Naturaleza y microbiota

Jugar en la naturaleza fortalece el sistema inmunológico de los niños

Una investigación ha revelado que los niños que juegan en un entorno natural pueden llegar a tener un sistema inmunológico más fuerte que los que no lo hacen porque en presencia de la naturaleza, la microbiota se vuelve mucho más rica y diversa.

niñas jugando en la naturaleza
Fuente: iStock

Con la llegada del frío, de las lluvias y los fuertes vientos, muchas madres y padres se preocupan por completar la alimentación de sus hijos con alimentos ricos en vitamina C, para que fortalezcan sus defensas y así, ayuden a prevenir los resfriados y su cuerpo esté listo para batallar contra la gripe. Más aún en estos tiempos de pandemia donde la gripe no es lo peor que pueden coger los niños y niñas.

Sabemos el papel fundamental que juega la alimentación para ayudar a las defensas tanto de los niños como de los adultos; lo que quizá algunos desconocen es que pasar tiempo en la naturaleza ayuda a tener un sistema inmunológico más fuerte.

¡Sí, sí! Como lo oyes. Así lo ha averiguado un grupo de investigadores de la Universidad de Helsinki, tras una reforma en las áreas de juego de cuatro jardines de infancia en Finlandia incorporando plantas, flores y tierra. Este cambio tuvo un impacto muy positivo en la salud de los pequeños visible desde el primer mes de observación. "Los niños que jugaban en los espacios más verdes han mantenido una microbiota cutánea e intestinal más diversa, junto con otros signos de un sistema inmunológico mejor regulado", informan los expertos.

El estudio, titulado en su traducción al castellano 'La intervención sobre la biodiversidad mejora la regulación inmunológica y la microbiota asociada a la salud de los niños en la guardería' y publicado en la revista Science Advances, con Marja Irmeli Roslund experta en medio ambiente de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales en la Universidad de Helsinki y Riikka Johanna Puhakka, de la Facultad de Medicina y Tecnología de la Salud, Universidad de Tampere, Finlandia, como principales autoras, indica que en el transcurso de 28 días, los niños de 3 a 5 años que asistían a los jardines de infancia, pasaban un promedio de 1,5 horas por día en los espacios renovados.

Los peques jugaban cada día con plantas y otros materiales naturales y a cada uno de ellos, le realizaron un seguimiento de su microbiota cutánea e intestinal antes y después del período de estudio. Los datos se compararon con otros niños de tres jardines de infancia más que jugaban en patios sin elementos naturales y con otros tres centros donde los niños jugaban diariamente en espacios naturales.

Los investigadores observaron que tanto los niños de las guarderías reformadas, como los de los niños de los centros que regularmente jugaban con la naturaleza, tenían una microbiota rica en diversidad. Sin embargo, los niños que jugaban en patios 'desnudos' de elementos naturales, no mostraron mejora inmunológica y reflejaron una disminución de la microbiota cutánea e intestinal.

"Nos sorprendimos mucho con los resultados porque los niños que jugaron con plantas y materiales naturales, habían fortalecido su sistema inmunológico" reconoció Aki Sinkkonen, investigador ambiental de la Universidad de Helsinki y otro de los autores del estudio. "La exposición a un entorno natural rico en biodiversidad puede reducir la epidemia mundial de enfermedades inmunomediadas", sentencia. Acciones tan simples como dedicar un rato diario a jugar al aire libre, puede cambiar el entorno de vida y la salud de los niños acostumbrados a las comunidades urbanas.

¿Qué es la microbiota y qué papel juega en las defensas del organismo?

Podríamos definir la microbiota como el conjunto de los microorganismos (bacterias, arqueas, eucariotas y virus) presentes en un entorno definido. La microbiota varía según su entorno, por ejemplo, la microbiota situada en el tracto intestinal, se denomina microbiota intestinal, y la microbiota presente en la piel, microbiota cutánea.

La función de todos estos microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo y en nuestra piel es servir de nexo con nuestro sistema inmune para protegernos frente a invasores y agresiones externas. De este modo, enseñan al sistema inmunitario a diferenciar entre amigos y enemigos. La microbiota intestinal, también se encarga de permitir la digestión de algunos alimentos, de absorber minerales y de sintetizar las vitaminas esenciales, entre otras.

Nuestras microbiotas son similares entre sí pero nunca iguales: varían según dónde vivas, dónde trabajes o la edad que tengas. Pasar tiempo en la naturaleza tiene muchos beneficios y como vemos, también afecta positivamente sobre la microbiota, haciéndola mucho más rica y diversa para impactar de forma efectiva en nuestra salud.

Cuidado con los geles hidroalcohólicos

Dentro del panorama actual, no podemos evitar el lavarnos continuamente las manos y exponerlas a sustancias agresivas como los geles hidroalcohólicos. Estos geles eliminan el coronavirus y otros patógenos que pueden estar presentes en nuestras manos, pero también pueden dañar nuestra microbiota cutánea y deshidratar nuestra piel al estar formados por un 70% de alcohol.

Lo que podemos hacer para desinfectar nuestras manos y proteger nuestra microbiota y la de los niños y niñas, es en casa y en otros lugares donde sea posible, anteponer siempre el lavado con agua y jabón.

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