro al niño si su organismo no lo absorbe. Para conseguirlo, hemos de tener en cuenta dos aspectos:

  1. Evitar darle los alimentos ricos en hierro con inhibidores de la absorción, por ejemplo, junto a la leche o los derivados lácteos.
  2. Procurar ofrecerle los productos con hierro junto a otros que potencien la absorción, como ocurre con todos los que tienen vitamina C. Esta vitamina se encuentra sobre todo en frutas y verduras (kiwi, naranja, mandarinas, pimiento rojo, coles de Bruselas, fresa, etc.), por eso es importante que ambos estén presentes en todas las comidas. El truco consiste en servir siempre el segundo plato acompañado de una guarnición vegetal (ensalada o verdura cocida) y tomar algo de fruta de postre.

 

A medida que crecen

A partir de los seis meses, hay que tomar medidas para evitar el déficit de hierro:

  1. Introducir cereales enriquecidos con hierro, sobre todo si el bebé ha nacido prematuro o con bajo peso.
  2.  Ofrecer al niño una alimentación complementaria que incluya alimentos de todos los grupos. A partir de los seis meses el bebé ya puede comer carne o pollo.
  3. A medida que el pequeño vaya tomando más platos sólidos, evitar darle leche o derivados en las comidas principales.
  4. No comprar leche pura de vaca antes de los doce meses. Después de esta edad, entre el año y medio y los nueve años, se recomienda que tome medio litro de leche al día, lo que equivale a dos vasos de leche o a un vaso y dos yogures. Entre los 9 y los 15 años, necesitará un vaso de leche más para cubrir sus necesidades de calcio.
  5. Incluir frutas o verduras en cada comida, con especial atención en las que tengan vitamina C, pues esta combinación de alimentos favorece la absorción del hierro.

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