Alimentación infantil

La ciencia da con la razón por la que a los niños no les gusta el brócoli ni la col

Es una lucha que se repite en muchas casas donde hay niños: introducir en su alimentación el brócoli, la coliflor u otras verduras parecidas es un auténtico drama. Pero, ¿por qué son muchos los niños que no las pueden ni ver? En su saliva estaría la respuesta, según la ciencia.

brocoli
Fuente: iStock

Que uno de los grupos de alimentos que más cuesta introducir en la alimentación infantil son las verduras es algo que todo sabemos. Y que dentro de este grupo hay algunas que les gustan más que otras también es algo que todos sabemos. De las menos preferidas: brócoli, coliflor, col o sucedáneos.

Las verduras de género Brassica (este es un nombre oficial) suelen compartir varios beneficios: son una fuente muy rica de potasio, que ayuda a eliminar sustancias tóxicas del organismo y, además, contienen vitaminas C, L y A, que aportan un alto poder antioxidante. Estos y otros beneficios les hacen un alimento imprescindible en la alimentación infantil.

Y, sin embargo, son muchos los niños que no toleran bien el sabor de estas verduras. Pero, ¿por qué?

La enzima que hace que los niños no coman brócoli

La ciencia ha encontrado la respuesta en una enzima que se encuentra en la saliva. En concreto, un estudio publicado en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry ha llegado a la conclusión de que las bacterias activas de la saliva pueden producir compuestos sulfurosos de olor desagradables que hace que los niños odien este tipo de verduras.

Esas bacterias activas también están presenten en un gran grupo de adultos pero, sin embargo, ellos se acostumbran al olor con el paso del tiempo y las introducen en su alimentación.

¿Cómo se ha llegado a esta conclusión?

El grupo de investigadores encargado de este trabajo reclutó a 98 familias con niños de entre seis y ocho años (la edad a la que suele producirse esta animadversión hacia las verduras Brassica) y las analizaron.

El protagonista de ese análisis es el trisulfuro de dimetilo, un compuesto químico que llevan esta clase de verduras y que es el responsable de su mal olor característico.

Y decimos que es el protagonista porque el equipo de investigadores descubrió que los niños cuya saliva produce cantidades altas de estos compuestos (debido a una bacteria activa de la saliva) eran, precisamente, los que repudiaban el olor y, por tanto, preferían no comerlos. “si cuando los niños los comen se producen en su boca grandes niveles de gases volátiles que huelen como los pedos o los animales en descomposición y un sabor extraño a azufre es normal que no quieran tomarlo”, asegura uno de los autores de la investigación. Sin embargo, con la edad la cosa cambiaría.

Y es que, los resultados mostraron algo sorprendente en los adultos: aunque son muchos que también presentan estos compuestos en su saliva, los investigadores no encontraron una relación directa entre ellos y el repudio a las verduras. Es decir, aunque son muchos los adultos que presentan los mismos compuestos que los niños en la saliva, sí que toleran el sabor. ¿Por qué? Porque, según los autores del estudio, con la edad han aprendido a tolerarlo.

¿Cómo introducir el brócoli en la alimentación infantil?

Aunque, como decimos, no es algo de preferencias, sino de organismo, hay diferentes maneras de conseguir que los niños coman las verduras Brassica. Una de las soluciones más eficaces es camuflar su olor y su sabor en recetas que lleven otros ingredientes y presentarlas de una forma atractiva para los peques. Por ejemplo, en forma de tartaletas o muffins.

Aquí os dejamos unas cuantas recetas con brócoli especialmente creadas que los niños lo toleren el máximo posible.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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