Cambio horario

Horario de verano: ¿cómo afecta el cambio de hora a los niños?

Cada año, en primavera y en otoño, tanto adultos como niños debemos adaptarnos al cambio de hora. El cambio al horario de verano se produce el último fin de semana del mes de marzo e implica que los relojes se adelanten una hora.

La madrugada del sábado 27 de marzo adelantamos una hora nuestro reloj, a las dos serán las tres, lo que quiere decir que toca dormir una hora menos. Calma, sabemos que, como cada año, esto trae de cabeza a muchas familias.

Esta medida se aplica en toda la Unión Europea y el objetivo es ajustar la jornada laboral a las horas de luz natural. Hasta que en octubre cambiemos de nuevo al horario de invierno, amanecerá más tarde y anochecerá más tarde. Sin embargo, no es poca la polémica que levanta el tema de los cambios de hora, ya que no son pocos los expertos que lo consideran un error y que abogan por un horario universal a lo largo de todo el año. El tema ya se ha convertido en debate y lleva poniéndose sobre la mesa varios años.  Sin embargo, por el momento, debemos seguir adaptándonos a estos cambios y aprendiendo a minimizar sus efectos, porque sí: adelantar o atrasar la hora produce alteraciones biológicas que afectan a adultos y niños.

¿Cómo afecta a los niños?

Los principales problemas que provocan en los niños los cambios de hora son alteraciones del sueño, pero también pueden estar, como consecuencia, más irritables e intranquilos, cansados, con problemas de atención o con cierto desánimo.

Las consecuencias del cambio de hora las notamos tanto adultos como niños, sin embargo, para los niños el trastorno es algo mayor, ya que su organismo es más sensible a los cambios: el “no tengo sueño” cuando tengan que ir a dormir y el “tengo mucho sueño” cuando tengan que levantarse, se convierten en todo un clásico en las familias cada año por estas fechas.

Sin embargo, de nuevo hacemos un llamamiento a la calma: la adaptación al nuevo horario suele llevar solo unos días, hasta una semana más o menos, según la Asociación Española de Pediatría (AEP) por lo que la paciencia será la mejor aliada, debemos entender que su reloj biológico se ha visto alterado y eso pasa factura.

Consejos para reducir los efectos del cambio de hora en niños

Desde la AEP son varios los consejos que ofrecen para tratar de minimizar los efectos del cambio de hora en los niños:

- Adelantarnos al cambio: lo que los pediatras aconsejan es, una semana antes de que se produzca el cambio de hora, ir adelantando de forma paulatina unos 10-15 minutos actividades como el tiempo de juego, la comida o la hora de irse a la cama para que el cambio sea menos brusco.

- Un despertar luminoso: otro consejo de los pediatras es dejar que entre la luz natural a la habitación del niño unos 15 minutos antes de despertarle.

- Un buen desayuno en un salón o comedor luminoso. Si además incluimos en el desayuno de los niños frutos secos, serán buenos aliados, ya que favorecen la regulación del ritmo circadiano.

- Nada de pantallas antes de acostarse: esto ya sabemos que es un consejo a tener en cuenta siempre.

- Caminar al colegio: si es posible, ir andando al colegio es una buena forma de estimular la producción de serotonina, también conocida como la hormona de la felicidad.

Ánimo, el tiempo todo lo pone en su sitio, aunque las agujas del reloj se adelanten o se atrasen.

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