Salud

La contaminación y las altas temperaturas generan nuevas alergias en la población infantil

En España el 5% de los niños y el 15% de los adolescentes son alérgicos al polen. En todo el país ocho millones de personas están afectadas.

Los elevados índices de contaminación y las altas temperaturas son un perfecto caldo de cultivo para el polen tanto para su desarrollo como para su diseminación. Un polen que no sólo afecta a la población adulta, sino también a los menores de edad.

“Estamos viendo cada vez niños con menor edad que presentan sintomatologías alérgicas por causa de los pólenes”, explica Ángel Moral, presidente del comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Según sus datos en España ya hay un 5% de niños que presenta alergias al polen y un 15% de adolescentes.

Lo peor es que si la incidencia de la contaminación no se frena y las temperaturas siguen siendo altas en épocas de invierno, esos porcentajes podrían seguir subiendo. “Existe una relación muy clara entre algunos factores meteorológicos y las concentraciones de polen que hay en la atmósfera”, matiza Moral.

Al igual que entre los niños y los jóvenes, la estimación de la SEAIC es que el porcentaje de adultos con alergia al polen también aumente en los próximos años, pasando de los ocho millones actuales –lo que equivale a uno de cuatro españoles-  a los 12 millones de afectados en 2030.

A día de hoy, de esos ocho millones de alérgicos al polen siete lo son a las gramíneas, seguidos en orden decreciente por alergia al olivo, arizónica, plátano de sombra, salsola y paretaria.

Alergias que según explica el experto se siguen manifestando con picores en los ojos, en la nariz y en la garganta, así como con tos. Síntomas que en el caso de ser insistentes pueden desencadenar en rinitis, conjuntivitis o en asma, entre otras afecciones causadas por las alergias.

Con el fin de paliar en la medida de lo posible el malestar de los alérgicos al polen, Antonio Valero, presidente de la SEAIC, recuerda que hay que evitar en la medida de lo posible estar en la calle entre las doce del mediodía y las cuatro de la tarde, recurrir a los purificadores de aire en los hogares y usar mascarillas autofiltrantes con ajuste hermético moldeable que cubran la nariz y la boca cuando se salga al exterior en los días de elevada intensidad de polen.

Precisamente, con el fin de que los españoles tengan información sobre los pólenes más alérgicos, así como datos numéricos y gráficos por regiones la SEAIC cuenta con información actualiza en su web www.polenes.com. Además, en los próximos días la entidad pondrá en marcha una aplicación para smartphones que mandará alertas cuando haya elevados niveles de polen.

Previsiones primavera 2019

De cara a estas próximas semanas los expertos aseguran que esta primavera será leve para los alérgicos al polen de las gramíneas debido a la falta de lluvia en estos pasados meses de invierno. Una falta de lluvia que sin embargo ha beneficiado el desarrollo del polen de las amazónicas y los cipreses que además, como todas las especies vegetales, venían de un otoño más lluvioso de lo normal (llovió un 20% por encima de la media) en el que pudieron desarrollarse. Si en las próximas semanas tampoco llueve, la SEAIC alerta de que los alérgicos al polen de los plataneros también tendrán una mala primavera.

LA SEAIC recuerda que los pacientes alérgicos a cupresáceas presentan síntomas con niveles superiores a 135 granos por metro cúbico por día y este invierno, ciudades como Talavera de la Reina ha recogido 6.153 granos por metro cúbico y Guadalajara 4.992. Por su parte, Toledo y Madrid han batido récord de niveles acumulados en los últimos 25 años, sostiene Moral.

En este sentido, el doctor Moral también puntualiza que en los últimos diez años se ha duplicado el porcentaje de alérgicos a los pólenes más alergénicos. “Las gramíneas han pasado del 35 al 74%, la arizónica del 9 al 23%, el plátano de sombra y la salsola del 7 al 14% y el olivo del 30 al 52%”. ¿La causa? A su juicio, parece hallarse en el efecto de la contaminación y el cambio climático sobre los pólenes.

Y es que mientras la emisión de partículas contaminantes procedentes de las calefacciones y de los motores diésel altera la estructura del polen haciendo que éste genere proteínas de estrés como mecanismo de defensa y aumente su capacidad de inducir una respuesta alérgica en personas susceptibles, el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas. ¿Por qué? Porque adelantan el inicio y retrasan el final de su período de floración, con lo que se amplía la duración del período de polinización, y por lo tanto hay una mayor exposición de la población a los pólenes.

foto gema

Gema Boiza

Madrileña de corazón, mamá de un bebé hispano-francés y periodista. Soy curiosa, amante de los viajes, de mi familia y de mis amigos. Me gusta descubrir personas, lugares y emociones, y contar a través de mi profesión todos esos descubrimientos. Desde Ser Padres espero poder contaros muchos de ellos!

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