Antibióticos

La mayoría de los niños mejoran de las infecciones sin necesidad de tomar antibióticos

España sigue siendo uno de los países europeos con mayor consumo de antibióticos. El uso indiscriminado de antibióticos aumenta las resistencias bacterianas y pueden interferir en la microbiota de los niños y niñas, predisponiéndolos a ciertas patologías que puede que desarrollen en edad adulta.

España sigue siendo uno de los países europeos con mayor consumo de antibióticos. Lo dicen las estadísticas recogidas por el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), pese al descenso del 7,4% registrado entre los años 2015 y 2018; y lo aseguran también quienes conocen y tratan a diario con esos medicamentos.

“Los estudios sobre uso de antibióticos nos hablan de que el mayor consumo se está produciendo en los extremos de la vida, es decir, en personas más mayores, y en los niños. Sabemos que en los más pequeños la frecuencia de infecciones víricas es muy común, y muchas veces se acaban tratando con antibióticos procesos que típicamente son cuadros virales, por lo que en líneas generales podemos decir que el uso de antibióticos en población pediátrica está siendo abusivo”, informa a Ser Padres María García Gil, portavoz del Grupo de Pacientes y de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Atención Primaria (SEFAP).

Infografías para concienciar sobre el uso innecesario de antibióticos

Para contribuir a reducir aún más el consumo de antibióticos y a concienciar sobre las problemáticas derivadas del mismo, desde SEFAP han desarrollado cuatro infografías que tratan los pros y los contras del uso de antibióticos en infecciones muy frecuentes como la de oído, la faringitis, la sinusitis aguda y la bronquitis. En todas ellas, según García Gil, la utilización de un antibiótico “debe obviarse” en el caso de las de origen viral, “que son la mayoría” mientras que en el caso de las bacterianas en muchas ocasiones la estrategia simplemente debe pasar por “retrasar el uso del antibiótico” en función de la evolución y las características del paciente, “de forma que casi nunca la prescripción de un antibiótico es la mejor primera opción”.

Las infografías desarrolladas por SEFAP ofrecen datos estadísticos sobre el efecto de los antibióticos en las infecciones, dan consejos de higiene personal y prevención, explican los efectos no deseados que pueden producir los antibióticos y enumeran una serie de síntomas que pueden ser motivo de consulta médica.

En ese sentido, en el caso de la otitis, por ejemplo, la infografía recuerda que la mayoría de las infecciones de oído mejoran sin necesidad de antibióticos en adultos y niños vacunados sin otras enfermedades. Concretamente, según las estadísticas recogidas en la infografía, 8 de cada 10 niños mejoran en dos o tres días de una infección de oído sin necesidad de tomar ningún antibiótico. En el caso de tomarlo, la cifra apenas aumenta a 9 de cada 10. Lo mismo sucede con el resto de infecciones, lo que demuestra la no necesidad de estos fármacos que, además, pueden tener efectos adversos.

“En líneas generales se sabe que el uso indiscriminado de antibióticos aumenta las resistencias bacterianas. Siendo más específicos, ya hay trabajos publicados que señalan que este uso abusivo de antibióticos en niños interfiere en su microbiota y los predispone a ciertas patologías que puede que desarrollen en edad adulta, como por ejemplo un incremento de las probabilidades de tener asma”, explica García Gil.

La presión de los padres

Muchas veces somos los propios padres, por pura preocupación, quienes presionamos al pediatra de turno por ese antibiótico para nuestro hijo, una presión que muchas veces va más allá del centro de salud.

“Somos conocedores de que muchos progenitores hacen la peregrinación equivocada de consultas médicas pediatra - urgencias de centro de salud - urgencias hospitalarias, hasta que algún profesional médico les termina prescribiendo el antibiótico que ellos mismos demandan, ya que consideran que es necesario y urgente para tratar la fiebre de su hijo”, afirma la portavoz de SEFAP, que considera que esta percepción y creencia de las familias españolas es “tan fuerte y opuesta” a la de otros países (“los padres y madres de los países escandinavos, por ejemplo, se lamentan cuando a sus hijos les prescriben un antibiótico”), “que condiciona fuertemente la demanda y acaba por convertirse en una de las causas del consumo tan elevado de los antibióticos en los niños”.

Adrián Cordelllat

Adrián Cordellat

Soy periodista freelance. Escribo sobre maternidad/paternidad, educación y salud. Soy un apasionado de la literatura y un enamorado de la literatura infantil y de los álbumes ilustrados. También soy papá en prácticas, así que todo lo anterior lo hago con las ojeras puestas.

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